Fortalecen capacidades locales para la prevención de incendios forestales en los Andes del Norte

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Con el objetivo de fortalecer la gestión comunitaria frente a los incendios forestales y reducir sus impactos sobre la biodiversidad y la conectividad ecológica en las áreas de conservación de los andes del norte, se desarrolló el “Taller para el fortalecimiento de la gestión comunitaria e institucional en la prevención de incendios forestales a través de la plataforma Global Forest Watch – GFW”.

La actividad liderada por Naturaleza y Cultura Internacional, en el marco del proyecto que financia el Plan Binacional capítulo Perú, con la colaboración del Proyecto del Fondo de Paisajes Biodiversos Andes Amazónicos (BLF Andes Amazónicos) durante el tercer año fiscal de su ejecución; teniendo como objetivo el fortalecimiento de capacidades sobre el uso y manejo de la plataforma Global Forest Watch para la detección de alertas tempranas de deforestación e incendios, dirigida  a miembros de comités de gestión de áreas naturales protegidas y representantes de la sociedad civil dentro del Corredor de Conservación Andes del Norte.

Representantes del Área de Conservación Regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas, Área de Conservación Regional Bosques del Chaupe, Cunía y Chinchiquilla, Área de Conservación Privada Chicuate Chinguelas, Área de Conservación Privada San Miguel de Tabaconas, Área de Conservación Privada San Felipe, Área de Conservación Privada Huaricancha y representantes de las rondas campesinas, y funcionarios de las municipalidades distritales y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) se dieron cita para el taller.

Aprendizaje teórico y práctico

Durante la primera jornada se desarrolló el componente teórico del taller, orientado a introducir a los participantes sobre la importancia de contar con herramientas tecnológicas para el monitoreo, control y vigilancia de sus áreas de conservación. Fortaleciendo sus capacidades en el uso y manejo de la plataforma Global Forest Watch y su herramienta Forest Watcher. Global Forest Watch es un sistema internacional que permite identificar alertas tempranas de incendios y pérdida de cobertura forestal mediante información satelital.

Así mismo se realizó un taller práctico en campo, donde los participantes identificaron una alerta de deforestación y de incendio forestal, logrando generar su reporte utilizando el aplicativo Forest Watcher.

Al cierre de la jornada, se informó a los asistentes que a partir del mes de abril, será el Plan Binacional de Prevención de Incendios Forestales, implementado por Naturaleza y Cultura Internacional, el encargado de dar continuidad a las acciones y capacidades fortalecidas durante este proceso.

El señor Eriberto Altamirano, guardabosque voluntario, manifestó que durante el taller aprendieron bastante al explorar el uso de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG). Señaló que ahora pueden interpretar información satelital para identificar focos de calor y reconocer zonas que podrían ser vulnerables a incendios forestales. Asimismo, destacó que estas herramientas les permitirán mejorar la vigilancia de las Áreas naturales protegidas y actuar con mayor rapidez ante posibles emergencias que pongan en riesgo la biodiversidad y los medios de vida de las comunidades.

Comunidades preparadas para proteger sus bosques

“Este proceso formativo representa un paso importante para fortalecer la articulación entre comunidades, autoridades y organizaciones de conservación en el Corredor de Conservación Andes del Norte, un territorio estratégico que alberga ecosistemas clave para la regulación hídrica, la biodiversidad y la conectividad ecológica entre los Andes y la Amazonía” señaló Jorge Antoni Gil de la municipalidad de San Felipe.

Con herramientas tecnológicas y aplicativos accesibles, con el compromiso de los actores locales, municipalidades distritales a través de sus áreas de defensa civil y las rondas campesinas, se constituye iniciativas como esta, para anticipar riesgos, mejorar la respuesta frente a incendios forestales y proteger los bosques que sostienen la vida y el bienestar de las comunidades.


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

Tras su reconocimiento oficial por parte de los presidentes de Perú y Ecuador, el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) entra en una nueva etapa hacia una gestión efectiva, articulada y sostenible. Este espacio de más de dos millones de hectáreas protege bosques y páramos andinos ubicados en las cabeceras de tres cuencas hidrográficas compartidas por estos países, de cuya conservación dependen múltiples poblaciones y sistemas productivos. 

En ese contexto, autoridades y actores clave de Ecuador y Perú se reunieron en el Evento Técnico Binacional del CCTAA, desarrollado en Lima el último 18 y 19 de marzo. El encuentro buscó sentar las bases de una gobernanza sólida que permita enfrentar de manera conjunta los desafíos ambientales que trascienden fronteras, como la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de ecosistemas y el cambio climático.

Así, en cumplimiento de lo establecido en el Compromiso Presidencial y Plan de Acción de Quito 2025, se inició la construcción participativa del Plan de Trabajo Quinquenal, instrumento clave que orientará la gestión del corredor en los próximos cinco años. Basado en un análisis estratégico, este plan definirá las prioridades de acción y establecerá mecanismos de coordinación, seguimiento y toma de decisiones entre ambos países, fortaleciendo así la gobernanza transfronteriza.

Durante el encuentro, los participantes construyeron los objetivos del CCTAA, validaron la estructura del Plan, revisaron aspectos clave para la gobernanza y establecieron una hoja de ruta para los siguientes pasos. 

Deyvis Huamán, del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, destacó que el reconocimiento del corredor representó un logro histórico para ambos países, pero subrayó que el verdadero desafío radica ahora en su implementación efectiva.

En la misma línea, Cristhian Acurio, del Ministerio de Ambiente y Energía del Ecuador, resaltó que el corredor permitirá mantener el flujo migratorio de las especies y conservar el buen estado de los ecosistemas, lo que exige fortalecer la gestión de los espacios naturales que lo integran.

Los próximos pasos serán, según explicó Fabián Rodas de Naturaleza y Cultura Internacional, implementar el Plan Quinquenal del CCTAA y asegurar el cumplimiento de metas anuales, como parte de compromisos presidenciales recurrentes. Esto implica fortalecer y poner en marcha un modelo de gobernanza transfronterizo, desarrollar una plataforma de gestión de datos que facilite la toma de decisiones, impulsar procesos de fortalecimiento de capacidades en los territorios y gestionar oportunidades de financiamiento alineadas a las prioridades del corredor.

Finalmente, el presidente ejecutivo del SERNANP, José Carlos Nieto, subrayó el valor del intercambio y reafirmó que este primer encuentro marca un hito, consolidando una agenda conjunta basada en la cooperación y la confianza para la conservación de los ecosistemas andino-amazónicos.

El encuentro binacional consolidó un espacio de articulación y hermanamiento entre Perú y Ecuador, marcando el inicio de una etapa prometedora para el CCTAA. 

Articulación interinstitucional para la gestión

La articulación institucional es uno de los pilares de esta iniciativa. En el evento participaron representantes del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Ministerio del Ambiente del Perú, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre, el Ministerio de Ambiente y Energía del Ecuador, junto a los gobiernos regionales de Piura y Cajamarca, prefectura de Loja, además de Plan Binacional Capítulo Ecuador y el Plan Binacional Capítulo Perú y Naturaleza y Cultura Internacional.

El encuentro contó con el soporte financiero del proyecto BLF Andes Amazónico, a través de Practical Action y Naturaleza y Cultura Internacional, evidenciando el rol clave de la cooperación para viabilizar procesos de gestión a escala de paisaje.


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

Durante un recorrido por el Área de Conservación Regional (ACR) Bosques Montanos de Huamantaga y Chorro Blanco, nuestro compañero Dalí Díaz logró capturar en instantáneas a algunas aves del lugar, entre ellas estuvo la amazona (Amazona mercenarius), la pava (Penelope barbata), el carpintero (Campephilus haematogaster) y el colibrí (Coeligena torquata), especies que llenan de vida y color estos bosques montanos. 

La travesía incluyó una visita a la Laguna Negra, ubicada en el caserío de San Luis de Nuevo Retiro, a pocas horas de Jaén. Este importante ecosistema es fuente de agua para toda la ciudad, recordándonos que la conservación de estos territorios sostiene la vida mucho más allá del bosque. 

“No hay nada mejor que ver a las especies en su hábitat natural”, nos comparte Dalí, mientras continúa su labor de monitoreo de aves en dos sectores del ACR, entre ellos el caserío San Luis de Nuevo Retiro. Estas acciones forman parte del proyecto Conserva Aves, impulsado por American Bird Conservancy y Profonanpe. 

Dalí Diaz, señaló que las aves cumplen un rol fundamental en estos ecosistemas, dispersando semillas y ayudando a mantener el equilibrio ecológico del bosque. 

Dato: El Área de Conservación Regional Huamantanga y Chorro Blanco protege 14,022.65 hectáreas, ubicadas en la provincia de Jaén, en Cajamarca. En este territorio nacen las quebradas La Rinconada, San José de la Alianza y La Cascarilla, que alimentan la cuenca del río Amojú y abastecen de agua a la población de la ciudad de Jaén y Bellavista y a la agricultura de la provincia de Jaén.   


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

  • La Gerencia de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del Gobierno Regional de Huánuco (GOREHCO) junto al equipo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) organizaron la 1era serie de charlas informativas sobre la conformación del Comité de Gestión del área.

El Área de Conservación Regional (ACR) San Pedro de Chonta (Huánuco – Perú) propone un modelo de gestión innovador que involucrará la participación de las autoridades y representantes de las localidades aledañas a su territorio. El espacio de diálogo pertinente para lograr este objetivo común será la conformación del Comité de Gestión, el cual establecerá los objetivos y estrategias prioritarias de conservación a través de la elaboración del Plan Maestro del ACR San Pedro de Chonta. 

GOREHCO y Naturaleza y Cultura Internacional organizaron una estrategia de comunicación precisa, periódica y transparente dirigida a las localidades a través de la 1era Serie de Charlas Informativas sobre la Conformación del Comité de Gestión, efectuada desde el 12 hasta el 21 de marzo de 2026, en un total de 10 localidades adyacentes al ACR. Así también, se establecieron reuniones con autoridades en el Municipio Distrital de Cholón y la Municipalidad Provincial de Marañón y la Agencia Agraria de Marañón. Este proceso informativo continuará a lo largo del presente año en todas las localidades priorizadas.

Trabajo articulado entre el Gobierno Regional de Huánuco y Naturaleza y Cultura Internacional

Información clave para decidir 

El equipo liderado por la Ing. Judith Trujillo Meza, especialista en Recursos Naturales de la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del GOREHCO resaltó la factibilidad de consolidar asociaciones y/o cooperativas fortalecidas. “En estas charlas informativas se ha invitado a las autoridades y población local a ser parte del comité de gestión porque organizándonos vamos a formar más asociaciones y se encontrarán más oportunidades”, dijo Trujillo Meza

Representantes de la localidad Santillán reciben cartillas informativas sobre la conformación del comité de gestión del ACR San Pedro de Chonta

Por su parte, el Blgo. Nicolas Mamani Cabana, jefe de proyectos de Naturaleza y Cultura Internacional, precisó los tres puntos abordados en las charlas informativas “primero, hemos resocializado los linderos que comprenden todo el perímetro del ACR San Pedro de Chonta, luego, hemos hablado sobre la zonificación del área y las actividades que se van a realizar a futuro de acuerdo con planes de manejo y finalmente hemos brindado información para la conformación del comité de gestión”.

Nicolás Mamani, jefe de proyectos Naturaleza y Cultura, explicó el cronograma del presente año para la gestión participativa del ACR

Desde Rio Blanco hasta Huacrachuco, en cada una de las localidades visitadas, se hizo entrega de material informativo a los participantes con la Cartilla Informativa N° 2 sobre la conformación del comité de gestión del ACR San Pedro de Chonta. Además, se adjuntó la propuesta del Reglamento de Sesiones y Funciones del Comité de Gestión, así como, el formato de carta de acreditación el cual será dirigido al representante del GOREHCO y formalizará la participación del actor en el comité de gestión.

Localidades reciben información oportuna sobre los requisitos y funciones del comité de gestión del ACR San Pedro de Chonta

Herramientas tecnológicas de contraste 

Para afianzar la transparencia, el equipo técnico de NCI proporcionó a la población información geoespacial impresa y en digital, principalmente a través de la visualización e interpretación de imágenes satelitales sobre los puntos de referencia de cada una de las localidades visitadas respecto del ACR San Pedro de Chonta. Asimismo, se presentó GeoTracker, un aplicativo móvil – offline en el que los moradores, previa descarga del archivo kmz que es un formato comprimido usado por Google Earth y Google Maps para visualizar datos geográficos; de esta manera, puedan visualizar los límites del ACR, así como su zonificación.

A través de mapas impresos, la población identificó la zonificación del ACR San Pedro de Chonta

El Blgo. Wilmer Ortiz Herrera, coordinador de la PACR Yanajanca en NCI, explicó los límites del ACR y resaltó su importancia para la seguridad hídrica de la región al resguardar 74 lagunas altoandinas que benefician a 120 mil personas. Además, instó a considerarla como una ventana para el presente y futuro, que permita articular más oportunidades que fortalezcan las actividades productivas vigentes. 

Visualización en imágenes satelitales de los puntos de referencia de las localidades

Próximamente, el GOREHCO y NCI seguirán impulsando más información sobre el proceso de conformación del comité de gestión, la comisión ejecutiva del comité de gestión y la elaboración del primer Plan Maestro del ACR. Para tales fines, los técnicos de campo desplegados en el ámbito del ACR seguirán coordinando con las diferentes localidades para brindar más información y recabar los documentos de acreditación de los actores que deseen ser parte de tan importante comité de gestión del ACR.

Autoridades regionales también son informadas e invitadas a la conformación del comité de gestión

Estas acciones de la gestión del ACR San Pedro de Chonta serán posibles gracias a nuestros cooperantes Rainforest Trust, Andes Amazon Fund. Además, forman parte de la iniciativa Conserva Aves, que protege territorios de vida para las aves y las comunidades, con el acompañamiento de American Bird Conservancy.


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Carolina Flores

Comunicación Huánuco

cflores@naturalezaycultura.org

De áreas aisladas a paisajes conectados en 30 años 

Conversamos con Renzo Paladines, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional y actual Director de Conservación, para reconstruir los inicios de la organización hace ya 30 años y entender cómo su estrategia de conservación se ha ido transformando con el tiempo. 

30 años construyendo conservación desde lo local 

A veces, las grandes ideas van tomando forma con el tiempo: nacen de momentos de inspiración y crecen a partir de la experiencia. 

“Fue casi mágico”, recuerda Renzo, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional, al hablar de los primeros pasos de la organización. “Estábamos recorriendo un pequeño bosque con unos donantes. Había mariposas, una luz especial… y alguien preguntó: ¿qué podemos hacer para proteger esto?”. 

La pregunta parecía simple, pero marcó un punto de inflexión. 

De pequeños bosques a grandes aprendizajes 

Ese pequeño bosque nos enseñó algo crucial: los fragmentos de bosque, aunque reducidos, son fundamentales. No solo por su biodiversidad, sino porque protegen algo esencial para las comunidades: el agua. 

“Ahí entendimos que esas áreas pequeñas eran prioritarias para la gente local. Son las que producen agua, las que sostienen la vida”. 

Ese aprendizaje nos llevó a explorar un camino nuevo: trabajar con gobiernos locales para crear áreas de conservación. Así nacieron las primeras iniciativas a nivel municipal en Loja, en un contexto donde aún no existía una legislación específica como la que hoy respalda las Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS). 

No fue una estrategia planificada desde el inicio, sino una respuesta a una necesidad real. 

El giro: conservar con la gente 

Si hay algo que define nuestra esencia, es una convicción que ha guiado nuestro trabajo durante tres décadas: 

“La conservación es un trabajo local. No se puede hacer desde una oficina. La hacen las personas que viven en el territorio”. 

Indigenous Protected Area
Ttrotsky Viera, Técnico de Zamora Chinchipe en el Centro Shuar el Kim

Esta idea marcó una diferencia frente a modelos tradicionales de conservación que buscaban crear áreas protegidas a distancia. Para nosotros, el enfoque era, y sigue siendo, conservar junto a las personas. 

Gobiernos locales, comunidades indígenas y propietarios privados comparten algo en común, explica Renzo: la territorialidad. Son quienes viven, gestionan y dependen directamente de estos espacios. 

“Si no tienes involucradas a las comunidades, no puedes hacer conservación”. 

De áreas aisladas a paisajes conectados 

Durante varios años, nuestro trabajo se centró en la creación de áreas individuales. Pero con el tiempo, surgieron nuevos desafíos. 

El manejo de múltiples áreas dispersas se volvió complejo. Y, más importante aún, la evidencia científica empezó a mostrar que conservar espacios aislados no era suficiente: las especies necesitan conectividad para sobrevivir. 

“Ahí entendimos que no bastaba con crear áreas. Había que conectarlas”. 

Así nació el concepto de mosaicos de conservación: territorios donde conviven diferentes tipos de áreas protegidas: nacionales, subnacionales, privadas y comunitarias, que, juntas, contribuyen a la conservación de un paisaje más amplio. 

Este enfoque no solo facilitó el manejo, sino que permitió dar un paso más: escalar hacia iniciativas aún más ambiciosas. 

Pensar en grande: el Corredor Transfronterizo y la Plataforma Amazónica 

Con el tiempo, incluso los mosaicos comenzaron a quedarse cortos frente a los retos de la conservación. 

De forma natural, evolucionamos hacia programas más amplios, como el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico y la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano, que integran múltiples paisajes y actores. 

“Fue una evolución. Los mosaicos ayudan al manejo, pero cuando hablas de conectividad y escala, necesitas una visión de programa”. 

Así se consolidaron estas iniciativas, que reúnen a gobiernos locales, organizaciones indígenas y otros actores en torno a un objetivo común. 

Aprender haciendo: una evolución constante 

Nuestra historia no es lineal. Es, como la describe Renzo, un proceso de evolución. 

“Empezamos creando áreas. Luego entendimos que necesitábamos financiamiento sostenible, y así nacieron los fondos de agua. Después vimos que la gobernanza era clave. Todo ha sido aprendizaje”. 

Lo que no esperábamos 

No todas las apuestas funcionaron. Los proyectos productivos, por ejemplo, representaron uno de los mayores desafíos. 

“El problema no es producir, es comercializar. Ahí se caen casi todos los proyectos”. 

Lejos de insistir en lo que no funcionaba, optamos por enfocarnos en aquello donde podemos generar mayor impacto: creación de áreas, gobernanza y mecanismos de financiamiento. 

Hoy, estos tres pilares definen nuestra estrategia. 

Andes del Norte en Perú

Cuando mira hacia atrás, hay algo que sorprende a Renzo: “No pensé que íbamos a poder crecer a otros países”. 

Lo que comenzó en Ecuador encontró eco en otros territorios. Las conversaciones con autoridades locales en Perú, Colombia o México resultaron ser, en esencia, las mismas. “Al final, todo se reduce a lo mismo: la dependencia que tenemos de los ecosistemas”. 

El futuro, sin embargo, no es sencillo. 

Renzo menciona tres grandes preocupaciones: la presión creciente sobre los recursos naturales, el debilitamiento de la cooperación internacional y el impacto del cambio climático, incluso en ecosistemas aparentemente intactos. 

“Puedes tener un bosque bien cuidado, con guardaparques y financiamiento… y aun así perder especies por el cambio climático”. 

Renzo y Bruno Paladines

Una construcción colectiva de nuestra estrategia de conservación

Si algo queda claro en esta conversación, es que Naturaleza y Cultura Internacional se ha construido colectivamente. 

“Ha sido una construcción colectiva”, dice Renzo. Una suma de experiencias, aprendizajes, errores y aciertos que, con el tiempo, han dado forma a una manera distinta de hacer conservación: desde lo local, con múltiples actores y con una mirada de largo plazo. 

Treinta años después, esa esencia sigue intacta. 

Y quizás todo empezó con una pregunta sencilla en medio de un bosque mágico: 
¿qué podemos hacer para proteger esto? 

En el marco del Día Mundial de los Bosques, iniciativas de monitoreo científico como la instalación de Parcelas Permanentes de Muestreo (PPM) cobran especial relevancia para comprender y proteger los ecosistemas forestales del país. 

Gestores de áreas protegidas del Corredor de Conservación Andes del Norte participaron recientemente en un taller de capacitación orientado a fortalecer sus capacidades para la instalación y monitoreo de Parcelas Permanentes de Muestreo (PPM), una herramienta clave para generar información científica sobre la dinámica de los bosques montanos. 

Los resultados de esta actividad resaltan la importancia de invertir en conocimiento científico para asegurar la conservación de los bosques, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad, la regulación del agua y la mitigación del cambio climático.

El taller tuvo como objetivo fortalecer las capacidades técnicas y operativas de los gestores de áreas de conservación mediante la actualización metodológica, la práctica en campo y el intercambio de experiencias entre instituciones y especialistas que trabajan en la gestión de estos ecosistemas estratégicos. 

Durante la capacitación, los participantes profundizaron en los procedimientos para establecer parcelas permanentes dentro del bosque, donde se registran y monitorean de manera periódica variables como el crecimiento de los árboles, la diversidad de especies y los cambios en la estructura del ecosistema.

Ciencia para entender los cambios en el bosque

La instalación de parcelas permanentes de monitoreo, bajo protocolos estandarizados como los propuestos por la Red Amazónica de Inventarios Forestales (RAINFOR) —metodología que también es utilizada por la Red Global de Parcelas Permanentes de Monitoreo promovida por la Universidad de Leeds—, es una herramienta para cerrar las brechas de información sobre los bosques montanos.

Estas parcelas permiten medir y analizar cambios a largo plazo en variables clave como productividad, diversidad de especies y estructura del bosque, además de evaluar la influencia del clima, el suelo y las perturbaciones naturales o humanas. Gracias a estos datos, los gestores pueden comprender con mayor precisión cómo evolucionan los bosques y qué medidas de manejo son necesarias para garantizar su conservación.

Ecosistemas vulnerables frente al cambio climático

El Dr. José Luis Marcelo Peña, especialistas en el monitoreo de árboles tropicales, la dendroanatomía y dendrocronología de plantas leñosas, precisó que “Los bosques montanos nublados estudiados exhiben una elevada riqueza local, con hasta 105 especies por hectárea, y se sitúa en el rango superior reportado para bosques nublados andinos, destacando la importancia regional de estas áreas como refugios de biodiversidad». Así mismo, revela alta diversidad beta, que es típica de los Andes tropicales, donde cada parcela representa un ensamblaje florístico único, lo que refleja la influencia de gradientes microclimáticos y topográficos característicos de estas montañas.

La urgencia de generar información científica en estos ecosistemas es cada vez mayor. Los bosques montanos se encuentran entre los más vulnerables al cambio climático y a la fragmentación de su hábitat, lo que hace indispensable contar con herramientas de monitoreo que permitan anticipar y responder a los cambios que están ocurriendo.

Karla Vega, especialista de Naturaleza y Cultura Internacional, destacó que las parcelas permanentes de monitoreo cumplen un rol clave dentro de las áreas naturales protegidas.

“Las Parcelas Permanentes de Monitoreo en Áreas Naturales Protegidas son esenciales para evaluar el estado del bosque, detectar nuevas especies y comprender el funcionamiento de un ecosistema frágil y amenazado. Permiten analizar la dinámica del bosque, crecimiento, mortalidad y reclutamiento, medir el impacto de factores ambientales y humanos y generar datos de largo plazo para la conservación”, señaló.

Un aporte al monitoreo climático del país

El monitoreo de los bosques también forma parte de los compromisos climáticos del Perú. Leslie Anco, especialista del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), resaltó que comprender los efectos del cambio climático en los ecosistemas forestales es fundamental para fortalecer la resiliencia de las áreas protegidas.

“Comprender los efectos del cambio climático en nuestros bosques es fundamental para diseñar e implementar estrategias de gestión que nos permitan adaptarnos a sus impactos”, señaló.

Actualmente, el sistema nacional de áreas protegidas cuenta con 169 parcelas de monitoreo de la vegetación boscosa. Dentro del Corredor de Conservación Andes del Norte, considerado prioritario por su diversidad y complejidad ecológica, se han instalado 10 parcelas permanentes en áreas nacionales, regionales y privadas, gracias al apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional y el proyecto BLF Andes Amazónico.

Construyendo conocimiento para la conservación

Además de la instalación de parcelas, el proceso ha incluido la capacitación de gestores de distintas modalidades de conservación, con el objetivo de asegurar la continuidad del monitoreo a largo plazo. Este enfoque busca garantizar que la información científica generada quede registrada y sea utilizada para mejorar la gestión de los territorios.

El taller representó un paso importante para consolidar un sistema de monitoreo forestal en el Corredor de Conservación Andes del Norte, que permita comprender mejor la dinámica de sus bosques y fortalecer las estrategias de conservación frente a los desafíos del cambio climático.

En el contexto del Día Mundial de los Bosques, este tipo de iniciativas pone en valor la importancia de la ciencia, el monitoreo y la colaboración entre instituciones para proteger uno de los paisajes más biodiversos del país, donde la información generada en campo se convierte en una herramienta fundamental para asegurar el futuro de los bosques.

Acerca del proyecto BLF Andes Amazónico

El Proyecto BLF Andes Amazónico busca contribuir a la transformación de los sistemas actuales en el Paisaje Andes Amazónico, un territorio transfronterizo (Perú-Ecuador) de gran biodiversidad y riqueza cultural. El proyecto realizará intervenciones estratégicas en conservación de la biodiversidad, gobernanza, género, financiamiento climático, fortalecimiento de cadenas de valor con el fin de impulsar medios de vida sostenibles, frenar la deforestación y la pérdida de biodiversidad y favorecer la adaptación y mitigación del cambio climático.

BLF Andes Amazónico es financiado por Desarrollo Internacional del Reino Unido, a través del Fondo de Paisaje Biodiversos y es implementado por un consorcio conformado Naturaleza y Cultura Internacional, AIDESEP, WWF, TERRA NUOVA y COSPE, liderado por Practical Action.


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

El Gobierno Regional de Huánuco impulsa la iniciativa “Conociendo mi Área de Conservación Regional (ACR)”, un proyecto que busca acercar a la ciudadanía a la importancia de estos territorios estratégicos para el desarrollo sostenible de la región.

La iniciativa cuenta con el acompañamiento de Naturaleza y Cultura Internacional, en el marco de la iniciativa Conserva Aves, coliderada por American Bird Conservancy.

El proyecto promoverá visitas guiadas y acciones informativas para que más personas conozcan los beneficios ambientales, sociales y económicos que generan el Área de Conservación Regional San Pedro de Chonta y la propuesta del ACR Yanajanca.

Estas áreas protegen cuencas hidrográficas que benefician a más de 120.000 usuarios de agua, además de resguardar cerca de 100 lagunas altoandinas, fundamentales para la seguridad hídrica y la resiliencia frente al cambio climático.

El establecimiento y manejo del ACR San Pedro de Chonta y la propuesta del ACR Yanajanca cuentan con el apoyo de Rainforest Trust, Andes Amazon Fund, Re:wild y la iniciativa Conserva Aves.


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

La Reserva Nacional Mar Tropical de Grau inicia una nueva etapa, luego de que el Estado peruano apruebe su Plan Maestro 2026–2031, el documento de planificación de más alto nivel que orientará la gestión integral de esta Área Natural Protegida (ANP) durante los próximos cinco años.

Con una superficie de 115 675.89 hectáreas, la Reserva se extiende frente a las costas de Piura y Tumbes, abarca cuatro sectores de gran valor ecológico y pesquero para el Perú: Isla Foca, Cabo Blanco – El Ñuro, Arrecifes de Punta Sal y Banco Máncora. En estos espacios confluyen corrientes marinas que dan origen a ecosistemas marino-costeros únicos en el país, favoreciendo una extraordinaria diversidad biológica. Aquí encuentran refugio especies emblemáticas, recursos hidrobiológicos de importancia comercial, hábitats clave para la reproducción y alimentación de fauna marina.

Instrumento clave para la conservación y el desarrollo sostenible

El Plan Maestro es la hoja de ruta que define la visión, los objetivos estratégicos y las líneas de acción para asegurar la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento sostenible de los recursos.

Anthony Llapapasca, jefe de la Reserva Nacional explica que entre sus principales ejes destacan la protección de ecosistemas y especies marinas, el fortalecimiento de la pesca artesanal sostenible, la promoción de la investigación científica y la participación de comunidades locales.

Además, el instrumento establece la zonificación y los lineamientos de manejo, así como mecanismos de gobernanza que permitirán consolidar la articulación entre el Estado, la sociedad civil y los actores locales. 

Financiamiento que fortalece la conservación

Desde el proceso de establecimiento del área hasta esta nueva etapa de implementación, la Reserva ha contado con el respaldo financiero de Re:wild y Andes Amazon Fund, organizaciones que canalizan recursos a través de Naturaleza y Cultura Internacional.

Este apoyo ha sido fundamental para consolidar la creación del área, fortalecer capacidades locales, impulsar procesos participativos y asegurar condiciones adecuadas para su manejo efectivo a largo plazo. La continuidad del financiamiento permitirá poner en marcha las acciones priorizadas en el Plan Maestro, vinculando la conservación con el bienestar de las poblaciones costeras.

Dato

La Reserva Nacional Mar Tropical de Grau es la primera área natural protegida del país que protege de manera específica el mar tropical peruano, una zona de transición biogeográfica donde confluyen la corriente cálida ecuatoriana y la fría corriente de Humboldt. Esta condición convierte al área en un punto clave para la biodiversidad y en un espacio estratégico para la economía pesquera artesanal del norte del Perú.

Conoce más sobre la Reserva Mar de Grau


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

En un hito para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de Cajamarca, el Estado peruano estableció el Área de Conservación Regional (ACR) “Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco”. Esta nueva área, que abarca más de 14 000 hectáreas distribuidos en los distritos de Colasay, San José del Alto, Chontalí, Huabal y Jaén de la provincia de Jaén, representa un esfuerzo articulado para conservar fuentes de agua estratégicas y ecosistemas representativos de bosques montanos en el norte del Perú. 

“Este es un logro ambiental, un compromiso con el futuro de nuestros pueblos. El establecimiento del Área de Conservación Regional Huamantanga y Chorro Blanco demuestra nuestra voluntad para proteger las fuentes de agua que sostienen la vida y la producción en Jaén”, afirmó el gobernador regional de Cajamarca, Roger Guevara, destacando el impacto social y ecológico de este logro. 

Un bosque que da vida para asegurar la provisión de agua

En este territorio nacen las quebradas La Rinconada, San José de la Alianza y La Cascarilla, que alimentan la cuenca del río Amojú y abastecen de agua a la población de la ciudad de Jaén y Bellavista y a la agricultura de la provincia de Jaén. 

Además de su importancia hídrica, el bosque alberga una importante diversidad de especies emblemáticas como el oso de anteojos, el gallito de las rocas y el venado colorado, así como flora de alto valor ecológico como romerillo, cedro, cascarilla, orquídeas, bromelias y aves amenazadas y migratorias como la tangara carafuego​ (Tangara parzudakii), el Águila Andina (Spizaetus isidori )y la Reinita de Canadá (Cardellina canadensis). 

La tangara carafuego​ (Tangara parzudakii) habita en los bosques montanos de Huamantanga

Un proceso que une a la comunidad y la cooperación 

Desde 2021, el proceso participativo ha sido liderado por el Gobierno Regional de Cajamarca con el apoyo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) con el financiamiento de Andes Amazon Fund, al cual se sumaron otras colaboraciones más recientes como las del proyecto CUIDAR: Derechos, Agua y Resiliencia, Proyecto BLF Andes Amazónico y la Iniciativa Conserva Aves con el apoyo del gobierno de Canadá.  

“Esta declaratoria es el resultado de una visión compartida con las comunidades locales que entienden que proteger el bosque también significa proteger su propia manera de vivir”, comentó Iván Mejía, jefe de proyecto de Naturaleza y Cultura Internacional. “Desde el inicio, este ha sido un esfuerzo colectivo donde la conservación y el bienestar de la gente van de la mano”, puntualizó. 

Durante el proceso previo al establecimiento, el equipo del Gobierno Regional de Cajamarca y Naturaleza y Cultura Internacional, desarrollaron diagnósticos y discutieron acciones concretas como la producción de plantones de romerillo, reforestación y protección de fuentes de agua, junto a la población de las localidades que forman parte del Área de Conservación Regional Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco. 

Bosques para el futuro 

La nueva Área de Conservación Regional complementa las iniciativas existentes en la zona. Los casos piloto desarrollados con la Junta de Regantes de Jaén y San Ignacio a través del Fondo del Agua de los Andes del Norte muestran el potencial de los acuerdos de conservación para impulsar la reforestación con especies nativas.  

A través de este mecanismo, se ha apoyado la recuperación de 8 hectáreas de romerillo en las localidades de Nuevo Jerusalén y San José de La Alianza, acciones que contribuyen a restaurar la parte alta de la microcuenca Miraflores, conocida como Amojú, que abastece de agua a la población de Jaén. Se espera que estas experiencias exitosas puedan replicarse en otros espacios del Área de Conservación Regional Huamantanga y Chorro Blanco, fortaleciendo así la gestión sostenible del paisaje. 

El ACR es una pieza clave del Corredor de Conservación Andes del Norte

“Con este paso, consolidamos una pieza clave dentro del Corredor de Conservación Andes del Norte ubicado en Piura y Cajamarca, que conecta áreas naturales fundamentales tanto en Perú como en Ecuador, dentro del Corredor Transfronterizo Andino Amazónico”, explicó Auner Medina, coordinador del Mosaico Andes del Norte, quien también destacó la importancia de este hito para la conectividad ecológica, la protección de suelos frente a la erosión y la regulación del ciclo hidrológico. 

Actualmente, se impulsa la conformación del comité impulsor, que integrará a las instituciones públicas y privadas y la población aledaña al área de conservación. Este espacio multiactor, será clave para coordinar acciones de conservación a largo plazo. 

Un legado para Jaén y el país 

La nueva ACR garantiza la protección de los ecosistemas andinos y abre la puerta a nuevas oportunidades: turismo sostenible, investigación científica, fortalecimiento de la identidad cultural y mejora de la calidad de vida. 

El establecimiento del Área de Conservación Regional “Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco” se convierte así en lugar que promueve el equilibrio entre conservación y desarrollo. 

“Proteger el bosque es también proteger la vida y la cultura de quienes dependen de él. Este es un paso firme hacia un futuro más sostenible para Cajamarca y para el Perú”, expresó Sergio Sánchez Ibáñez, Gerente Regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, con la convicción de que la conservación es tarea de todos. 

Retos y prioridades para una gestión efectiva  

El establecimiento del Área de Conservación Regional (ACR) Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco marca un paso importante, como la quinta ACR para Cajamarca. No obstante, el proceso enfrenta desafíos relevantes. Una de las principales amenazas es la expansión de actividades agrícolas y pecuarias y apertura de trochas, que comprometen la calidad del agua, la integridad de los bosques naturales, los servicios ambientales que sostienen los medios de vida locales. 

Para avanzar en su implementación, el Gobierno Regional de Cajamarca, con el apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional priorizará la conformación del comité de gestión, la dotación de un equipo técnico básico y la elaboración del Plan Maestro.


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Gabriela Gives

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El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) es el primer corredor ecológico binacional reconocido oficialmente por los gobiernos de sus países.

Conecta ecosistemas en el sur de Ecuador y el norte de Perú, enlazando más de 50 unidades de conservación a ambos lados de la frontera. Este corredor crea un puente natural entre la Amazonía y los Andes, permitiendo el movimiento de especies a través de un rango excepcional de altitudes y ecosistemas y garantizando servicios ecosistémicos esenciales para la vida.


Map Ecuador Peru Bi-National Corridor

Mapa Corredor BiNacional con Legenda

Key Biodiversity Areas
Superficie total del corredor:

2,033.794 hectáreas

(57% protegido)

Key Biodiversity Areas
21 KBAs:

1,595,214 hectáreas

(78% del total del corredor)

54

áreas protegidas incluidas

Key Biodiversity Areas
2 Países

3 Corredores Nacionales

Key Biodiversity Areas
Especies emblemáticas:

Jaguar (Panthera onca),
Oso andino (Tremarctos ornatus),
Cóndor andino (Vultur gryphus),
Tapir Andino (Tapirus pinchaque) y
Águila andina (Spizaetus isidori).

Key Biodiversity Areas
Ecosistemas:

Bosque nublado, Amazonía, Páramo, Lagos y Humedales.

Una colaboración extraordinaria

El Hotspot de los Andes Tropicales alberga más de 34.000 especies de plantas y animales, de las cuales se estima que la mitad son endémicas. A pesar de su enorme importancia para la biodiversidad global, esta región enfrenta graves amenazas: el cambio climático, la expansión extractiva, incendios forestales y la fragmentación de los ecosistemas.

Los gobiernos de Ecuador y Perú se han comprometido a fortalecer la conectividad ecológica binacional para conservar estos ecosistemas clave y los servicios que provee a través del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico.

Naturaleza y Cultura Internacional junto a las Autoridades Ambientales de ambos países, Plan Binacional, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado Peruano (SERNANP), entre otros actores, están trabajando juntos en esta iniciativa de integración binacional.

Al fomentar la colaboración transfronteriza entre Ecuador y Perú, el Corredor no solo fortalece la gestión ambiental, sino que también impulsa el desarrollo sostenible en la región. Este esfuerzo colaborativo protege la extraordinaria biodiversidad del paisaje y refuerza la paz y la cooperación entre las comunidades locales, ofreciendo un modelo de conservación integrada para responder a los apremiantes desafíos globales.

Preguntas frecuentes sobre el Corredor

El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) es una iniciativa de integración binacional diseñada para la protección de ecosistemas clave, que conecta los ecosistemas andino-amazónicos del sur de Ecuador y el norte de Perú.

Ubicado en el Hotspot Andes Tropicales, este corredor garantiza conectividad ecológica permitiendo el desplazamiento de especies, el mantenimiento del flujo genético y una mayor resiliencia de los ecosistemas, las especies y las comunidades a la crisis climática.

El trabajo de Naturaleza y Cultura Internacional se basa en tres pilares:

  1. Creación de áreas protegidas
  2. Fortalecimiento del liderazgo local
  3. Garantizar la protección a largo plazo

El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico es una forma concreta de aplicar esta estrategia en una de las regiones más biodiversas del planeta.

El corredor es un mosaico de parques nacionales, áreas de conservación subnacionales y áreas de protección hídrica. Algunos ejemplos son:

  • Área de Protección Hídrica Corazón de la Amazonía (Ecuador)
  • Parque Nacional Río Negro Sopladora – Tinajillas Río Gualaceño
    (Ecuador)
  • Área de Conservación Regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas (Perú)

Muchas áreas del corredor protegen cabeceras, páramos y bosques nublados. En Ecuador, las Áreas de Protección Hídrica resguardan legalmente fuentes de agua. En Perú, las Áreas de Conservación Regional aseguran la salud de las cuencas hídricas para el abastecimiento de las comunidades locales.

El liderazgo recae en gobiernos provinciales, municipales y comunidades locales, que integran la conservación en sus planes de gestión y desarrollo para asegurar su permanencia más allá de los ciclos de proyectos.

A través de:

  • Marcos legales
  • Integración en la planificación territorial y del desarrollo
  • Fondos de agua y otros mecanismos de financiamiento para la conservación
  • Presupuestos públicos para la gestión de áreas protegidas
  • Sistemas de monitoreo de biodiversidad, agua y clima

Esta región es un Hotspot de biodiversidad mundial. El corredor permite que las especies se adapten al cambio climático, garantiza agua para las personas y mantiene bosques que almacenan carbono y regulan los climas locales.

¿Por qué es importante proteger la conectividad ecológica?

La conectividad ecológica es el puente invisible de la vida, el que une bosques, ríos y montañas para mantener la resiliencia de la naturaleza. Cuando estas conexiones permanecen intactas, los ecosistemas florecen y la vida fluye libremente. 

Proteger la conectividad es proteger el flujo mismo de la vida. 

Resultados hasta ahora

En diciembre de 2025 logramos el reconocimiento oficial de los gobiernos de Ecuador y Perú del Corredor.

Ya hemos logrado establecer figuras de conservación en más de la mitad del corredor, pero no es suficiente. Estás áreas deben estar conectadas para poder sostener procesos ecológicos y mantener el flujo de especies.

En los próximos cinco años planeamos proteger más de 180mil hectáreas adicionales y fortalecer la gestión local a largo plazo de este paraíso biodiverso de más de 2 millones de hectáreas.

En los Bosques Secos del Marañón, la reforestación con especies nativas es una estrategia fundamental para recuperar hábitats, conservar la biodiversidad endémica y fortalecer el compromiso comunitario con el territorio.

Esta vez, se realizó la plantación de 200 árboles de cedro del Marañón (Cedrela kuelapensis) en el ámbito del Área de Conservación Privada (ACP) Utco, en una jornada liderada por la comunidad campesina de Utco. La actividad contó con el acompañamiento de la Agencia Agraria de Celendín, en su calidad de miembro del comité de gestión del ACP, el soporte técnico de Naturaleza y Cultura Internacional y el financiamiento de American Bird Conservancy y Re:wild.

¿Por qué reforestar con especies nativas?

Elvis Allauja, jefe de proyectos de Naturaleza y Cultura Internacional, explica que el valle del Marañón alberga una gran diversidad biológica, con altos niveles de endemismo. Muchas de sus especies no existen en ningún otro lugar del planeta ni del Perú. Sin embargo, la presión por el cambio de uso del suelo, la expansión agrícola y la tala han reducido considerablemente la cobertura boscosa.

“Reforestar con especies nativas como el cedro del Marañón (Cedrela kuelapensis) es clave porque ayuda a restaurar el equilibrio ecológico, ya que las especies nativas están adaptadas a las condiciones climáticas del bosque estacionalmente seco. Además, protege el hogar de los animales, ya que estas especies dependen de árboles nativos para alimentarse, refugiarse y reproducirse” precisó.

Trabajo articulado por la conservación

La jornada de reforestación en Utco refleja la importancia de la colaboración entre la población y las instituciones aliadas. La comunidad campesina asumió un rol protagónico en la reforestación, mientras que la Agencia Agraria Celendín brindó soporte técnico y Naturaleza y Cultura Internacional acompañó el proceso dentro de su enfoque de conservación de paisaje.

El respaldo financiero de American Bird Conservancy y Re:wild permite impulsar acciones concretas en territorio, contribuyendo a la recuperación de ecosistemas estratégicos para salvaguardar el hábitat de especies únicas a nivel mundial


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Gabriela Gives

Comunicación Perú

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En el norte del Perú, se extiende uno de los ecosistemas más singulares y menos conocidos del país, se trata de los Bosques Secos del Marañón. Estos bosques cubren una superficie aproximada de 22,936 km² y conforman un paisaje de contrastes, donde la aridez y la vida dan lugar a especies únicas en el mundo.

Bosques Secos del Marañón
Los Bosques Secos del Marañón son un paisaje singular

Un hotspot de biodiversidad y endemismo en el norte del Perú

La compleja fisiografía del valle, marcada por cañones profundos, pendientes escarpadas y bosques secos mezclados con matorral andino ha sido el escenario de procesos evolutivos únicos.

A lo largo de miles de años, estas condiciones han dado origen a una extraordinaria diversidad biológica, con especies que no existen en ningún otro lugar del planeta. Hoy, los Bosques Secos del Marañón albergan 143 especies endémicas de flora leñosa, 4 especies de anfibios, 28 de reptiles, 13 de aves y 5 de mamíferos, muchas de ellas restringidas a este territorio (Marcelo-Peña et al., 2016; Guzmán et al., 2021).

Esta riqueza biológica tiene un valor científico excepcional; también sostiene la vida de las poblaciones locales. Los bosques proveen bienes y servicios ecosistémicos esenciales, como regulación hídrica, provisión de recursos y soporte para actividades productivas tradicionales. Además, su conexión con la cuenca amazónica convierte al Marañón en un eslabón clave para el equilibrio ecológico a escala regional y continental (Rubio et al., 2017; Guzmán, 2023).

Conservación, desarrollo local y conectividad ecológica en el valle del Marañón

Desde el año 2012, Naturaleza y Cultura Internacional trabaja de manera sostenida en la conservación de los Bosques Secos del Marañón, en los departamentos de Cajamarca, Amazonas y La Libertad. Este esfuerzo se ha construido junto a aliados estratégicos, gobiernos regionales, municipalidades y, sobre todo, las poblaciones locales que habitan y cuidan el territorio. Como resultado, a junio de 2025 se han establecido tres áreas de conservación regional y tres áreas de conservación privada, que en conjunto protegen 65,609.37 hectáreas de esta ecorregión única.

Este avance ha permitido incrementar de manera significativa la representatividad de los Bosques Secos del Marañón dentro del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado. Mientras que en 2009 apenas el 0.1 % de la ecorregión contaba con algún tipo de protección, hoy esa cifra alcanza el 2.86 %, marcando un hito importante para la conservación de estos ecosistemas.

El valle del río Marañón no es solo un paisaje imponente; es un territorio donde la vida ha aprendido a adaptarse y persistir. Entre sus bosques secos habitan aves endémicas que representan uno de los mayores tesoros naturales del país. Cada una de estas especies es el resultado de una historia evolutiva íntimamente ligada al clima, al relieve y a la cultura del valle. Proteger su hábitat es, en esencia, proteger la singularidad del Marañón.

Con esta visión, el apoyo de principal de Andes Amazon Fund (AAF), Re:wild, la contribución de American Bird Conservancy (ABC), se fortalece la gestión de las áreas de conservación privada comunales Cujillo y Utco, así como del Área de Conservación Regional Bosques Interandinos de Cutervo. Paralelamente, con apoyo de AAF y la reciente contribución de ABC se avanza en el proceso para el establecimiento de una nueva área protegida: Bosques Interandinos del Marañón–Bolívar, una iniciativa clave para asegurar la conservación de los hábitats más frágiles y valiosos del valle.

La gestión integral del paisaje permite conservar la biodiversidad y mantener la conectividad natural de los ecosistemas, también impulsar actividades productivas sostenibles que mejoren la calidad de vida de las familias locales. En el Marañón, conservación y desarrollo son caminos complementarios.

Proteger los Bosques Secos del Marañón es mucho más que conservar aves.

Es resguardar identidad, memoria y esperanza. Es asumir un compromiso con las generaciones futuras, para que puedan seguir reconociendo este valle como un lugar vivo, donde el canto de aves únicas en el mundo continúe resonando entre cañones y laderas, recordándonos que cuidar la naturaleza es cuidar nuestro propio futuro.


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Gabriela Gives

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La iniciativa fortalece los medios de vida locales, promueve la conservación del ecosistema y resalta el rol clave de las abejas en la naturaleza.

En el marco del proyecto «Protegiendo el Bosque Seco del Marañón para especies amenazadas, endémicas y hábitat en el Perú” financiado por American Bird Conservancy, el equipo de Naturaleza y Cultura Internacional trabaja de manera articulada con los apicultores del Área de Conservación Privada (ACP) Utco, para fortalecer y promover actividades productivas complementarias que contribuyan a la conservación de los recursos naturales del territorio y al bienestar de las familias locales.

El proyecto en mención busca apoyar los esfuerzos de conservación y manejo de las áreas de conservación del Mosaico Bosques Secos del Marañón. Como parte de estas acciones, Naturaleza y Cultura Internacional realizó la entrega de kits de apicultura en la comunidad campesina de Utco, con el objetivo de mejorar y tecnificar la producción de miel. Esta actividad se desarrolla en el marco de la gestión del ACP Utco, orientadas a diversificar los ingresos locales y fortalecer la economía de las familias que apuestan por la conservación. 

Liesly Herrera, técnico de campo de Naturaleza y Cultura Internacional destaca el rol fundamental que cumplen las abejas en el ecosistema, ya que son esenciales para la polinización y el mantenimiento de la biodiversidad. 

En ese sentido, la apicultura representa una práctica clave para la conservación de áreas naturales, al tiempo que aporta beneficios directos a las comunidades. La miel de abeja, por su alto valor nutricional, se posiciona también como un producto saludable con potencial en los mercados locales y regionales.

Con estas acciones, Naturaleza y Cultura Internacional reafirma su compromiso con la conservación, promoviendo iniciativas productivas sostenibles que fortalecen los medios de vida, protegen los ecosistemas y contribuyen al desarrollo integral del ACP Utco.

Sobre el Área de Conservación Privada ACP Utco

El Área de Conservación Privada (ACP) Utco está ubicada en el Distrito de Utco, provincia de Celendín, departamento de Cajamarca, Perú y protege más de tres mil hectáreas de bosques secos del Marañón, un ecosistema único con gran biodiversidad y especies endémicas como la Parkinsonia peruviana y aves emblemáticas como el cóndor andino.


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Gabriela Gives

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El 12 de diciembre, los gobiernos de Ecuador y Perú reconocieron oficialmente al Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una estrategia binacional orientada a proteger más de dos millones de hectáreas de ecosistemas andino-amazónicos que se extienden desde el sur del Ecuador hasta el norte del Perú. 

Accede a la nota sobre el reconocimiento del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico 

Un corredor de conservación o corredor ecológico es una forma de gestionar el territorio para mantener y recuperar la conexión entre ecosistemas, incluso cuando estos han sido fragmentados por carreteras, actividades productivas u otros usos del suelo.  

En Naturaleza y Cultura Internacional, junto a otros actores como el Plan Binacional, SERNANP y las autoridades ambientales de ambos países, llevamos varios años impulsando esta visión: construir un corredor transfronterizo a partir de una red de áreas protegidas, nacionales y subnacionales, y avanzar hacia modelos de gestión colaborativos entre Ecuador y Perú. 

Para entenderlo mejor, viajé a Perú con el objetivo de conocer de cerca el lado peruano del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico y, finalmente, ver con mis propios ojos los paisajes andino-amazónicos de los que venimos hablando desde hace tanto tiempo. 

Nora Sánchez, Coordinadora de Comunicación para América Latina

Cruzando la frontera 

Mi ruta inició en Quito, Ecuador, desde donde tomé un avión hacia Loja. Desde allí continué el trayecto por tierra, avanzando poco a poco hasta llegar a la frontera. 

Mientras viajaba pensaba en las fronteras como un concepto enteramente humano. No existen para los animales ni para la naturaleza. El jaguar, por ejemplo, no ve la frontera entre Ecuador y Perú. Ve bosques conectados o fragmentados, y busca espacios amplios y saludables donde pueda desplazarse y vivir. 

Con esa idea en mente, comencé un recorrido de siete días por las regiones de Piura y Cajamarca. Cada día el paisaje se transformaba: del páramo al bosque nublado, del frío seco de los Andes al calor húmedo de la Amazonía baja. 

Esta diversidad en el paisaje no es casual. El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico conecta ecosistemas que van aproximadamente desde los 600 metros sobre el nivel del mar hasta más de 4.000 metros, creando un gradiente altitudinal continuo. Justamente esta variedad de alturas es la que permite que especies se desplacen y puedan adaptarse a cambios de temperatura, y que procesos clave, como la regulación del agua y del clima, se mantengan a lo largo de todo el paisaje del Corredor. 

Personas que sostienen el territorio 

El lado peruano del Corredor Transfronterizo es conocido como el Corredor de Conservación Andes del Norte, un territorio de 729 mil hectáreas, de las cuales 150 mil se encuentran protegidas bajo alguna forma de conservación. 

Durante mi visita tuve la oportunidad de recorrer cinco de estas áreas, conversar con sus habitantes y maravillarme con sus paisajes. Y aunque cada lugar enfrentaba desafíos distintos, en todos encontré un elemento en común: el compromiso de la gente con su territorio. 

Conversé con Esmilda, en la comunidad de Pumurco, quien me habló de la riqueza de su tierra para la producción de café orgánico, lo que la motivó a dejar prácticas contaminantes y aprender a sembrar de manera sostenible. 

“A Pumurco lo que lo hace especial es la calidad del café y nuestro bosque. También tenemos cataratas con aguas cristalinas que son especiales. Esa es nuestra inquietud: cuidar el ambiente para que nuestras aguas no se contaminen.” 

También conocí a Angie Melendres, que fue guardabosque voluntaria en su comunidad y hoy forma parte del equipo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional. 

“Para mí la conservación de este ecosistema nace de mi familia. Mis padres siempre han luchado por conservar. Tenemos el problema de una minera que quiere apoderarse de nuestros bosques, pero desde pequeños aprendimos que cuidar nuestro ecosistema es fundamental, porque incluso nuestras actividades productivas dependen de eso.” 

Conoce más sobre Angie en esta nota

En los bosques de Tabaconas, Lideimer Flores me dio una de las explicaciones más sencillas y poderosas del viaje. Cuando le pregunté por qué era importante proteger el bosque, respondió: 

“El bosque es como aire acondicionado; cuando hay bosque, hay frescura.” 

Conoce la historia de Lideimer, aquí

Sus palabras resumían una verdad profunda. Los bosques no solo sostienen la vida silvestre, y los hábitats del tapir andino, del oso de anteojos o del águila andina. Los bosques regulan el clima, protegen el suelo y aseguran el agua de la que dependen las comunidades. 

Las historias de cada una de estas personas reafirmaron algo esencial: el valor del territorio siempre ha estado claro para quienes lo habitan. Hoy, con el propósito del Corredor, ese compromiso se fortalece con una visión más amplia: conservar aquello que nos conecta para estas y las futuras generaciones. 

Un gran rompecabezas construido por la gente 

Me gusta pensar en el corredor como un gran rompecabezas, donde cada pieza es indispensable. Donde el trabajo que Esmilda, Angie y Lideimer hacen es tan importante como el de los gobiernos locales o el de nosotros. 

Y aunque todavía estamos “construyendo” ese rompecabezas, a través del establecimiento de nuevas áreas de conservación que aporten a la conectividad del paisaje y del fortalecimiento del manejo de las áreas ya existentes, durante este viaje pude ser testigo de avances concretos para conectar este vasto territorio, que entre Ecuador y Perú suma más de 2 millones de hectáreas. 

Uno de esos momentos fue cuando los pobladores de la comunidad Puerta el Edén me llevaron a un punto donde convergen los límites de dos áreas: el Área de Conservación Regional Bosques Montanos y la propuesta de Área de Conservación Regional Huamantanga. 

A pesar de que la fragmentación del ecosistema causada por la actividad humana era evidente, también lo eran las conexiones: el bosque que continuaba de un lado a otro, las aves sobrevolando sin reconocer límites y las personas, como nosotros, transitando de un área a la siguiente. 

Una nueva perspectiva sobre el corredor 

Regresé a Ecuador convencida de que la conservación solo funciona cuando las personas que habitan el bosque son protagonistas. 

Lo vi en cada comunidad, en cada conversación y en cada rincón del Corredor. Este territorio es un puente natural entre dos países, pero también un puente humano entre quienes lo viven, lo cuidan y lo proyectan hacia el futuro. 

Y aunque los desafíos siguen siendo enormes también existe una oportunidad inmensa: seguir construyendo esta red que sostiene agua, biodiversidad, culturas y bienestar para miles de personas en ambos lados de la frontera. 

Este viaje fue un recordatorio de que nuestro trabajo importa. Que cada hectárea conservada, cada área fortalecida y cada alianza local suma. Y que, al final, proteger este corredor es proteger la vida misma. 


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Nora Sánchez Luzardo

Coordinador de Comunicación para América Latina

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  • Vigilantes de las cuencas del Tigre, Nanay, Ampiyacu y Apayacu se reunieron en Mishana para compartir aprendizajes y fortalecer estrategias de vigilancia frente a las amenazas al uso sostenible de los recursos naturales. 

Del 4 al 6 de diciembre, la Comunidad Campesina de Mishana, en el río Nanay, fue escenario de un encuentro que reunió a vigilantes comunales de las cuencas Tigre, Nanay, Ampiyacu y Apayacu, con el objetivo de fortalecer las acciones de control y vigilancia frente a las crecientes amenazas que afectan sus territorios, entre ellas la minería ilegal y el uso inadecuado de los recursos naturales. Durante tres días, las y los participantes intercambiaron experiencias orientadas a preservar especialmente los recursos pesqueros, fundamentales para la alimentación diaria de las familias y una fuente clave de ingresos que contribuye a la canasta básica familiar. 

El evento fue organizado por Naturaleza y Cultura Internacional en coordinación con el Instituto del Bien Común (IBC), en el marco del proyecto TerrIndígena II, financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Asimismo, contó con la participación de representantes de la DIREPRO, la Reserva Nacional Pucacuro (RNPUC), la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana (RNALM) y el Área de Conservación Regional Alto Nanay Pintuyacu Chambira (ACR ANPC), así como de delegados de la Federación de Comunidades Nativas del Ampiyacu (FECONA), la Federación de Pueblos Yaguas del Río Apayacu (FEPYRA) y del Comité de Gestión del ACR Ampiyacu–Apayacu. 

La inclusión de representantes del Ampiyacu–Apayacu respondió a la necesidad de compartir y tomar como referencia su experiencia en control y vigilancia comunal, considerada un modelo valioso para fortalecer las acciones que se vienen desarrollando en el Mosaico Nanay–Tigre. La participación de las federaciones indígenas, por su parte, reafirmó la importancia de la gobernanza territorial y de la articulación entre organizaciones comunales para enfrentar de manera conjunta las amenazas que afectan a las cuencas. 

El evento inició con un espacio cultural destinado a conectar saberes y generar confianza entre los participantes. Para varios vigilantes, fue la primera oportunidad de dialogar cara a cara con colegas de otras cuencas. “Participar en estas reuniones es muy valioso: intercambiamos experiencias, aprendemos de diferentes realidades y encontramos mejores maneras de hacer nuestro trabajo”, comentó expresó Flor de Azalia López, vigilante comunal de la cuenca del Nanay. 

A lo largo del segundo día, los grupos revisaron cómo la vigilancia ha ayudado a ordenar el uso de los recursos y a reducir prácticas que antes ponían en riesgo la fauna y el sustento de las familias. “Antes, actividades como la pesca o la caza se hacían sin control; por eso varias especies disminuyeron. Ahora vigilamos para que las normas se respeten y podamos aprovechar los recursos de manera responsable”, señaló Leydi Cahuachi Vasquez, vigilante de la cuenca Apayacu. 

Por la tarde, las y los vigilantes realizaron un patrullaje comunal especial en la cocha Yarana, donde analizaron rutas, huellas e indicadores de presión sobre la fauna. Este ejercicio práctico permitió comparar métodos de vigilancia entre cuencas y reforzar la importancia del trabajo articulado. La experiencia también renovó el compromiso de varios asistentes: “La información recibida y las dinámicas renovaron mi compromiso de cuidar los recursos por el bien de mi pueblo y de las futuras generaciones”, Jony Diaz Prado, vicepresidente del Comité de Gestión del Área de Conservación Regional Ampiyacu Apayacu y vigilante comunal. 

Para Naturaleza y Cultura Internacional, estos espacios son esenciales para fortalecer la gobernabilidad territorial y el cumplimiento de acuerdos construidos desde las propias comunidades. Como señaló Claudia Del Águila, jefa de proyecto: “la participación activa de la población en el manejo de sus recursos es indispensable para el bienestar de las familias y del ambiente. Este encuentro en Mishana fortalece la organización territorial y asegura un futuro más sostenible para todos”. 

El encuentro concluyó el 6 de diciembre con el retorno de los vigilantes a sus comunidades y centros poblados, llevando consigo nuevas herramientas, aprendizajes y un renovado sentido de alianza entre cuencas. 


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Gabriela Gives

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Conoce a Lideimer Flores, colaborador de Naturaleza y Cultura Internacional, y su vocación con la protección de los Andes del Norte de Perú.

En la comunidad campesina de San Miguel de Tabaconas, en la provincia de San Ignacio, Cajamarca, creció Lideimer Flores Flores, rodeado entre imponentes y fuertes árboles del bosque, que crecieron durante años, junto a él.  

Desde pequeño, su vida estuvo entrelazada con los árboles, los ríos y la fauna que habita en los ecosistemas andinos. “Desde niño aprendí a querer el bosque junto a mi familia. Era parte de nuestro día a día, lo respetábamos y cuidábamos como algo propio”, recuerda Lideimer. 

A medida que crecía, esa conexión con la naturaleza se convirtió en un propósito. “Me di cuenta de que quería hacer algo diferente, algo que contribuyera a conservar ese bosque que tanto quería desde niño”, cuenta. Fue así como decidió estudiar Ingeniería Forestal en la Universidad Nacional de Cajamarca, convencido de que la ciencia y la educación son caminos para proteger los ecosistemas que lo habían visto crecer. 

Lideimer Flores (Créditos: Mateo Tassara | Naturaleza y Cultura Internacional)

Su primera experiencia en el campo llegó en 2019, cuando realizó sus prácticas preprofesionales en el proyecto de Conservación de los Ecosistemas Andinos de Piura y Cajamarca. “Fue una etapa muy importante, porque aprendí a trabajar directamente con las comunidades y comprendí que la conservación permite mejorar la vida de las personas que viven cerca del bosque”, explica. 

Poco después, se integró como voluntario en el mismo proyecto y su entusiasmo lo llevó a asumir nuevos retos. Su dedicación fue reconocida, y pronto se convirtió en guardaparque oficial del Área de Conservación Regional Bosques El Chaupe, Cunía y Chinchiquilla, la primera ACR de Cajamarca. Durante más de tres años, Lideimer fortaleció sus conocimientos en vigilancia y control, apoyó la implementación del plan maestro del área, lideró el manejo de viveros forestales para la producción de plantas nativas y participó en el monitoreo de fauna y flora silvestre. 

“Ser guardaparque me permitió entender el valor del trabajo en equipo y del compromiso con la naturaleza. Cada día en el campo era una oportunidad para aprender, servir y entender que cada ser vivo tiene un rol crucial en el planeta”, afirma con orgullo. 

Su vocación y liderazgo lo llevaron a un nuevo desafío profesional. Naturaleza y Cultura Internacional lo acogió como parte del equipo del proyecto Cuidar: Derechos, Agua y Resiliencia. Desde allí, trabaja de cerca con las poblaciones locales, promoviendo la conservación, la gestión sostenible de los recursos naturales y la equidad de género. “Creo firmemente que el involucramiento de la mujer es indispensable para la conservación. Cuando las mujeres participan, las comunidades se fortalecen y las acciones son más sostenibles”, sostiene. 

Hoy, Lideimer continúa su labor en las áreas de conservación regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas, y en los Bosques El Chaupe, Cunía y Chinchiquilla. Este territorio forma parte del Corredor de Conservación Andes del Norte, que a su vez se integra al Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una de las iniciativas más importantes para la protección de la biodiversidad entre Perú y Ecuador. 

Conoce más del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico aquí

Pasaje de ACR Páramos y Bosques Montanos (Créditos: Mateo Tassara | Naturaleza y Cultura Internacional)

La historia de Lideimer Flores es un ejemplo de cómo el amor por la naturaleza puede transformarse en una carrera y una misión de vida. Desde los bosques que lo vieron crecer, hoy inspira a nuevas generaciones a cuidar la tierra que les da sustento. “Quien nace junto a la naturaleza, aprende a quererla y respetarla. Esa es una lección que nunca se olvida”, dice con una sonrisa, mientras sigue caminando los mismos senderos que lo formaron, pero ahora con una visión más grande: la de conservarlos para el futuro. 


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  • Representantes de federaciones y comités de gestión compartieron aprendizajes clave para consolidar modelos de gobernanza comunitaria frente a amenazas comunes en Loreto. 

La semana inició durante la Asamblea de la Coordinadora de Comunidades Nativas y Campesinas de la Cuenca del Nanay (CONACCUNAY), donde las autoridades del Nanay presentaron su herramienta de planificación para los próximos 5 años y sostuvieron un diálogo directo con las delegaciones visitantes. En este espacio también se abordaron problemáticas que actualmente afectan a las comunidades del Nanay, como la presencia de minería ilegal en zonas críticas, lo que permitió contrastar enfoques de gobernanza y recoger aportes valiosos desde las experiencias del Ampiyacu–Apayacu. 

En los días posteriores, el intercambio continuó en la reunión del Comité de Gestión de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, donde las autoridades del Nanay pudieron mostrar el funcionamiento de su comité y recibir retroalimentación desde la experiencia de gestión territorial de otra cuenca indígena. 

El 4 de diciembre, ambas delegaciones participaron en el encuentro de vigilantes desarrollado en la comunidad campesina de Mishana. Este espacio reunió a vigilantes del Nanay, Tigre, Ampiyacu y Apayacu, quienes compartieron prácticas de control y vigilancia relacionadas con el manejo responsable de los recursos pesqueros y otros recursos naturales. Para la CONACCUNAY y las autoridades del Nanay, este intercambio permitió conocer estrategiasreplicables para el fortalecimiento del control comunitario del territorio. 

La agenda concluyó con la participación en la reunión informativa del Comité de Gestión del ACR Alto Nanay–Pintuyacu–Chambira realizada en la comunidad nativa de San Antonio de Pintuyacu, donde autoridades locales presentaron sus avances y, a la vez, recogieron aprendizajes sobre cómo otras cuencas organizan sus procesos de toma de decisiones, coordinación intercomunal y gestión territorial. 

Para la CONACCUNAY y autoridades del Nanay, la visita representó una oportunidad para fortalecer su gobernanza, validar avances y proyectar nuevas alianzas con cuencas vecinas que comparten desafíos comunes. Las delegaciones del Ampiyacu–Apayacu expresaron su satisfacción por el intercambio e invitaron a las autoridades del Nanay a visitar su territorio para continuar aprendiendo conjuntamente. 

El intercambio fue organizado por Naturaleza y Cultura Internacional en coordinación con el Instituto del Bien Común (IBC) en el marco del proyecto TerrIndígena II, financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). 


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Los presidentes Daniel Noboa y José Jerí suscribieron la declaración conjunta durante el Encuentro Presidencial y XVI Gabinete Binacional en Quito.

Quito/Lima, 15 de diciembre.– Los Gobiernos de Ecuador y Perú oficializaron este viernes el reconocimiento del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA), un espacio de más de 2 millones de hectáreas que conecta más de 50 unidades de conservación entre ambos países y que alberga algunos de los ecosistemas más biodiversos y estratégicos del planeta, como una iniciativa de integración binacional diseñada para la protección de ecosistemas clave. Con este acto, ambos Estados instruyeron a sus instituciones competentes a coordinar e implementar acciones permanentes de cooperación interinstitucional y bilateral que impulsen la investigación científica, la conectividad ecológica y el desarrollo armónico en beneficio de los habitantes de este territorio.

Presidentes de Perú y Ecuador firmando Declaración Presidencial de Quito 2025 (Tomado de Facebook Presidencia de Ecuador)

La declaración fue suscrita en el marco del Encuentro Presidencial y XVI Gabinete Binacional Ecuador-Perú, realizado el 12 de diciembre en la ciudad de Quito con la participación del presidente peruano José Jerí, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, ministros de Estado y altos representantes de ambos gobiernos.

Un paisaje vital para la biodiversidad y el desarrollo económico de las comunidades

El Corredor Transfronterizo es una estrategia de conservación promovida por los gobiernos de Ecuador y Perú, el Ministerio del Ambiente y Energía de Ecuador, el Ministerio del Ambiente del Perú, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) en Perú, los capítulos Ecuador y Perú de Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza, Naturaleza y Cultura Internacional, gobiernos subnacionales y varias organizaciones sociales. 

El CCTAA se extiende desde el sur del Ecuador, entre las provincias de Azuay, Loja, Morona Santiago y Zamora Chinchipe, hasta el norte del Perú, entre las regiones de Piura y Cajamarca. Este paisaje protege las zonas altas de tres cuencas hidrográficas transfronterizas (Santiago, Mayo-Chinchipe y Catamayo-Chira), donde se generan recursos hídricos que alimentan ríos amazónicos y del Pacífico. Además, articula tres iniciativas nacionales interdependientes: el Corredor de Conectividad Sangay-Podocarpus, el Corredor de Conectividad Podocarpus-Yacuri y el Corredor de Conservación Andes del Norte; conformando mosaicos de ecosistemas, entre páramos, bosques montanos y bosques tropicales, que permiten el movimiento de especies, la provisión de agua y el mantenimiento de procesos ecológicos esenciales para la vida.

Este amplio territorio forma parte del Hotspot Andes Tropicales, reconocido globalmente por su extraordinaria riqueza biológica y, a la vez, por su alta vulnerabilidad ante los cambios de origen humano. Es el hogar de fauna emblemática como el oso de anteojos, el tapir andino, el jaguar y numerosas aves migratorias que necesitan de espacios conectados para vivir. Asimismo, sostiene la vida y las actividades económicas de cientos de miles de personas en Ecuador y Perú a través de la regulación de los ciclos climático e hídrico para la provisión de agua y otros servicios ambientales clave para la agricultura, la energía y el bienestar humano.

La importancia de una visión compartida

Aunque ambos países cuentan con marcos normativos que permiten resguardar áreas de conservación, la sola existencia de estas zonas no garantiza su conectividad ecológica. El enfoque de corredor —basado en el manejo a escala de paisaje y la articulación suprarregional— constituye una estrategia esencial para asegurar que estas funciones ecosistémicas se mantengan en el largo plazo.

Andes del Norte en Perú (Mateo Tassara | Naturaleza y Cultura Internacional)

“El reconocimiento oficial del Corredor Transfronterizo refuerza un compromiso histórico entre ambos países para proteger su biodiversidad, promover la investigación científica y asegurar que las comunidades locales se beneficien de un desarrollo sostenible en estos ecosistemas compartidos, basado en la conservación y gobernanza de las cuencas transfronterizas”, señaló Fernando Iñiguez Celi, Director Ejecutivo del Capítulo Ecuador del Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza Ecuador – Perú.

Por su parte, el Embajador Javier Yépez Verdeguer, Director Ejecutivo del Capítulo Perú del Plan Binacional Perú-Ecuador destacó que «este corredor refleja la voluntad política de cooperación e integración entre Perú y Ecuador, conforme al espíritu recogido en el Acuerdo Amplio suscrito por ambos países en Brasil, en octubre de 1998, abriendo una oportunidad para fortalecer la gobernanza compartida, la gestión conjunta del agua y la conservación de ecosistemas que no conocen fronteras”.

Un esfuerzo colectivo sostenido

El expediente técnico del CCTAA advierte que la fragmentación de hábitats, la expansión de la frontera agropecuaria y la sobreexplotación de recursos continúan amenazando estos ecosistemas. La puesta en marcha del Corredor busca enfrentar estos retos mediante una gestión integrada del territorio que articule a gobiernos, comunidades, academia, sector productivo y organizaciones de conservación.

Con su reconocimiento oficial, el CCTAA se convierte en un referente regional de conservación transfronteriza, siendo el primer corredor binacional formalmente reconocido en América Latina por las máximas autoridades del Estado.

Andes ecuatorianos (Fabián Rodas | Naturaleza y Cultura Internacional)

“Contar con un reconocimiento binacional de este tipo —el primero en la historia de nuestra región— abre la puerta a una mayor colaboración y al aporte de la cooperación internacional comprometida con enfrentar el cambio climático y proteger la biodiversidad. Este proceso, además, cuenta con el financiamiento de la cooperación del Reino Unido a través del proyecto BLF Andes Amazónico”, señaló Fabián Rodas, coordinador de Naturaleza y Cultura Internacional para el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico.

Campaña binacional

Como parte del proceso de sensibilización pública, organizaciones aliadas impulsan la campaña binacional “Conectados por el corredor, unidos por la vida”, que pone a disposición del público información y contenido audiovisual sobre la relevancia ecológica, social y cultural del Corredor. El material incluye animaciones, videos informativos, reels, carruseles y un folleto ilustrado que explica de manera sencilla por qué este territorio es vital para ambos países.

Los materiales pueden explorarse en las redes sociales de las instituciones participantes y en el siguiente enlace: https://bit.ly/KitdeprensaCCTAA


Más información:

Nora Sánchez

Coordinadora de Comunicación para América Latina

nsanchez@naturalezaycultura.org

En el marco de la Iniciativa Conserva Aves, ya se implementan acciones buscan fortalecer el manejo de la futura Área de Conservación Regional (ACR) Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco y garantizar que las comunidades vecinas se involucren en la conservación de su entorno. 

Uno de los primeros caseríos donde se ha iniciado fortalecimiento para el liderazgo, género e inclusión ha sido el caserío El Mirador, uno de los puntos más cercanos al área propuesta en el distrito de Colasay. 

La jornada fue calificada como positiva por los participantes, destacando la masiva asistencia, especialmente de las mujeres del caserío. Neri Díaz González, una de las asistentes, compartió su experiencia con entusiasmo:  «Me ha gustado el taller, he aprendido bastante. Me encantó que la mayoría de las mujeres en el caserío El Mirador se hayan unido», afirmó Díaz González, calificando el tema como «excelente». 

Entre los conocimientos adquiridos, Neri Díaz González resaltó el aprendizaje sobre liderazgo, trabajo en grupo y la importancia de la unidad. Subrayó, además, que la conservación está ligada directamente a la reforestación, la cual traerá beneficios tangibles a la comunidad. 

«La conservación implica la siembra de plantas y la creación de más bosques. Si se conserva el bosque, la comunidad tendrá más recursos: habrá más cosechas, más animales y también más lluvias, porque las plantas llamarían a las lluvias», explicó Díaz González, añadiendo que esto permitirá a la gente «progresar». 

Sobre la propuesta de ACR Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco

El proceso para establcer el ACR Huamantanga busca proteger más de 14 mil hectáreas de los distritos de Colasay, San José del Alto, Chontalí, Jaén y Huabal cuenta con el respaldo de 22 localidades aledañas. El proceso iniciado en junio de 2021 ha sido liderado por la Gerencia de Recursos Naturales del Gobierno Regional de Cajamarca, con el apoyo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional y desde el 2021 con el financiamiento de Andes Amazon Fund. 

ACR Huamantanga

Un llamado desde el caserío más alejado 

Díaz González aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a las entidades que apoyan el proceso. Siendo El Mirador el último caserío de Colasay, y por ende uno de los más alejados, las visitas y capacitaciones son escasas. Este taller subraya el compromiso de las comunidades de Colasay con el proceso de establecimiento del ACR Huamantanga, un paso fundamental para asegurar la protección de los ecosistemas montanos de la región.  

La Iniciativa Conserva Aves

Es una alianza hemisférica liderada por American Bird Conservancy (ABC), National Audubon Society (Audubon), BirdLife International, Birds Canadá y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC). En el Perú, cuenta con el apoyo de PROFONANPE y ECOAN, con financiamiento del Gobierno de Canadá. Su trabajo busca crear y fortalecer áreas protegidas gestionadas por comunidades locales y gobiernos subnacionales, promoviendo el desarrollo sostenible y el empoderamiento local. 


Más información:

Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org

Se conforma Comité Impulsor del ACR Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco en Jaén

Gracias a la Iniciativa Conserva Aves y Naturaleza y Cultura Internacional, se concretó un importante avance en el proceso de conservación de los ecosistemas naturales en Cajamarca. Se conformó el Comité Impulsor de la propuesta de Área de Conservación Regional (ACR) Bosques Montanos de Huamantanga y Chorro Blanco.  

Este comité cuenta con actores clave y será la crucial para lograr el reconocimiento oficial del área que garantiza la protección de más de 14mil hectáreas de bosques montanos, con el liderazgo del Gobierno Regional de Cajamarca, el apoyo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional y el financiamiento de Andes Amazon Fund desde 2021. Durante el último trimestre, Profonanpe y Conserva Aves se sumaron a la iniciativa. 

La protección del área asegura que el servicio de regulación hídrica se mantenga en beneficio de 9 microcuencas que proveen agua para Jaén, Bellavista, San José del Alto, Chontalí, Huabal y Colasay.  

Tras una elección democrática, la Municipalidad Distrital de Colasay fue elegida para presidir el comité impulsor. La Ing. Marielena Cruz Huancas, Gerente de Servicios Municipales y Gestión Ambiental, asumió el cargo en representación del gobierno local, siendo respaldada por la mayoría de los votos de los actores involucrados. 

El comité directivo se completa con la Municipalidad de San José del Alto, representada por el Ing. Luis Manuel Villalobos Ramírez, en la Vicepresidencia, y la Municipalidad Provincial de Jaén, con el Ing. Wilson Carrasco Barturen a cargo de la Secretaría Técnica. Una vez establecida formalmente el ACR Huamantanga, este comité impulsor podrá integrarse al comité de gestión definitivo del área. 

Conserva Aves y la Protección de Ecosistemas Vitales 

El evento de conformación, promovido por la Iniciativa Conserva Aves, convocado por el Gobierno Regional de Cajamarca congregó a funcionarios, dirigentes y asociaciones de los distritos de Colasay, Chontalí, San José del Alto, Huabal y Jaén, todos involucrados en la iniciativa. 

Conserva Aves impulsa la conservación de territorios de vida, no solo por su rica biodiversidad, sino también por el rol vital de las aves como bioindicadores y su importancia en el monitoreo de la salud del ecosistema. La iniciativa promueve actividades que utilizan las poblaciones de aves para evaluar el estado de los hábitats, asegurando que la gestión de la futura ACR Huamantanga se base en información científica y el conocimiento local. 

Propuesta ACR Huamantanga

La protección de estas 14,000 hectáreas es crucial, ya que los bosques montanos actúan como reguladores hídricos esenciales. Su conservación garantiza el abastecimiento de agua para más de 120,000 habitantes de la ciudad de Jaén y las poblaciones aledañas, protegiéndolas de los impactos de los deslizamientos e inundaciones.  

Una Alianza Global por la Conservación 

Conserva Aves es una alianza hemisférica liderada por American Bird Conservancy (ABC), National Audubon Society (Audubon), BirdLife International, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC). En Perú, sus socios nacionales son Profonanpe y ECOAN, con apoyo financiero del gobierno de Canadá. El Socio local en Jaén es Naturaleza y Cultura Internacional. 

Su objetivo es crear y fortalecer áreas protegidas gestionadas por comunidades locales y gobiernos subnacionales, garantizando la conservación de hábitats esenciales para las aves y otras especies amenazadas, a la vez que se promueven oportunidades de desarrollo sostenible, fortalecimiento y empoderamiento local. 


Más información:

Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org