Tochecito: nace un santuario para el árbol nacional de Colombia
15/10/2026
El 6 de agosto de 2026, Parques Nacionales Naturales de Colombia declaró el Santuario de Flora Palmares de Tochecito, un área de 1.964 hectáreas en los Andes del Tolima. Detrás de este hito hay casi una década de trabajo en territorio, del que fuimos parte a través de nuestra alianza con el Instituto Humboldt.En la cuenca del río Tochecito, entre Cajamarca e Ibagué, las palmas de cera crecen tan juntas que forman un dosel continuo sobre el bosque. Alexander von Humboldt, tras cruzar la zona por el histórico Camino del Quindío, lo describió como «un bosque sobre el bosque»

El árbol nacional, en su mayor refugio
La palma de cera del Quindío (Ceroxylon quindiuense) vive más de un siglo y es la palma más alta del mundo. En 1985, la Ley 61 la declaró árbol nacional y símbolo patrio de Colombia. Hoy está catalogada como vulnerable a nivel global y en peligro en Colombia. Más del 70% de su población conocida vive en la cuenca de Tochecito.
El santuario también protege fauna amenazada: allí se han registrado 249 especies de aves, entre ellas el loro orejiamarillo y el perico paramuno, que anidan en los troncos de la palma. El área se conecta con los parques nacionales Los Nevados y Las Hermosas, y funciona como corredor biológico entre ambos.
¿Por qué había urgencia?
Buena parte de los palmares de Tochecito crecen hoy en potreros: son las sobrevivientes de una época en que había bosque a su alrededor, y a cielo abierto sus semillas no logran establecerse. La ganadería, las quemas y el uso de agroquímicos impiden que nuevas palmas reemplacen a las adultas. «Entre 50 y 100 años es lo máximo que tenemos» para revertirlo, advertía en 2022 el biólogo Luis Santiago Castillo, del Instituto Humboldt.

La ciencia detrás de la declaratoria
Declarar esta área no era sencillo: el paisaje estaba muy transformado, dominado por pastos, y los métodos habituales para evaluar áreas protegidas no daban los resultados esperados. La solución fue mirar la biodiversidad a otra escala: la de la propia especie.
Desde 2017, en el marco de un convenio con el Instituto Humboldt, en NCI apoyamos este proceso.
De ahí salió el análisis ecológico entregado a Parques Nacionales en mayo de 2017 como insumo técnico para la declaratoria, que evaluó a la palma frente a los criterios de representatividad, irremplazabilidad, amenaza e integridad. Uno de sus hallazgos: antes de Tochecito, las áreas protegidas de la región cubrían menos del 0,5 % de la población regional de la especie y menos del 0,9 % a nivel nacional. Le siguieron las aclaraciones técnicas que pidió la mesa del proceso, en junio de ese año, y en 2018 un mapa de coberturas de la tierra de la cuenca, hecho con imágenes satelitales.
La declaratoria fue una decisión de Parques Nacionales Naturales de Colombia, con el aporte de muchas personas e instituciones a lo largo de casi una década. Para nosotros, es una muestra de lo que logra la ciencia trabajada junto a socios locales.

Un sueño de cuatro décadas
Casi 41 años después de que la Ley 61 de 1985 facultara al Gobierno para crear santuarios de flora que protegieran esta palma, Tochecito lo hace realidad. El reto ahora es el manejo del área.