Nuevo registro de mono nocturno en el Abra de Zamora
21/07/2025
Registran al mono nocturno (Aotus lemurinus) en la Estación Científica San Francisco, ubicada en el Abra de Zamora. Este registro amplía el conocimiento sobre la distribución de esta especie y refuerza la importancia biológica de esta zona, reconocida por albergar uno de los ecosistemas montanos más diversos del país.

Este ecosistema, situado en la Depresión del Huancabamba, entre las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, conforma un corredor ecológico estratégico y una zona de amortiguamiento del Parque Nacional Podocarpus, conectando los Andes con la Amazonía. A pesar de su extensión relativamente reducida, el Abra de Zamora alberga una alta concentración de biodiversidad y endemismo, destacándose especialmente por su riqueza en anfibios y plantas.
El mono nocturno no había sido registrado previamente en la Estación Científica San Francisco. Esta especie es muy difícil de registrar debido a su comportamiento discreto y hábitos nocturnos. Habita en bosques nublados y de tierras bajas bien conservados, como los presentes en el Abra de Zamora. Su dieta incluye frutos, flores, savia, insectos y pequeños vertebrados, lo que le confiere un rol ecológico fundamental como dispersor de semillas y facilitador de procesos de regeneración en los bosques montanos andinos.

“El registro de esta especie en el Abra de Zamora no había sido documentado previamente. Se trata de un dato relevante que ayuda a entender su distribución actual en los Andes de Ecuador”, señala Diego Armijos, docente e investigador del Museo de Zoología de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), quien ha liderado estudios de fauna en la zona.
Una especie vulnerable bajo presión
Aunque el registro del mono nocturno constituye un avance relevante para la ciencia, también ha puesto de manifiesto nuevas amenazas para su supervivencia. La confirmación de su presencia en el Abra de Zamora coincidió con un individuo hallado muerto por electrocución tras entrar en contacto con cables de alta tensión que atraviesan su hábitat. Este incidente evidencia el impacto directo que pueden tener las infraestructuras humanas en especies sensibles que habitan ecosistemas de alta biodiversidad.

Catalogado como Vulnerable (VU) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el mono nocturno enfrenta además presiones crecientes por cacería, tráfico de fauna, y por la pérdida de su hábitat natural, resultado de la deforestación, la expansión agrícola y el desarrollo de infraestructuras sin medidas de mitigación. Estos factores, combinados, amenazan la viabilidad de sus poblaciones a largo plazo, incluso en zonas aparentemente bien conservadas como el Abra de Zamora.
“Este evento debe servir como un llamado a implementar estrategias para reducir la mortalidad de fauna silvestre, como la poda preventiva de árboles o el uso de coberturas aislantes en cables”, agrega Armijos.
Conservación basada en ciencia
El registro del mono nocturno en el Abra de Zamora refleja el impacto positivo de las áreas protegidas o reservas naturales. El Parque Nacional Podocarpus, la Estación Científica San Francisco y las Areas de Conservación Municipal de Zamora están protegiendo el hábitat de varias especies claves como el mono nocturno lemurino. Gracias al apoyo de organizaciones como Rainforest Trust, Mycorrhizal Fund, Fundación Alemana para la Investigación y Naturaleza y Cultura Internacional, y el trabajo del Museo de Zoología de la UTPL, se han generado datos científicos esenciales, como en este caso, y en otros que incluyen el hallazgo de especies endémicas y nuevas para la ciencia, como Pristimantis matildae, Pristimantis samaniegoi y Pristimantis sagedunnae.
“Cada nuevo dato refuerza la necesidad de proteger prioritariamente este ecosistema. El Abra de Zamora sigue siendo un laboratorio natural para la ciencia, donde especies frágiles aún encuentran refugio”, señala Armijos.

De acuerdo con el biólogo Felipe Serrano, Director Ejecutivo de Naturaleza y Cultura Internacional en Ecuador, los monos nocturnos del género Aotus se organizan en pequeños grupos familiares y presentan poblaciones escasas que ocupan territorios limitados, con una extensión entre 1,5 y 9 hectáreas. Señala que la conversión de bosques en pastizales o la construcción de infraestructura representa una amenaza significativa para su hábitat. A pesar de casi tres décadas de investigación exhaustiva, los científicos siguen descubriendo nuevas especies y registros en la región.
Serrano destaca que el Abra de Zamora y sus áreas de conservación actúan como una verdadera “fábrica de especies”, donde cada una cumple un papel esencial para el adecuado funcionamiento de los ecosistemas. Finalmente, enfatiza la urgencia de mantener, estudiar y aprovechar la presencia de estas especies mediante un trabajo coordinado entre comunidades locales, autoridades, organizaciones y el ámbito académico.
Más información:
Aida Maldonado
Comunicadora Ecuador