Ecosistemas y especies únicas de El Oro y Loja
22/06/2026
Donde el Chocó, los Andes y la región Tumbesina se encuentran
Por: Manuel V. Sánchez-Nivicela y Juan C. Sánchez-Nivicela
Las provincias de El Oro y Loja albergan una biodiversidad única en sus paisajes de montañas nubladas y valles. Una vez que se cruza el árido valle del río Jubones, al sur de Azuay, las montañas de El Oro se transforman en un mosaico de bosques de niebla, zonas aparentemente desérticas salpicadas de cactus y arbustos espinosos, páramos, lagunas y herbazales. Este paisaje se extiende hasta los límites de Loja y los atraviesa por su flanco occidental, representando una singularidad evolutiva, no solo paisajística.
El movimiento de montañas, placas tectónicas y eventos sísmicos ocurridos hace miles o incluso millones de años crearon una suerte de islas de hábitats del Chocó y Tumbes, así como un puente entre los Andes amazónicos y ambas provincias.
Especies únicas y amenazadas
Entender el origen de la vegetación, las aves, los anfibios y los reptiles que aún habitan estos ecosistemas es una tarea que lleva años. Hace más de un siglo, el Museo Americano de Historia Natural recorrió las partes altas de Portovelo hacia Loja, llegando a sitios cercanos a Guachanamá, en las alturas de Alamor y Mercadillo. Gracias a esas expediciones se describieron nuevas subespecies o razas de aves. Aunque presentan ciertas diferencias en su plumaje, no son especies plenamente separadas. Lo más fascinante es que cada especie guarda una historia distinta respecto a sus parientes más cercanos: algunos se hallan muy lejanos, en los bosques tumbesinos de Perú; otros podrían estar en las montañas amazónicas del sur de Ecuador o en el Chocó que desciende desde Colombia.

Muchas especies de flora y fauna son únicas, endémicas de estos parajes y están amenazadas de extinción. Esto se percibe claramente en las cordilleras de Chilla y Fierro-Urco. Allí, los páramos no solo albergan especies críticamente amenazadas de extinción, como el colibrí Estrella Garganta azul (Oreotrochilus cyanolaemus), descubierto en 2017; también los acantilados, junto con los pocos remanentes de bosques y matorrales de montaña que aún sobreviven sorteando la deforestación y las quemas indiscriminadas, pueden contener especies desconocidas. Estos ecosistemas son vitales no solo porque proveen agua dulce a poblaciones como Zaruma, Portovelo, Chilla, Celica o Alamor, sino porque resguardan una riqueza biológica aún inexplorada por la ciencia.
La búsqueda de especies únicas
Con el respaldo de Naturaleza y Cultura Internacional y el apoyo del Laboratorio de Biología Evolutiva de la USFQ, visitamos los límites entre los remanentes de bosques de montaña y las zonas frías influenciadas por la sequedad tumbesina en Guachanamá, Mercadillo y Chitoque, para entender qué ha sucedido con la fauna de aquellos bosques. Realizamos varios descubrimientos asombrosos: registramos una peculiar composición de anfibios, incluyendo una nueva especie de rana para la ciencia, así como aves con características particulares. Aunque aún falta mucho por comprender, creemos que es urgente conservar estos territorios, tanto cultural como ecológicamente: por su estrecha relación con la producción y calidad del agua, y por la protección de aquello que todavía no conocemos, cuyo valor científico es incalculable.

Identificar áreas clave para la biodiversidad
Entre 2022 y 2024, el proceso de identificación de las Áreas Clave para la Biodiversidad (KBA) mostraba que estas zonas no solo contienen especies únicas para la ciencia, sino que podrían albergar procesos evolutivos que aún no comprendemos del todo. Queda por dilucidar si estos procesos en los ecosistemas amenazados de El Oro y Loja fueron recientes, hace unos miles o cientos de miles de años, anteriores a la llegada del ser humano o si son incipientes, ya que existen vestigios de la conectividad entre el sur de la Amazonía ecuatoriana, los bosques de montaña de Chilla y Fierro-Urco, y el hábitat que aún persiste entre ambas provincias, a pesar de la presión minera, las quemas brutales e incontrolables y la deforestación. Naturaleza y Cultura Internacional, con el afán de proteger estos ecosistemas tan raros e importantes, se encuentra en una misión activa para conservarlos mediante diversas acciones, como la creación de áreas de conservación y protección hídrica en las zonas de Salvias (El Oro), junto al Ministerio del Ambiente.
Más información:
Aida Maldonado Quezada
Comunicación Ecuador