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La evolución de una estrategia de conservación 

07/04/2026

Area Estratégica: Bosques -
Tipo de Contenido: Blog
País: Bolivia - Colombia - Ecuador - México - Perú -

De áreas aisladas a paisajes conectados en 30 años 

Conversamos con Renzo Paladines, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional y actual Director de Conservación, para reconstruir los inicios de la organización hace ya 30 años y entender cómo su estrategia de conservación se ha ido transformando con el tiempo. 

30 años construyendo conservación desde lo local 

A veces, las grandes ideas van tomando forma con el tiempo: nacen de momentos de inspiración y crecen a partir de la experiencia. 

“Fue casi mágico”, recuerda Renzo, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional, al hablar de los primeros pasos de la organización. “Estábamos recorriendo un pequeño bosque con unos donantes. Había mariposas, una luz especial… y alguien preguntó: ¿qué podemos hacer para proteger esto?”. 

La pregunta parecía simple, pero marcó un punto de inflexión. 

De pequeños bosques a grandes aprendizajes 

Ese pequeño bosque nos enseñó algo crucial: los fragmentos de bosque, aunque reducidos, son fundamentales. No solo por su biodiversidad, sino porque protegen algo esencial para las comunidades: el agua. 

“Ahí entendimos que esas áreas pequeñas eran prioritarias para la gente local. Son las que producen agua, las que sostienen la vida”. 

Ese aprendizaje nos llevó a explorar un camino nuevo: trabajar con gobiernos locales para crear áreas de conservación. Así nacieron las primeras iniciativas a nivel municipal en Loja, en un contexto donde aún no existía una legislación específica como la que hoy respalda las Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS). 

No fue una estrategia planificada desde el inicio, sino una respuesta a una necesidad real. 

El giro: conservar con la gente 

Si hay algo que define nuestra esencia, es una convicción que ha guiado nuestro trabajo durante tres décadas: 

“La conservación es un trabajo local. No se puede hacer desde una oficina. La hacen las personas que viven en el territorio”. 

Indigenous Protected Area
Ttrotsky Viera, Técnico de Zamora Chinchipe en el Centro Shuar el Kim

Esta idea marcó una diferencia frente a modelos tradicionales de conservación que buscaban crear áreas protegidas a distancia. Para nosotros, el enfoque era, y sigue siendo, conservar junto a las personas. 

Gobiernos locales, comunidades indígenas y propietarios privados comparten algo en común, explica Renzo: la territorialidad. Son quienes viven, gestionan y dependen directamente de estos espacios. 

“Si no tienes involucradas a las comunidades, no puedes hacer conservación”. 

De áreas aisladas a paisajes conectados 

Durante varios años, nuestro trabajo se centró en la creación de áreas individuales. Pero con el tiempo, surgieron nuevos desafíos. 

El manejo de múltiples áreas dispersas se volvió complejo. Y, más importante aún, la evidencia científica empezó a mostrar que conservar espacios aislados no era suficiente: las especies necesitan conectividad para sobrevivir. 

“Ahí entendimos que no bastaba con crear áreas. Había que conectarlas”. 

Así nació el concepto de mosaicos de conservación: territorios donde conviven diferentes tipos de áreas protegidas: nacionales, subnacionales, privadas y comunitarias, que, juntas, contribuyen a la conservación de un paisaje más amplio. 

Este enfoque no solo facilitó el manejo, sino que permitió dar un paso más: escalar hacia iniciativas aún más ambiciosas. 

Pensar en grande: el Corredor Transfronterizo y la Plataforma Amazónica 

Con el tiempo, incluso los mosaicos comenzaron a quedarse cortos frente a los retos de la conservación. 

De forma natural, evolucionamos hacia programas más amplios, como el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico y la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano, que integran múltiples paisajes y actores. 

“Fue una evolución. Los mosaicos ayudan al manejo, pero cuando hablas de conectividad y escala, necesitas una visión de programa”. 

Así se consolidaron estas iniciativas, que reúnen a gobiernos locales, organizaciones indígenas y otros actores en torno a un objetivo común. 

Aprender haciendo: una evolución constante 

Nuestra historia no es lineal. Es, como la describe Renzo, un proceso de evolución. 

“Empezamos creando áreas. Luego entendimos que necesitábamos financiamiento sostenible, y así nacieron los fondos de agua. Después vimos que la gobernanza era clave. Todo ha sido aprendizaje”. 

Lo que no esperábamos 

No todas las apuestas funcionaron. Los proyectos productivos, por ejemplo, representaron uno de los mayores desafíos. 

“El problema no es producir, es comercializar. Ahí se caen casi todos los proyectos”. 

Lejos de insistir en lo que no funcionaba, optamos por enfocarnos en aquello donde podemos generar mayor impacto: creación de áreas, gobernanza y mecanismos de financiamiento. 

Hoy, estos tres pilares definen nuestra estrategia. 

Andes del Norte en Perú

Cuando mira hacia atrás, hay algo que sorprende a Renzo: “No pensé que íbamos a poder crecer a otros países”. 

Lo que comenzó en Ecuador encontró eco en otros territorios. Las conversaciones con autoridades locales en Perú, Colombia o México resultaron ser, en esencia, las mismas. “Al final, todo se reduce a lo mismo: la dependencia que tenemos de los ecosistemas”. 

El futuro, sin embargo, no es sencillo. 

Renzo menciona tres grandes preocupaciones: la presión creciente sobre los recursos naturales, el debilitamiento de la cooperación internacional y el impacto del cambio climático, incluso en ecosistemas aparentemente intactos. 

“Puedes tener un bosque bien cuidado, con guardaparques y financiamiento… y aun así perder especies por el cambio climático”. 

Renzo y Bruno Paladines

Una construcción colectiva de nuestra estrategia de conservación

Si algo queda claro en esta conversación, es que Naturaleza y Cultura Internacional se ha construido colectivamente. 

“Ha sido una construcción colectiva”, dice Renzo. Una suma de experiencias, aprendizajes, errores y aciertos que, con el tiempo, han dado forma a una manera distinta de hacer conservación: desde lo local, con múltiples actores y con una mirada de largo plazo. 

Treinta años después, esa esencia sigue intacta. 

Y quizás todo empezó con una pregunta sencilla en medio de un bosque mágico: 
¿qué podemos hacer para proteger esto?