El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) impulsa una red de Áreas de Protección Hídrica (APH) y otras figuras de conservación subnacional que identifican y protegen ecosistemas estratégicos para garantizar el abastecimiento de agua y conservar la biodiversidad en el Ecuador. Al conectar ecológica e interregionalmente la Costa, Sierra y Amazonía, el programa fortalece la integridad de los paisajes, la funcionalidad de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades, promoviendo territorios más resilientes y sostenibles.
El CFA es posible gracias a la participación activa de las comunidades locales, que se involucran en la conservación al reconocer el valor del agua como base de su soberanía alimentaria, salud y desarrollo sostenible. Este enfoque participativo fortalece la gobernanza territorial y asegura la sostenibilidad a largo plazo.
Invertir en el CFA es proteger el agua, conservar la vida y fortalecer territorios resilientes.
400.00 hectáreas
para 2030
Meta de protección
37 APH
establecidas
24 con el apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional
Regiones
Costa, Sierra, Amazonía (conectividad interregional)
Ecosistemas
Bosque nublado, Amazonía, páramo, lagos y humedales, bosque seco.
Territorios prioritarios para la conservación
El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) trabaja de manera articulada con el Estado y con las comunidades locales, para la gestión integral de ecosistemas naturales clave que proveen agua y albergan una alta biodiversidad en el Ecuador.
Como resultado de un proceso conjunto de análisis y planificación, Naturaleza y Cultura Internacional y el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE) identificaron cerca de 7 millones de hectáreas de zonas de muy alta importancia hídrica, principalmente en páramos y bosques nublados, ecosistemas estratégicos para la regulación, almacenamiento y provisión de agua.
Sobre esta base, el CFA impulsa un plan nacional de protección hídrica que prioriza la creación de Áreas de Protección Hídrica (APH) como herramienta clave para garantizar la conservación y conectividad de estos territorios.
En aquellos lugares donde no es posible establecer APH, el programa promueve otras figuras de conservación subnacional, como las Áreas de Conservación y Uso Sostenible, adaptadas a los contextos locales, que permiten salvaguardar fuentes esenciales de agua y fortalecer la gobernanza territorial.
Conectividad ecológica para la resiliencia territorial
Las APH no son espacios aislados: actúan como nodos estratégicos que enlazan áreas protegidas nacionales e iniciativas de conservación subnacionales, consolidando bloques de conectividad que facilitan la movilidad de especies clave y el equilibrio ecosistémico a escala regional. De esta manera, el CFA contribuye directamente al fortalecimiento de corredores biológicos prioritarios y a la salud de paisajes completos.
Un ejemplo emblemático es el APH Runahurco, que conecta 2 áreas protegidas nacionales y X ACUS subnacionales, reforzando la protección del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus, parte de la iniciativa binacional CCTAA.
De igual forma, el APH del Sur establece un eje de conectividad que enlaza ecosistemas desde la Costa hasta la Sierra, asegurando la provisión y regulación del agua para miles de personas, al tiempo que fortalece la resiliencia climática y la conservación de la biodiversidad.
El agua: sustento de la biodiversidad
El agua no solo abastece a las comunidades; es el eje que sostiene la vida silvestre y el equilibrio de los ecosistemas. Los páramos, bosques nublados y otros ecosistemas estratégicos regulan el ciclo hídrico y crean las condiciones necesarias para la supervivencia de miles de especies de flora y fauna.
Al proteger las fuentes de agua, el Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) salvaguarda hábitats críticos, asegura la conectividad ecológica y permite la movilidad de especies clave. Ríos, humedales y microcuencas funcionan como corredores naturales que mantienen el flujo genético y la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
Preguntas frecuentes sobre el CFA
Las Áreas de Protección Hídrica (APH) son una figura legal de conservación reconocida a nivel nacional en Ecuador, diseñada específicamente para proteger las fuentes de agua que abastecen a poblaciones locales y sostienen la biodiversidad.
Son una herramienta innovadora ya que previenen la ocupación y actividades extractivas en ecosistemas estratégicos, y permiten la participación activa de las comunidades en su manejo y conservación.
El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) es un eje estratégico dentro de la visión de Naturaleza y Cultura Internacional, ya que consolida la conectividad entre áreas protegidas nacionales e iniciativas subnacionales.
A través de las APH y otras figuras de conservación, el programa amplía y complementa la red nacional de áreas protegidas, garantizando protección legal a largo plazo para ecosistemas clave.
El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) fortalece y complementa iniciativas estratégicas como la Plataforma Amazónica y el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, al consolidar la base ecológica y legal necesaria para su sostenibilidad.
El CFA contribuye mediante:
- La creación de Áreas de Protección Hídrica (APH) y Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS) en sitios estratégicos para la protección de la biodiversidad y las fuentes de agua, fortaleciendo la conectividad entre territorios priorizados por estos programas.
- La integración de conservación, agua, biodiversidad y resiliencia climática en una sola estrategia territorial coherente.
De esta manera, el CFA no opera de forma aislada, sino que articula y potencia los esfuerzos de conservación a escala nacional y regional, fortaleciendo corredores ecológicos, asegurando gobernanza territorial y consolidando el impacto de Naturaleza y Cultura Internacional en el largo plazo.
Los ecosistemas que proveen agua, como páramos y bosques nublados, son también reguladores climáticos naturales.
Al conservar las fuentes de agua:
- Se mantiene la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono.
- Se regula la temperatura y la humedad a nivel regional.
- Se reduce la vulnerabilidad frente a sequías e inundaciones.
- Se protege la calidad del agua necesaria para la supervivencia de especies y comunidades.
El agua es un componente esencial para la resiliencia climática: sin ecosistemas saludables y con disponibilidad hídrica, no es posible sostener la biodiversidad ni garantizar el bienestar humano.
La protección a largo plazo se basa en un modelo de gobernanza compartida y corresponsabilidad territorial.
El Estado, en sus distintos niveles, garantiza el marco legal, la declaratoria oficial de las áreas y su supervisión. Las juntas de agua, comunidades locales y gobiernos autónomos descentralizados participan activamente en la gestión mediante planes de manejo, monitoreo y acuerdos de conservación.
En este proceso, Naturaleza y Cultura Internacional brinda acompañamiento técnico permanente, fortaleciendo capacidades locales, apoyando la planificación territorial, el diseño e implementación de planes de manejo.
Resultados hasta ahora
Aliados estratégicos del Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, hemos consolidado un plan de trabajo hasta 2029
Hasta el 2026 hemos contribuido al establecimiento de 24 APH y 3 ACUS.
Hemos apoyado el diseño de herramientas de planificación como el mapa de identificación de APH potenciales para el país y el ATLAS de Áreas de Protección Hídrica.