Colombia declara una nueva área protegida clave para el agua y la biodiversidad de los Andes

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Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) celebra la creación del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Estrella Hídrica de Caldas, oficialmente declarado el 24 de febrero de 2026, como un paso decisivo para la conservación de ecosistemas estratégicos en el corazón de los Andes colombianos.

Esta nueva área protegida se ubica en el departamento de Caldas, en el centro-occidente de Colombia, una región montañosa que forma parte de la cordillera de los Andes. El área protege un total de 23.972 hectáreas de ecosistemas de alto valor, incluyendo bosques subandinos y altoandinos, páramos, subpáramos y humedales.

Un territorio clave para el agua y la vida

La Estrella Hídrica de Caldas cumple un papel fundamental en la regulación y provisión de agua para la región. Aproximadamente el 67% del área se superpone con zonas abastecedoras de acueductos para consumo humano, beneficiando a cerca de 250.000 personas.

Además, el área se ubica en la convergencia de varias cuencas hidrográficas que drenan hacia el río Cauca, uno de los principales ríos de Colombia, lo que refuerza su importancia para la seguridad hídrica y la resiliencia climática del territorio.

Cortesía: Más Biomas

Un refugio de biodiversidad única

El área alberga una riqueza biológica excepcional, con 880 especies registradas, entre ellas 108 especies endémicas, 33 especies amenazadas según la UICN y 89 especies incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Entre sus hallazgos más destacados se encuentra la orquídea Lepanthes cuatrecasasii, con apenas dos localidades conocidas a nivel mundial, así como el registro de una nueva especie de rana de lluvia del género Pristimantis.

Asimismo, el área conserva aproximadamente el 77% de coberturas naturales, constituyendo uno de los últimos remanentes de bosques continuos en el departamento de Caldas y fortaleciendo la conectividad ecológica con otras áreas protegidas de la zona.

Conservación junto a las comunidades locales

En el área viven alrededor de 1.319 personas de comunidades campesinas, quienes han habitado y trabajado este territorio por generaciones.

Esta región forma parte del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, reconocido por la UNESCO como un ejemplo de cómo las comunidades han logrado adaptarse a un entorno montañoso complejo, desarrollando una caficultura sostenible a lo largo del tiempo. 

Aquí, la producción agrícola, la cultura y la naturaleza están profundamente conectadas, gracias al trabajo de familias cafeteras que han transmitido sus prácticas de generación en generación.

La gestión del área protegida buscará involucrar activamente a estas comunidades, promoviendo acuerdos locales para el cuidado del territorio y el desarrollo de procesos de monitoreo participativo de la biodiversidad. Esto permitirá fortalecer la conservación mientras se mantienen y mejoran los medios de vida locales. 

Una alianza para la conservación

La declaratoria de esta área protegida fue posible gracias al trabajo conjunto entre Más Biomas, Corpocaldas, la Gobernación de Caldas y Naturaleza y Cultura Internacional, con el acompañamiento del Instituto Alexander von Humboldt y el apoyo financiero de Andes Amazon Fund y Re:wild. 

Desde septiembre de 2024, Naturaleza y Cultura Internacional acompañó este proceso brindando seguimiento técnico y apoyo estratégico en la construcción y revisión de la propuesta de declaratoria.

Cortesía: Más Biomas

Un logro para la conservación en Colombia

El DRMI Estrella Hídrica de Caldas se convierte en el área protegida más grande del departamento, consolidándose como un pilar para la protección del agua, la biodiversidad y los medios de vida locales.

Para Naturaleza y Cultura Internacional, este logro reafirma la importancia de trabajar en alianza y a escala de paisaje, impulsando soluciones que conectan la conservación de la naturaleza con el bienestar humano.


Más información:

Nora Sánchez Luzardo

Coordinadora de Comunicación para América Latina

nsanchez@naturalezaycultura.org

De áreas aisladas a paisajes conectados en 30 años 

Conversamos con Renzo Paladines, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional y actual Director de Conservación, para reconstruir los inicios de la organización hace ya 30 años y entender cómo su estrategia de conservación se ha ido transformando con el tiempo. 

30 años construyendo conservación desde lo local 

A veces, las grandes ideas van tomando forma con el tiempo: nacen de momentos de inspiración y crecen a partir de la experiencia. 

“Fue casi mágico”, recuerda Renzo, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional, al hablar de los primeros pasos de la organización. “Estábamos recorriendo un pequeño bosque con unos donantes. Había mariposas, una luz especial… y alguien preguntó: ¿qué podemos hacer para proteger esto?”. 

La pregunta parecía simple, pero marcó un punto de inflexión. 

De pequeños bosques a grandes aprendizajes 

Ese pequeño bosque nos enseñó algo crucial: los fragmentos de bosque, aunque reducidos, son fundamentales. No solo por su biodiversidad, sino porque protegen algo esencial para las comunidades: el agua. 

“Ahí entendimos que esas áreas pequeñas eran prioritarias para la gente local. Son las que producen agua, las que sostienen la vida”. 

Ese aprendizaje nos llevó a explorar un camino nuevo: trabajar con gobiernos locales para crear áreas de conservación. Así nacieron las primeras iniciativas a nivel municipal en Loja, en un contexto donde aún no existía una legislación específica como la que hoy respalda las Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS). 

No fue una estrategia planificada desde el inicio, sino una respuesta a una necesidad real. 

El giro: conservar con la gente 

Si hay algo que define nuestra esencia, es una convicción que ha guiado nuestro trabajo durante tres décadas: 

“La conservación es un trabajo local. No se puede hacer desde una oficina. La hacen las personas que viven en el territorio”. 

Indigenous Protected Area
Ttrotsky Viera, Técnico de Zamora Chinchipe en el Centro Shuar el Kim

Esta idea marcó una diferencia frente a modelos tradicionales de conservación que buscaban crear áreas protegidas a distancia. Para nosotros, el enfoque era, y sigue siendo, conservar junto a las personas. 

Gobiernos locales, comunidades indígenas y propietarios privados comparten algo en común, explica Renzo: la territorialidad. Son quienes viven, gestionan y dependen directamente de estos espacios. 

“Si no tienes involucradas a las comunidades, no puedes hacer conservación”. 

De áreas aisladas a paisajes conectados 

Durante varios años, nuestro trabajo se centró en la creación de áreas individuales. Pero con el tiempo, surgieron nuevos desafíos. 

El manejo de múltiples áreas dispersas se volvió complejo. Y, más importante aún, la evidencia científica empezó a mostrar que conservar espacios aislados no era suficiente: las especies necesitan conectividad para sobrevivir. 

“Ahí entendimos que no bastaba con crear áreas. Había que conectarlas”. 

Así nació el concepto de mosaicos de conservación: territorios donde conviven diferentes tipos de áreas protegidas: nacionales, subnacionales, privadas y comunitarias, que, juntas, contribuyen a la conservación de un paisaje más amplio. 

Este enfoque no solo facilitó el manejo, sino que permitió dar un paso más: escalar hacia iniciativas aún más ambiciosas. 

Pensar en grande: el Corredor Transfronterizo y la Plataforma Amazónica 

Con el tiempo, incluso los mosaicos comenzaron a quedarse cortos frente a los retos de la conservación. 

De forma natural, evolucionamos hacia programas más amplios, como el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico y la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano, que integran múltiples paisajes y actores. 

“Fue una evolución. Los mosaicos ayudan al manejo, pero cuando hablas de conectividad y escala, necesitas una visión de programa”. 

Así se consolidaron estas iniciativas, que reúnen a gobiernos locales, organizaciones indígenas y otros actores en torno a un objetivo común. 

Aprender haciendo: una evolución constante 

Nuestra historia no es lineal. Es, como la describe Renzo, un proceso de evolución. 

“Empezamos creando áreas. Luego entendimos que necesitábamos financiamiento sostenible, y así nacieron los fondos de agua. Después vimos que la gobernanza era clave. Todo ha sido aprendizaje”. 

Lo que no esperábamos 

No todas las apuestas funcionaron. Los proyectos productivos, por ejemplo, representaron uno de los mayores desafíos. 

“El problema no es producir, es comercializar. Ahí se caen casi todos los proyectos”. 

Lejos de insistir en lo que no funcionaba, optamos por enfocarnos en aquello donde podemos generar mayor impacto: creación de áreas, gobernanza y mecanismos de financiamiento. 

Hoy, estos tres pilares definen nuestra estrategia. 

Andes del Norte en Perú

Cuando mira hacia atrás, hay algo que sorprende a Renzo: “No pensé que íbamos a poder crecer a otros países”. 

Lo que comenzó en Ecuador encontró eco en otros territorios. Las conversaciones con autoridades locales en Perú, Colombia o México resultaron ser, en esencia, las mismas. “Al final, todo se reduce a lo mismo: la dependencia que tenemos de los ecosistemas”. 

El futuro, sin embargo, no es sencillo. 

Renzo menciona tres grandes preocupaciones: la presión creciente sobre los recursos naturales, el debilitamiento de la cooperación internacional y el impacto del cambio climático, incluso en ecosistemas aparentemente intactos. 

“Puedes tener un bosque bien cuidado, con guardaparques y financiamiento… y aun así perder especies por el cambio climático”. 

Renzo y Bruno Paladines

Una construcción colectiva de nuestra estrategia de conservación

Si algo queda claro en esta conversación, es que Naturaleza y Cultura Internacional se ha construido colectivamente. 

“Ha sido una construcción colectiva”, dice Renzo. Una suma de experiencias, aprendizajes, errores y aciertos que, con el tiempo, han dado forma a una manera distinta de hacer conservación: desde lo local, con múltiples actores y con una mirada de largo plazo. 

Treinta años después, esa esencia sigue intacta. 

Y quizás todo empezó con una pregunta sencilla en medio de un bosque mágico: 
¿qué podemos hacer para proteger esto? 

Con enero llegando a su fin, nos preparamos para un año crucial para la conservación. En el 2025, redoblaremos esfuerzos para proteger la biodiversidad, fortalecer alianzas y garantizar que los paisajes que sostienen la vida permanezcan protegidos en el futuro.

La ayuda internacional y los contextos políticos pueden cambiar, pero nuestra misión sigue firme. Nos impulsan quienes están en el territorio y trabajan por él: líderes locales, conservacionistas, pueblos y nacionalidades indígenas.

2024 fue un año desafiante. Comunidades de todo el mundo sintieron de cerca los efectos del cambio climático: inundaciones, sequías prolongadas, incendios incontrolables y temperaturas récord. Si alguna vez hubo una señal de que debemos actuar con urgencia, el 2024 nos la dio con absoluta claridad.

Pero los desafíos no son barreras, sino llamados a la acción. Y actuar es lo que mejor sabemos hacer.

El 2025 es un año clave para la naturaleza. Es el momento de tomar decisiones audaces, fortalecer la protección de ecosistemas vitales y trabajar de la mano con quienes mejor conocen y cuidan la tierra.

Durante más de 25 años, Naturaleza y Cultura Internacional ha trabajado para proteger paisajes interconectados que sostienen la vida, resguardan la biodiversidad y ayudan a combatir el cambio climático. Creemos que la conservación es más efectiva cuando es liderada por quienes mejor conocen el territorio: comunidades, pueblos y nacionalidades y gobiernos locales. Y este año, estamos listos para multiplicar nuestro impacto como nunca antes.

Nuestros objetivos para 2025 y más allá:

Ampliar las áreas protegidas: Seguiremos colaborando con socios locales para establecer nuevas áreas protegidas, con especial atención en regiones clave como la Amazonía y el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino-Amazónico.

Garantizar la conservación a largo plazo: Establecer un área protegida es solo el primer paso. Implementaremos mecanismos de financiamiento y estrategias de manejo sostenibles para asegurar que estos ecosistemas permanezcan protegidos para las generaciones futuras.

Fomentar la colaboración y la acción colectiva: Los desafíos que enfrenta nuestro planeta no pueden resolverse en solitario. La conservación requiere esfuerzos coordinados entre gobiernos, comunidades locales, pueblos indígenas y organizaciones aliadas. Juntos, podemos ampliar nuestro impacto y proteger más territorio que nunca.

¡Démoslo todo por la naturaleza, juntos!

¡Nos complace anunciar la creación del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Selva Pluvial Central Las Siete Sabias-Esperanza de Vida en el Chocó colombiano! Esta joya natural y cultural, se encuentra en el territorio colectivo de comunidades afrodescendientes y abarca 30398 hectáreas en la selva pluvial central de Colombia, una de las regiones más lluviosas de América y la tercera a nivel mundial situada en el Chocó-Tumbes-Magdalena, conocido por su gran biodiversidad.

Maravillas naturales del Bosque Húmedo Tropical del Chocó

Una de sus características de esta región del Chocó es que los bosques alcanzan una gran altura, que junto con la humedad favorece a la formación de varias capas de bosque, algunas alcanzando hasta los 38 metros, que permite la formación de una variedad de hábitats para animales y plantas.

Los análisis adelantados en la región indican una gran riqueza en fauna y flora: 90 especies de plantas, 479 especies de fauna (210 de aves, 117 mamíferos, 44 anfibios, 75 reptiles y 33 peces), aunque se estima que hay muchas más. Esta zona, además, ha sido reconocida internacionalmente como un Área de Importancia para la Conservación de Murciélagos (AICOM). 

Murciélago frutero común (Carollia perspicillata) | Créditos: Felipe Villegas

En el territorio del área, destacan también los ríos Pacurita, Tutunendo, Guadalupe y el Cabí. Este último es de vital importancia, ya que abastece acueductos locales, beneficiando cerca de 108 mil personas.

Vista del Río Tutuendo | Créditos: CODECHOCÓ

Un compromiso comunitario con la conservación

El nombre de esta nueva área fue escogido por las comunidades. “Siete Sabias” en honor a los siete consejos locales comunitarios afrodescendientes que conforman el área protegida y que han participado de manera activa en el proceso de declaratoria; y “Esperanza de vida” en representación del progreso regional que va a aportar este DRMI. 

En el 2019, se iniciaron diálogos con las comunidades a través del Consejo Comunitario Mayor (COCOMACIA), permitiendo la realización de estudios en la región. Inicialmente, la propuesta de declaración contemplaba 5000 hectáreas, pero el interés de la comunidad por organizar el territorio logró ampliar la propuesta de delimitación a más de 30000.

“Estamos realmente felices, no solo porque el área es importante para la biodiversidad del país, en donde habitan diversidad de especies endémicas y otras emblemáticas como los murciélagos; sino porque esta declaratoria se logró con la participación de varias entidades y de los consejos comunitarios, por lo que esto se constituye en una decisión colectiva”, menciona Santiago Castillo investigador del Instituto Humboldt y socio implementador de NCI en Colombia.

DRMI: Una categoría de protección que permite el uso sotenible de recursos naturales

Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) es una categoría que se le otorga a los paisajes y ecosistemas que mantienen su composición y función natural. Es un área protegida a nivel regional que permite el uso sostenible de los recursos por parte de las comunidades locales, contribuyendo a la lucha contra la deforestación, la minería informal, la contaminación del suelo y del agua, así como la gestión de asentamientos humanos en zonas de riesgo.

Puerto Quibdó | Créditos: Santiago Castillo, Instituto Humboldt

La declaratoria del DRMI Selva Pluvial Central Las Siete Sabias – Esperanza de Vida fue posible gracias a la coordinación de Codechocó como autoridad ambiental, la implementación de CORPARIEN y COCOMACIA, el apoyo técnico del Instituto Humboldt y el apoyo financiero de Naturaleza y Cultura Internacional, Andes Amazon Fund y Art into Acres en asociación con Re:wild.


Más información:

Nora Sánchez Luzardo

Coordinadora de Comunicación Regional

nsanchez@naturalezaycultura.org

¡Grandes noticias para la conservación en Colombia! El Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Cuchilla del San Juan, amplía su zona de protección a 29652,9 ha.

  • DRMI es una categoría de área protegida que permite el uso sostenible de la biodiversidad por parte de las comunidades locales que habitan en la zona. 
  • Cuchilla del San Juan aprovisiona de agua a 33 acueductos comunitarios, 1 919 usuarios directos, y 68 veredas con alrededor de 8 000 pobladores. 
  • Aproximadamente el 92,3% de la cobertura de la tierra del área protegida son bosques andinos y subandinos en buen estado de conservación. 

Cuchilla del San Juan es una iniciativa de conservación promovida desde inicios de los años 1990. En el 2000 se la declaró como área protegida con una extensión de 11039 ha., como Distrito Regional de Manejo Integrado, una figura que se declara bajo el principio de desarrollo sostenible, con el fin de ordenar, planificar y regular el uso y manejo de los recursos naturales renovables y las actividades económicas que allí se desarrollan.  

Con el apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional, a partir de febrero de 2020 se inicia el proceso de su ampliación en articulación con el Instituto Humboldt, WCS, las comunidades que habitan en el área protegida y su zona de influencia. Hoy se hace oficial su adición de 18613 ha, sumando un total de 29652,9 ha protegidas de bosques andinos y subandinos.

Toma del paisaje de Cuchilla del San Juan
El paisaje de Cuchilla del San Juan | Foto: Instituto Humboldt

Un área clave para la conectividad ecosistémica

Ubicado al centro oeste de Colombia, Cuchilla del San Juan es el hogar y sustento de comunidades campesinas cuya actividad económica principal es la agricultura, principalmente de caña panelera, cultivos de plátano, cacao, fique, actividades pecuarias y piscicultura. El área aprovisiona de agua para el consumo a 33 acueductos comunitarios, 1 919 usuarios directos, y 68 veredas con alrededor de 8 000 pobladores. 

Debido a que se encuentra en la confluencia entre el Chocó biogeográfico y los Andes tropicales, Cuchilla del San Juan es clave para la conectividad ecosistémica de Colombia y un punto crítico para la biodiversidad. Además, en Cuchilla del San Juan nace el río más caudaloso (2.721 m3/seg) que desagua al Océano Pacífico en América: el río San Juan. Este río es muy importante para las comunidades afrocolombianas e indígenas del Chocó, ya que viven en sus riberas y lo utilizan para la pesca y la navegación. 

“Éramos ciegos ante la riqueza que tenemos porque la vemos a diario, pero no sabíamos de su potencial, que no es solo para nuestro entorno, sino a nivel global. Es un corredor que nos cubre desde el sur de Antioquia hasta Tatamá. Tenemos una despensa rica en fauna y flora”.  

– Luis Elías Grajales, habitante de una de las comunidades beneficiarias. 

De acuerdo con expediciones biológicas realizadas en el polígono de ampliación, en Cuchilla del San Juan se registraron 1636 especies entre plantas y animales; entre ellas, el oso andino (Tremarctos ornatus), el puma (Puma concolor) y aves de interés para el turismo ecológico como la tangara aurinegra (Bangsia melanochlamys) y la bangsia de Tatamá (Bangsia aureocincta).  

Foto de un puma descansando en un árbol
Puma (Puma concolor) Foto: Instituto Humboldt

De las especies identificadas, 116 son endémicas. En plantas, se estima que existen 47 especies endémicas; de las cuales, 14 están amenazadas, como son los árboles Magnolia jardinensis (endémica y en Peligro Crítico, CR) y el Magnolia urraoensis (endémica y En Peligro, EN).  Del total de especies registradas, 307 tienen tendencia poblacional a decrecer globalmente, 53 están en categoría de Amenaza, 8 especies en Peligro Crítico, 18 en Peligro y 27 Vulnerables, de acuerdo con la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN. Gracias a la ampliación del área protegida de Cuchilla del San Juan, estas especies se fortalecen como Valores Objeto de Conservación (VOC), por lo que se deberá establecer un plan de manejo que permita mantener y aumentar el número de individuos existentes y evitar su decrecimiento. 

¿Qué sigue? 

La ubicación privilegiada de Cuchilla del San Juan hace que el área esté expuesta a presiones directas como interacciones negativas especialmente humano-felino y águilas (cacería de retaliación), actividades agropecuarias sin planificación, sistemas de monocultivo y retorno al territorio con la intención de recuperar los predios abandonados por más de 20 años debido al conflicto armado en los años 90 y 2000. Será todo un reto regular el uso de los recursos naturales por parte de los campesinos y desarrollar estrategias de vigilancia y control por parte de la autoridad ambiental para minimizar los efectos negativos hacia el área protegida.     

Con la declaratoria de ampliación del área protegida se realizará la actualización del plan de manejo general, identificando oportunidades de beneficio local que aporten a la conservación del DRMI, como actividades de fortalecimiento de la gobernanza, sistemas productivos sostenibles para mejorar medios de vida, la implementación de una ruta de negocios verdes, turismo sostenible, restauración ecológica y monitoreo de la biodiversidad.  

Un esfuerzo multiactor

El proceso de ampliación del DRMI Cuchilla del San Juan fue posible gracias a la participación activa y el compromiso de las comunidades de los municipios de Pueblo Rico y Mistrató, el trabajo articulado del Instituto Humboldt, WCS, Carder, Fecomar y el apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional y Andes Amazon Fund.  

Un grupo de personas conversando en medio de la naturaleza
La expansión fue posible gracias al trabajo articulado de diversos actores Foto: Instituto Humboldt

“El diálogo social es clave para poder consolidar un proyecto de área protegida. Aliarse con organizaciones sociales y ambientales locales es estratégico para construir capacidades alrededor de la conservación y así darle sostenibilidad en el tiempo. Las comunidades campesinas que habitan esta área también se verán beneficiadas a través del apoyo a proyectos de fomento del turismo ecológico sostenible y el fortalecimiento de sus capacidades”

–        Luis Santiago Castillo, investigador del Centro de soluciones basadas en la naturaleza del Instituto Humboldt.  

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¿Cómo se relaciona la vida silvestre y los ecosistemas?

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El término «vida silvestre» se refiere a toda la vida en la naturaleza. Abarca todos los seres vivos, incluidos mamíferos, peces, reptiles y aves, conocidos colectivamente como fauna y, a veces, incluye plantas o flora. Estos son los componentes del hábitat y juegan un papel importante dentro de ellos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Por otro lado, los ecosistemas son más como una red que incluye toda la vida silvestre y las partes vivas del sistema (factores bióticos), pero también las partes no vivas del medio ambiente (factores abióticos), incluidos el clima y el paisaje. Todo en esta red está interconectada y está interactuando entre sí. Los ecosistemas pueden ser muy pequeños, como una poza de marea singular, o muy grandes, como un bosque. El mundo está formado por muchos ecosistemas interconectados y, en unos pocos casos, el mundo en sí mismo se conoce como un ecosistema singular.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

¿Por qué es la vida silvestre tan importante para su ecosistema?

[/vc_column_text][vc_single_image image=»21291″ img_size=»large» add_caption=»yes»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Hasta ahora, hemos establecido que la vida silvestre vive dentro de un ecosistema, pero ¿por qué es tan importante para el ecosistema y por qué existe un impulso para proteger especies individuales cuando ecosistemas completos están amenazados?[/vc_column_text][vc_column_text]Imagina una cadena alimenticia simple. En la Imagen 1, tenemos un zorro como depredador, los conejos como presa y el pasto como fuente de alimento de los conejos, también conocido como el productor primario. Cada uno de estos niveles (más conocidos científicamente como niveles tróficos) tiene un papel que desempeñar en la cadena. El pastoreo de los conejos en la hierba evita el crecimiento excesivo de la vegetación, pero los zorros que los depredan mantienen controlada la población de conejos.[/vc_column_text][vc_column_text]Ahora, si eliminamos uno de estos niveles, terminas con una interrupción, que se extiende por el resto de la cadena alimenticia. Por ejemplo, en la Imagen 2a, se ha quitado el césped. Esto podría suceder como resultado de la sequía o, potencialmente, de la pérdida de hábitat debido al desarrollo humano. El resultado de esto es que los conejos no tienen suficiente comida y muchos pueden morir. Esto, por supuesto, pasará más adelante en la cadena y causará problemas a los zorros, ya que su fuente de alimento es baja.[/vc_column_text][vc_column_text]Otro ejemplo, en la Imagen 2b, es de arriba hacia abajo, por lo que los zorros pueden eliminarse o reducirse de la cadena. Esto se ve a menudo en la naturaleza cuando los depredadores son cazados hasta casi la extinción o una enfermedad fatal pasa a través de la especie. Para este ejemplo, los conejos tienen menos presión depredadora, por lo que su número aumenta dramáticamente. Esto puede ser bueno para los conejos a corto plazo, pero si se les deja solos, podrían sobrepastorear el área. Con el tiempo, la hierba sufriría, ya que no podría regenerarse lo suficientemente rápido. Una vez que los conejos hayan sobrepastoreado su fuente de alimento, no tendrían suficiente comida, competirían entre sí y muchos correrían el riesgo de morir de hambre.[/vc_column_text][vc_single_image image=»21293″ img_size=»large» add_caption=»yes» alignment=»center»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

La red de ecosistemas: el Parque Nacional de Yellowstone y la reintroducción de lobos grises

[/vc_column_text][vc_column_text]El ejemplo de la cadena alimentaria es increíblemente simple y no considera la gran variedad de otras partes silvestres y no vivas del ecosistema que podrían verse afectadas por la pérdida de una sola especie como el zorro. Para comprender realmente cómo funciona un ecosistema y por qué la vida silvestre es tan importante para él, debemos expandirnos aún más.[/vc_column_text][vc_column_text]Uno de los casos más notorios de cómo un ecosistema entero fue alterado por una especie singular es la reintroducción de lobos grises en el Parque Nacional de Yellowstone. En la década de 1930, los lobos de este lugar de renombre mundial fueron eliminados del parque debido a la caza excesiva, principalmente por temor a que atacaran a las personas o mataran al ganado. Una vez que los lobos desaparecieron, los alces, que habían sido una presa importante para los lobos, pudieron prosperar. Con los alces bajo mucha menos presión depredadora, su número aumentó dramáticamente y comenzaron los cambios en el ecosistema.[/vc_column_text][vc_column_text]En la Imagen 3, se puede ver una idea simple de cómo se veía el ecosistema del Parque Nacional de Yellowstone, con el alce en el centro de la red. El aumento en el número de alces provocó una serie de consecuencias indirectas para el ecosistema (también conocida como cascada trófica) porque estaban sobrepastoreando y sobreexplotando la tierra, incluidas muchas de las bayas que también alimentaban a los pájaros cantores y los osos pardos. El ramoneo del alce en los brotes de las plantas jóvenes impidió el crecimiento de los arbustos, lo que provocó que las especies de presa, como los conejos, tuvieran menos áreas para esconderse de sus propios depredadores. Si recuerdan el ejemplo de la cadena alimenticia con el zorro y el conejo, ahora deberían comprender cómo afectaría eso a todos los niveles.[/vc_column_text][vc_column_text]Los alces no tenían miedo de permanecer largos períodos en las orillas de los ríos, donde antes podrían haber sido atacados por los lobos. Sobrepastorearon la vegetación joven a lo largo de los ríos, lo que debilitó las riberas y provocó la erosión de las riberas, lo que provocó que los ríos se ensancharan. El agua también se calentó ya que la falta de árboles y vegetación en la orilla significaba que había menos áreas sombreadas para refrescar el agua. Estos cambios en el río provocaron un cambio en la biodiversidad de las poblaciones de peces. Los castores también sufrían porque los sauces en las orillas del río no podían crecer más allá de los brotes. Los sauces proporcionan alimento a los castores, además de ser el recurso que utilizan los castores para crear sus presas. Sin sauces más grandes, los castores no podían sobrevivir los inviernos, por lo que en Yellowstone la población se redujo a una sola colonia de castores.[/vc_column_text][vc_column_text]En 1995, los lobos fueron reintroducidos en el Parque Nacional de Yellowstone. Como era de esperar, los lobos comenzaron a depredar al alce, lo que mantuvo al alce en movimiento y redujo la presión que el alce ejercía sobre las riberas de los ríos y otras plantas jóvenes. De repente, las cosas empezaron a cambiar y hubo bayas para los pájaros y los osos, y arbustos para los conejos y otras especies de presas. Las orillas de los ríos eran más fuertes ya que contenían más vegetación, lo que evitó la erosión de las orillas y creó más áreas sombreadas, lo que proporcionó agua más fresca para los peces. Sin embargo, con mucho, el cambio más notable se debió al crecimiento de los sauces, lo que permitió a los castores usarlos para crear presas para sobrevivir el invierno. Los castores comenzaron a regresar a Yellowstone y las represas que construyeron elevaron el nivel freático, por lo que el agua estuvo disponible de manera más constante durante todo el año para la vegetación circundante. Desde 1995, las colonias de castores han ido en aumento y sus represas han cambiado el curso de los ríos en el Parque Nacional de Yellowstone.[/vc_column_text][vc_column_text]Todo el ecosistema se ha beneficiado de la reintroducción de lobos en Yellowstone porque los lobos son lo que se conoce como una especie clave, que es una especie importante, sin la cual, puede causar el colapso de su ecosistema. Sin los lobos, los alces no estaban controlados y la red se estaba desmoronando. Ahora que los lobos regresaron al parque, el curso de los ríos se ha visto alterado.[/vc_column_text][vc_single_image image=»21295″ img_size=»large» add_caption=»yes» alignment=»center»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Protegiendo la biodiversidad en Naturaleza y Cultura Internacional

[/vc_column_text][vc_column_text]En Naturaleza y Cultura Internacional, que proteger la biodiversidad significa proteger sus hábitats. Actualmente estamos trabajando en múltiples proyectos de conservación para proteger especies en peligro de extinción, como el oso de anteojos (Tremarctos ornatus) en Perú y el jaguar (Panthera onca) en Bolivia. Al igual que el lobo gris en Yellowstone, estas especies son importantes para sus ecosistemas, entonces, ¿quién puede decir cuáles serían las consecuencias de su pérdida para el hábitat? 

 [/vc_column_text][vc_column_text]Toda la vida silvestre es vital para mantener equilibrada la balanza de la vida. La UICN estima que aproximadamente 40,000 especies en todo el mundo están en peligro de extinción: incluidos mamíferos, anfibios, tiburones, aves y plantas. Nuestra biodiversidad global está disminuyendo, por lo que todos debemos unirnos para evitar que nuestros ecosistemas colapsen protegiendo hasta la última especie.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]