En Lima, el director ejecutivo y el asesor legal de Naturaleza y Cultura Internacional sostuvieron una reunión con el Ministerio del Ambiente, a través de la Dirección General de Diversidad Biológica liderada por Marco Tello Cochachez, para revisar los avances de la norma de corredores de conservación en el Perú.
Desde 2022, Naturaleza y Cultura Internacional brinda soporte técnico al proceso, para responder a la necesidad de contar con un marco legal que establezca lineamientos claros para la implementación, gestión y sostenibilidad de los corredores de conservación, fortaleciendo así la conectividad ecológica y la gestión integrada del territorio.
En este contexto, destaca la importancia de avanzar en la normativa, considerando experiencias como el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, reconocido por los gobiernos de Perú y Ecuador en diciembre de 2025. Este tipo de iniciativas evidencian la necesidad de contar con lineamientos nacionales que orienten a los Gobiernos Regionales en la promoción, implementación y gestión de Corredores de Conservación.
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, es el primer corredor binacional formalmente reconocido en América Latina, forma parte del Hotspot Andes Tropicales, reconocido a nivel global por su biodiversidad y alta vulnerabilidad, integra más de 50 unidades de conservación y tres corredores nacionales: Andes del Norte en Perú, Sangay–Podocarpus y Podocarpus–Yacuri en Ecuador, protegiendo más de 2 millones de hectáreas.
Un modelo que nace desde las comunidades y crece para el país
En la provincia de Loja, al sur occidente del Ecuador, el bosque seco constituye un ecosistema estratégico por su valor ecológico y su función en la regulación hídrica. Reconocido en 2014 como Reserva de Biosfera por la UNESCO, este territorio enfrenta actualmente presiones crecientes como la deforestación, la expansión agrícola, la pérdida de biodiversidad, los incendios forestales y la disminución de fuentes de agua, por lo que es la primera prioridad de conservación en el Ecuador continental.
En este contexto, en Puyango, zona núcleo de la meliponicultura, se ha consolidado una respuesta desde las comunidades que integran la Mancomunidad Las Meliponas: «Miel por Bosque», una propuesta que conecta la producción de miel con la conservación del bosque: a más bosque, más miel.
Abejas nativas: pequeñas aliadas, grandes impactos
En América existen numerosas especies de abejas nativas. Algunas no tienen aguijón, otras sí, pero todas cumplen un rol esencial en la polinización, proceso clave para el mantenimiento de los ecosistemas y la producción de alimentos.
En Ecuador se han identificado más de 200 especies de abejas nativas sin aguijón, pertenecientes a la tribu Meliponini, fundamentales tanto para la ecología y salud de los ecosistemas, como para las economías locales a través de la producción de miel y otros derivados. En Puyango, el enfoque de manejo es integral: proteger a todas las abejas nativas como parte de un sistema ecológico y productivo interdependiente.
Meliponicultura: manejo sostenible y conservación
En 2015, las parroquias Ciano, El Arenal y Vicentino conformaron la Mancomunidad Las Meliponas, una organización pionera que impulsa la meliponicultura, entendida como la crianza y manejo de abejas nativas sin aguijón. Esta práctica ancestral ha incorporado progresivamente procesos de tecnificación, fortaleciendo su sostenibilidad productiva y ambiental.
Este proceso se articula con el Área de Conservación Municipal y Uso Sostenible, ACMUS Puyango, que abarca más de 28.000 hectáreas. Esta integración ha permitido consolidar un modelo territorial que combina producción sostenible, con la conservación de los ecosistemas, los recursos hídricos y la gobernanza local.
Como resultado de esta gestión, se han establecido 64 acuerdos de conservación, que han permitido proteger 285 hectáreas de bosque y restaurar 63 hectáreas mediante sistemas agroforestales, evidenciando impactos concretos en la recuperación del paisaje.
«Miel por Bosque»: un concepto que conecta conservación y vida
A partir del diálogo con las comunidades, se construyó una propuesta conceptual que articula conservación y producción. Bruno Paladines, de Naturaleza y Cultura Internacional, señala:
«Si recuperamos el bosque, las abejas tienen alimento, producen miel y fortalecen otros cultivos. Es un intercambio justo: miel a cambio de bosque.»
Así surge «Miel por Bosque», un enfoque que integra la restauración de bosques, la protección de fuentes de agua, la producción sostenible de miel y la conservación de la biodiversidad.
A través de espacios como el Festival Internacional de las Abejas Nativas, que se realiza anualmente en Puyango, este modelo ha promovido el intercambio de experiencias y su posicionamiento entre productores. Actualmente, también se implementa en provincias como Zamora Chinchipe, Pastaza, Morona Santiago y Pichincha, ampliando su alcance a nivel nacional.
Desde 2016, Naturaleza y Cultura Internacional, con el apoyo financiero de la Cooperación Belga al Desarrollo (DGD) y BOS+, ha trabajado en articulación con el Gobierno Municipal de Puyango, la Mancomunidad Las Meliponas, la Asociación de Productores Meliponicultores de Puyango (ASOPROMELPUY) y los meliponicultores del cantón, con el objetivo de conservar los bosques e impulsar procesos de tecnificación e innovación que garanticen una adecuada cosecha de la miel y la protección de las abejas nativas.
Actualmente, en Puyango existen más de 600 meliponicultores que manejan alrededor de cinco mil cajas correspondientes a 18 especies de abejas nativas sin aguijón.
CIAN: un hito para la meliponicultura en el Ecuador
En este proceso, Puyango alberga el Centro Integral de Abejas Nativas (CIAN), el primero en su tipo en el país, concebido como un espacio estratégico para el fortalecimiento de la meliponicultura.
El CIAN permitirá articular a meliponicultores a nivel nacional, fortalecer la producción y comercialización de miel, impulsar la investigación y capacitación sobre abejas nativas sin aguijón y promover la conservación del bosque seco, consolidándose como un nodo de innovación y gestión del conocimiento.
Desde el territorio, los actores locales destacan la relevancia de este enfoque. Ocar Prieto, meliponicultor de la Asociación de Meliponicultores de Puyango, ASOPROMELPUY, señala:
«Me motiva ser parte de la conservación, y ahora en la Asociación hemos implementado las fincas integrales, donde tenemos el sistema agroforestal, y eso debemos entender no solo es el tema de producción, también debe estar presente el tema de conservación a través del manejo de nuestras fincas.»
Un compromiso que trasciende en el país
Más allá de un concepto, «Miel por Bosque» refleja el compromiso de las comunidades de Ciano, Vicentino y El Arenal, que integran la Mancomunidad Las Meliponas, por proteger a las abejas sin aguijón y los bosques que las sostienen.
Este modelo evidencia que es posible articular conocimiento ancestral, innovación técnica y gestión territorial para enfrentar desafíos ambientales, fortalecer economías locales y promover una relación sostenible entre las comunidades y los ecosistemas.
Los procesos de conservación desarrollados en el cantón Puyango se han coordinado junto al Gobierno Municipal de Puyango y la Mancomunidad Las Meliponas, con el apoyo del Fondo Ítalo Ecuatoriano (FIEDS), en el marco del proyecto «Gobernanza Mancomunada para la construcción de territorios resilientes en paisajes forestales en los Andes occidentales del Ecuador», ejecutado en consorcio con la Mancomunidad Bosque Seco, Naturaleza y Cultura Internacional, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP) y el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN).
Brigadas comunitarias protegen los bosques y el agua en el sur del Ecuador
En los territorios donde nacen los ríos y crecen los bosques que sostienen la vida, el fuego no es solo una amenaza ambiental: es un riesgo para el agua, la biodiversidad y el bienestar de las comunidades.
Pero también es en esos mismos territorios donde surgen las respuestas más fuertes. Y siempre, vienen de la gente.
En el sur del Ecuador, hombres y mujeres de distintas comunidades están dando un paso al frente para proteger sus hogares y su entorno formando brigadas comunitarias de manejo integral del fuego.
Cuidar el territorio desde adentro
Las Brigadas Comunitarias de Manejo Integral del Fuego (BRICOM) nacen desde la convicción de que nadie conoce ni cuida el territorio mejor que quienes viven en él.
El proceso de conformación de estas brigadas se impulsa en el marco de un convenio de cooperación entre Naturaleza y Cultura Internacional (NCI) y el Fondo de Agua para la Conservación de la Cuenca del Río Paute (FONAPA), firmado el 27 de enero de 2026, que, entre sus líneas de acción, apuesta por fortalecer las capacidades locales frente a los incendios forestales.
A través de espacios de formación práctica, las y los brigadistas aprenden sobre prevención, control inicial de incendios forestales y coordinación en situaciones de emergencia. Pero más allá de la técnica, se fortalece algo igual de importante: el trabajo colectivo.
El proceso de conformación de estas brigadas apuesta por fortalecer las capacidades locales frente a los incendios forestales.
Comunidades que se organizan
Entre marzo y junio de 2026, se conformarán cinco brigadas en comunidades de los cantones Sígsig, Gualaceo, Chordeleg y Azogues, territorios estratégicos del Corredor de Conectividad Sangay – Podocarpus y de la Reserva de Biosfera Macizo del Cajas.
En total, alrededor de 132 personas, entre comuneros, miembros de juntas de agua, guardabosques y actores locales, serán parte de este esfuerzo.
El Corredor de Conectividad Sangay – Podocarpus es parte del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico
Un esfuerzo compartido
Este proceso es posible gracias a la articulación entre comunidades, gobiernos locales, cuerpos de bomberos, el Ministerio del Ambiente y Energía, el Fondo de Agua para la Conservación de la Cuenca del Río Paute (FONAPA) y Naturaleza y Cultura Internacional con el apoyo del proyecto BLF Andes Amazónico, que impulsa soluciones sostenibles para la conservación en la región.
Porque la conservación no ocurre en aislamiento: se construye en conjunto, sumando esfuerzos y conocimientos.
Prevenir también es proteger
Adicionalmente, como parte de esta iniciativa, se desarrollará una campaña de prevención de incendios forestales en los territorios donde se conforman las brigadas.
El objetivo es claro: generar conciencia, reducir riesgos y fortalecer una cultura de cuidado que empiece mucho antes de que aparezca el fuego.
Donde hay comunidad, hay esperanza
Frente a desafíos como los incendios forestales, las soluciones más efectivas no siempre son las más complejas. A veces, empiezan con algo tan esencial como la organización comunitaria.
Las BRICOM son un recordatorio de que la conservación no es solo una tarea técnica o institucional. Es, sobre todo, un compromiso colectivo.
Tras su reconocimiento oficial por parte de los presidentes de Perú y Ecuador, el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) entra en una nueva etapa hacia una gestión efectiva, articulada y sostenible. Este espacio de más de dos millones de hectáreas protege bosques y páramos andinos ubicados en las cabeceras de tres cuencas hidrográficas compartidas por estos países, de cuya conservación dependen múltiples poblaciones y sistemas productivos.
En ese contexto, autoridades y actores clave de Ecuador y Perú se reunieron en el Evento Técnico Binacional del CCTAA, desarrollado en Lima el último 18 y 19 de marzo. El encuentro buscó sentar las bases de una gobernanza sólida que permita enfrentar de manera conjunta los desafíos ambientales que trascienden fronteras, como la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de ecosistemas y el cambio climático.
Así, en cumplimiento de lo establecido en el Compromiso Presidencial y Plan de Acción de Quito 2025, se inició la construcción participativa del Plan de Trabajo Quinquenal, instrumento clave que orientará la gestión del corredor en los próximos cinco años. Basado en un análisis estratégico, este plan definirá las prioridades de acción y establecerá mecanismos de coordinación, seguimiento y toma de decisiones entre ambos países, fortaleciendo así la gobernanza transfronteriza.
Durante el encuentro, los participantes construyeron los objetivos del CCTAA, validaron la estructura del Plan, revisaron aspectos clave para la gobernanza y establecieron una hoja de ruta para los siguientes pasos.
Deyvis Huamán, del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, destacó que el reconocimiento del corredor representó un logro histórico para ambos países, pero subrayó que el verdadero desafío radica ahora en su implementación efectiva.
En la misma línea, Cristhian Acurio, del Ministerio de Ambiente y Energía del Ecuador, resaltó que el corredor permitirá mantener el flujo migratorio de las especies y conservar el buen estado de los ecosistemas, lo que exige fortalecer la gestión de los espacios naturales que lo integran.
Los próximos pasos serán, según explicó Fabián Rodas de Naturaleza y Cultura Internacional, implementar el Plan Quinquenal del CCTAA y asegurar el cumplimiento de metas anuales, como parte de compromisos presidenciales recurrentes. Esto implica fortalecer y poner en marcha un modelo de gobernanza transfronterizo, desarrollar una plataforma de gestión de datos que facilite la toma de decisiones, impulsar procesos de fortalecimiento de capacidades en los territorios y gestionar oportunidades de financiamiento alineadas a las prioridades del corredor.
Finalmente, el presidente ejecutivo del SERNANP, José Carlos Nieto, subrayó el valor del intercambio y reafirmó que este primer encuentro marca un hito, consolidando una agenda conjunta basada en la cooperación y la confianza para la conservación de los ecosistemas andino-amazónicos.
El encuentro binacional consolidó un espacio de articulación y hermanamiento entre Perú y Ecuador, marcando el inicio de una etapa prometedora para el CCTAA.
Articulación interinstitucional para la gestión
La articulación institucional es uno de los pilares de esta iniciativa. En el evento participaron representantes del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Ministerio del Ambiente del Perú, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre, el Ministerio de Ambiente y Energía del Ecuador, junto a los gobiernos regionales de Piura y Cajamarca, prefectura de Loja, además de Plan Binacional Capítulo Ecuador y el Plan Binacional Capítulo Perú y Naturaleza y Cultura Internacional.
El encuentro contó con el soporte financiero del proyecto BLF Andes Amazónico, a través de Practical Action y Naturaleza y Cultura Internacional, evidenciando el rol clave de la cooperación para viabilizar procesos de gestión a escala de paisaje.
De áreas aisladas a paisajes conectados en 30 años
Conversamos con Renzo Paladines, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional y actual Director de Conservación, para reconstruir los inicios de la organización hace ya 30 años y entender cómo su estrategia de conservación se ha ido transformando con el tiempo.
A veces, las grandes ideas van tomando forma con el tiempo: nacen de momentos de inspiración y crecen a partir de la experiencia.
“Fue casi mágico”, recuerda Renzo, uno de los fundadores de Naturaleza y Cultura Internacional, al hablar de los primeros pasos de la organización. “Estábamos recorriendo un pequeño bosque con unos donantes. Había mariposas, una luz especial… y alguien preguntó: ¿qué podemos hacer para proteger esto?”.
La pregunta parecía simple, pero marcó un punto de inflexión.
De pequeños bosques a grandes aprendizajes
Ese pequeño bosque nos enseñó algo crucial: los fragmentos de bosque, aunque reducidos, son fundamentales. No solo por su biodiversidad, sino porque protegen algo esencial para las comunidades: el agua.
“Ahí entendimos que esas áreas pequeñas eran prioritarias para la gente local. Son las que producen agua, las que sostienen la vida”.
Ese aprendizaje nos llevó a explorar un camino nuevo: trabajar con gobiernos locales para crear áreas de conservación. Así nacieron las primeras iniciativas a nivel municipal en Loja, en un contexto donde aún no existía una legislación específica como la que hoy respalda las Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS).
No fue una estrategia planificada desde el inicio, sino una respuesta a una necesidad real.
El giro: conservar con la gente
Si hay algo que define nuestra esencia, es una convicción que ha guiado nuestro trabajo durante tres décadas:
“La conservación es un trabajo local. No se puede hacer desde una oficina. La hacen las personas que viven en el territorio”.
Ttrotsky Viera, Técnico de Zamora Chinchipe en el Centro Shuar el Kim
Esta idea marcó una diferencia frente a modelos tradicionales de conservación que buscaban crear áreas protegidas a distancia. Para nosotros, el enfoque era, y sigue siendo, conservar junto a las personas.
Gobiernos locales, comunidades indígenas y propietarios privados comparten algo en común, explica Renzo: la territorialidad. Son quienes viven, gestionan y dependen directamente de estos espacios.
“Si no tienes involucradas a las comunidades, no puedes hacer conservación”.
De áreas aisladas a paisajes conectados
Durante varios años, nuestro trabajo se centró en la creación de áreas individuales. Pero con el tiempo, surgieron nuevos desafíos.
El manejo de múltiples áreas dispersas se volvió complejo. Y, más importante aún, la evidencia científica empezó a mostrar que conservar espacios aislados no era suficiente: las especies necesitan conectividad para sobrevivir.
“Ahí entendimos que no bastaba con crear áreas. Había que conectarlas”.
Así nació el concepto de mosaicos de conservación: territorios donde conviven diferentes tipos de áreas protegidas: nacionales, subnacionales, privadas y comunitarias, que, juntas, contribuyen a la conservación de un paisaje más amplio.
Este enfoque no solo facilitó el manejo, sino que permitió dar un paso más: escalar hacia iniciativas aún más ambiciosas.
Pensar en grande: el Corredor Transfronterizo y la Plataforma Amazónica
Con el tiempo, incluso los mosaicos comenzaron a quedarse cortos frente a los retos de la conservación.
“Fue una evolución. Los mosaicos ayudan al manejo, pero cuando hablas de conectividad y escala, necesitas una visión de programa”.
Así se consolidaron estas iniciativas, que reúnen a gobiernos locales, organizaciones indígenas y otros actores en torno a un objetivo común.
Aprender haciendo: una evolución constante
Nuestra historia no es lineal. Es, como la describe Renzo, un proceso de evolución.
“Empezamos creando áreas. Luego entendimos que necesitábamos financiamiento sostenible, y así nacieron los fondos de agua. Después vimos que la gobernanza era clave. Todo ha sido aprendizaje”.
No todas las apuestas funcionaron. Los proyectos productivos, por ejemplo, representaron uno de los mayores desafíos.
“El problema no es producir, es comercializar. Ahí se caen casi todos los proyectos”.
Lejos de insistir en lo que no funcionaba, optamos por enfocarnos en aquello donde podemos generar mayor impacto: creación de áreas, gobernanza y mecanismos de financiamiento.
Hoy, estos tres pilares definen nuestra estrategia.
Cuando mira hacia atrás, hay algo que sorprende a Renzo: “No pensé que íbamos a poder crecer a otros países”.
Lo que comenzó en Ecuador encontró eco en otros territorios. Las conversaciones con autoridades locales en Perú, Colombia o México resultaron ser, en esencia, las mismas. “Al final, todo se reduce a lo mismo: la dependencia que tenemos de los ecosistemas”.
El futuro, sin embargo, no es sencillo.
Renzo menciona tres grandes preocupaciones: la presión creciente sobre los recursos naturales, el debilitamiento de la cooperación internacional y el impacto del cambio climático, incluso en ecosistemas aparentemente intactos.
“Puedes tener un bosque bien cuidado, con guardaparques y financiamiento… y aun así perder especies por el cambio climático”.
Renzo y Bruno Paladines
Una construcción colectiva de nuestra estrategia de conservación
Si algo queda claro en esta conversación, es que Naturaleza y Cultura Internacional se ha construido colectivamente.
“Ha sido una construcción colectiva”, dice Renzo. Una suma de experiencias, aprendizajes, errores y aciertos que, con el tiempo, han dado forma a una manera distinta de hacer conservación: desde lo local, con múltiples actores y con una mirada de largo plazo.
Treinta años después, esa esencia sigue intacta.
Y quizás todo empezó con una pregunta sencilla en medio de un bosque mágico: ¿qué podemos hacer para proteger esto?
En un contexto ambiental cada vez más complejo para el Ecuador —marcado por la pérdida de biodiversidad, la degradación de los bosques y múltiples presiones antrópicas—, contar las historias de conservación se vuelve una tarea urgente.
En este escenario, Naturaleza y Cultura Internacional impulsa «Narrar lo que se conserva» una beca de periodismo ambiental dirigida a periodistas y comunicadores interesados en visibilizar los procesos que protegen la vida en el sur del país.
La iniciativa busca fortalecer propuestas periodísticas que aborden temas como la conservación de ecosistemas, la protección de fuentes de agua y el trabajo de las comunidades que protegen sus territorios y las fuentes de agua.
La beca combina un proceso formación, intercambio y acompañamiento especializado, la beca apuesta por mejorar la calidad y el impacto de las historias ambientales en Ecuador.
Una experiencia inmersiva para contar historias
La beca incluye un taller presencial de dos días en la Estación Científica San Francisco, ubicada en el Abra de Zamora una de las zonas más biodiversas del país.
Durante este espacio, las personas seleccionadas podrán fortalecer sus propuestas, intercambiar aprendizajes y profundizar en la construcción de historias con enfoque ambiental.
Posteriormente, las mejores propuestas accederán a una beca de producción periodística, que incluye acompañamiento editorial para el desarrollo de sus trabajos.
Cómo se sostiene la conservación en Ecuador
Entender cómo se conserva en Ecuador implica mirar más allá de los ecosistemas y reconocer los procesos, alianzas y esfuerzos que lo hacen posible. La protección de las fuentes de agua y de los territorios que las resguardan es parte central de esta tarea.
En este camino, Naturaleza y Cultura Internacional ha logrado sostener procesos y alianzas estratégicas a nivel nacional, en articulación con el Estado ecuatoriano y los gobiernos locales, incluso en contextos desafiantes.
En este marco, a través de su programa de conservación de fuentes de agua y en coordinación con el Ministerio del Ambiente y Energía, se ha contribuido a la identificación y establecimiento de 24 de las 38 Áreas de Protección Hídrica (APH) existentes en el país. Asimismo, junto a gobiernos locales, se ha promovido el establecimiento de más de 144 Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS).
Solo en 2025, estos esfuerzos conjuntos permitieron la creación o fortalecimiento de más de 109.000 hectáreas de ecosistemas estratégicos, beneficiando a más de 474.000 personas mediante la protección de fuentes de agua y contribuyendo a conservar el hábitat de más de 1.000 especies.
Detrás de cada una de estas áreas existen procesos de gobernanza, trabajo comunitario y conservación que merecen ser documentados y difundidos con rigor periodístico. Esta beca busca precisamente eso: impulsar nuevas narrativas que acerquen estas historias a la sociedad y visibilicen a quienes sostienen la conservación en el territorio.
Postula a la beca: conoce el proceso y cómo participar
Si eres periodista o comunicador y quieres aportar a la conservación desde la comunicación, esta es una oportunidad para desarrollar historias con impacto.
Una vez enviados estos pasos, tu postulación estará completa.
Si tienes dudas o necesitas información adicional, puedes contactar a través de los canales oficiales en redes sociales.
Un esfuerzo colaborativo para proteger el patrimonio natural y cultural de la Amazonía y promover medios de vida sostenibles para el bienestar de su gente.
La Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano es una iniciativa regional de gobernanza colaborativa territorial entre los gobiernos subnacionales y los pueblos y nacionalidades de la Amazonía ecuatoriana.
Esta propuesta innovadora articula esfuerzos para conservar y gestionar más de 5 millones de hectáreas del bosque continuo más grande del Ecuador, a escala provincial y de paisaje, e impulsar medios de vida sostenibles.
Un esfuerzo colaborativo por proteger el bosque amazónico
La Amazonía está en peligro…
Cada año, la deforestación avanza a pasos agigantados, impulsada por el extractivismo, la ampliación de la frontera agrícola y otras actividades humanas. Ecuador, en noveno lugar por pérdida de bosques a nivel mundial, ve cómo su Amazonía, que cubre casi la mitad de su territorio, está bajo amenaza.
Si no actuamos ahora, perderemos el patrimonio natural y cultural amazónico, acelerando la crisis climática y amenazando la supervivencia de incontables especies de animales y plantas y millones de personas, incluyendo 11 nacionalidades indígenas, guardianas del bosque y poseedoras de invaluables conocimientos ancestrales.
No podemos responder a la compleja realidad de la Amazonía con esfuerzos aislados. Por eso, los gobiernos provinciales de la Amazonía, los pueblos y nacionalidades y Naturaleza y Cultura Internacional estamos promoviendo la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano.
¿Cómo funciona?
El Fondo Futuro Amazónico
El Fondo Futuro Amazónico es un fondo de conservación sostenible liderado conjuntamente por las nacionalidades indígenas y los gobiernos provinciales de la Amazonía ecuatoriana que forman parte de la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano.
Este mecanismo permitirá canalizar recursos económicos para financiar la implementación de los planes de vida de los territorios indígenas, los planes de manejo de las áreas provinciales y los planes de implementación REDD+ de las seis provincias amazónicas, asegurando que el financiamiento para la conservación llegue a quienes protegen los bosques y fortaleciendo un camino de largo plazo para la estabilidad climática y el bienestar humano.
So far, the Amazonian Platform has secured more than 10 million acres of protected areas across three provinces — Pastaza, Zamora Chinchipe, and Morona Santiago. The next steps are to expand this success to the northern provinces and to launch the Amazon Future Fund, a financing mechanism led jointly by Indigenous Peoples and provincial governments to ensure long-term protection of this network of forests.
Dos países protegiendo juntos un espacio clave para la biodiversidad
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) es el primer corredor ecológico binacional reconocido oficialmente por los gobiernos de sus países.
Conecta ecosistemas en el sur de Ecuador y el norte de Perú, enlazando más de 50 unidades de conservación a ambos lados de la frontera. Este corredor crea un puente natural entre la Amazonía y los Andes, permitiendo el movimiento de especies a través de un rango excepcional de altitudes y ecosistemas y garantizando servicios ecosistémicos esenciales para la vida.
Superficie total del corredor:
2,033.794 hectáreas
(57% protegido)
21 KBAs:
1,595,214 hectáreas
(78% del total del corredor)
54
áreas protegidas incluidas
2 Países
3 Corredores Nacionales
Especies emblemáticas:
Jaguar (Panthera onca),
Oso andino (Tremarctos ornatus),
Cóndor andino (Vultur gryphus),
Tapir Andino (Tapirus pinchaque) y
Águila andina (Spizaetus isidori).
Ecosistemas:
Bosque nublado, Amazonía, Páramo, Lagos y Humedales.
Una colaboración extraordinaria
El Hotspot de los Andes Tropicales alberga más de 34.000 especies de plantas y animales, de las cuales se estima que la mitad son endémicas. A pesar de su enorme importancia para la biodiversidad global, esta región enfrenta graves amenazas: el cambio climático, la expansión extractiva, incendios forestales y la fragmentación de los ecosistemas.
Los gobiernos de Ecuador y Perú se han comprometido a fortalecer la conectividad ecológica binacional para conservar estos ecosistemas clave y los servicios que provee a través del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico.
Naturaleza y Cultura Internacional junto a las Autoridades Ambientales de ambos países, Plan Binacional, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado Peruano (SERNANP), entre otros actores, están trabajando juntos en esta iniciativa de integración binacional.
Al fomentar la colaboración transfronteriza entre Ecuador y Perú, el Corredor no solo fortalece la gestión ambiental, sino que también impulsa el desarrollo sostenible en la región. Este esfuerzo colaborativo protege la extraordinaria biodiversidad del paisaje y refuerza la paz y la cooperación entre las comunidades locales, ofreciendo un modelo de conservación integrada para responder a los apremiantes desafíos globales.
Preguntas frecuentes sobre el Corredor
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA) es una iniciativa de integración binacional diseñada para la protección de ecosistemas clave, que conecta los ecosistemas andino-amazónicos del sur de Ecuador y el norte de Perú.
Ubicado en el Hotspot Andes Tropicales, este corredor garantiza conectividad ecológica permitiendo el desplazamiento de especies, el mantenimiento del flujo genético y una mayor resiliencia de los ecosistemas, las especies y las comunidades a la crisis climática.
El trabajo de Naturaleza y Cultura Internacional se basa en tres pilares:
Creación de áreas protegidas
Fortalecimiento del liderazgo local
Garantizar la protección a largo plazo
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico es una forma concreta de aplicar esta estrategia en una de las regiones más biodiversas del planeta.
El corredor es un mosaico de parques nacionales, áreas de conservación subnacionales y áreas de protección hídrica. Algunos ejemplos son:
Parque Nacional Río Negro Sopladora – Tinajillas Río Gualaceño
(Ecuador)
Área de Conservación Regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas (Perú)
Muchas áreas del corredor protegen cabeceras, páramos y bosques nublados. En Ecuador, las Áreas de Protección Hídrica resguardan legalmente fuentes de agua. En Perú, las Áreas de Conservación Regional aseguran la salud de las cuencas hídricas para el abastecimiento de las comunidades locales.
El liderazgo recae en gobiernos provinciales, municipales y comunidades locales, que integran la conservación en sus planes de gestión y desarrollo para asegurar su permanencia más allá de los ciclos de proyectos.
A través de:
Marcos legales
Integración en la planificación territorial y del desarrollo
Fondos de agua y otros mecanismos de financiamiento para la conservación
Presupuestos públicos para la gestión de áreas protegidas
Sistemas de monitoreo de biodiversidad, agua y clima
Esta región es un Hotspot de biodiversidad mundial. El corredor permite que las especies se adapten al cambio climático, garantiza agua para las personas y mantiene bosques que almacenan carbono y regulan los climas locales.
¿Por qué es importante proteger la conectividad ecológica?
La conectividad ecológica es el puente invisible de la vida, el que une bosques, ríos y montañas para mantener la resiliencia de la naturaleza. Cuando estas conexiones permanecen intactas, los ecosistemas florecen y la vida fluye libremente.
Proteger la conectividad es proteger el flujo mismo de la vida.
Resultados hasta ahora
En diciembre de 2025 logramos el reconocimiento oficial de los gobiernos de Ecuador y Perú del Corredor.
Ya hemos logrado establecer figuras de conservación en más de la mitad del corredor, pero no es suficiente. Estás áreas deben estar conectadas para poder sostener procesos ecológicos y mantener el flujo de especies.
En los próximos cinco años planeamos proteger más de 180mil hectáreas adicionales y fortalecer la gestión local a largo plazo de este paraíso biodiverso de más de 2 millones de hectáreas.
Una Solución Innovadora para la Protección Forestal Duradera
El Fondo Futuro Amazónico es un fondo de conservación sostenible liderado conjuntamente por las nacionalidades indígenas y los gobiernos provinciales de la Amazonía ecuatoriana que forman parte de la Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano.
Este mecanismo permitirá canalizar recursos económicos para financiar la implementación de los planes de vida de los territorios indígenas, los planes de manejo de las áreas provinciales y los planes de implementación REDD+ de las seis provincias amazónicas, asegurando que el financiamiento para la conservación llegue a quienes protegen los bosques y fortaleciendo un camino de largo plazo para la estabilidad climática y el bienestar humano.
+5 millones de hectáreas
Protección sostenible de la Amazonía ecuatoriana.
Gobernanza compartida
En igualdad entre gobiernos subnacionales y organizaciones indígenas.
Plataforma Amazónica
Alianza regional para conservación y desarrollo sostenible.
La Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano
La Plataforma Amazónica por los Bosques, el Clima y el Bienestar Humano es una iniciativa regional de gobernanza colaborativa territorial entre los gobiernos subnacionales y los pueblos y nacionalidades de la Amazonía ecuatoriana.
Por primera vez, las Prefecturas, las Nacionalidades Indígenas y las ONG compartirán la toma de decisiones bajo un modelo de gobernanza paritaria.
Este enfoque reconoce la importancia del consenso entre los gobiernos locales y los gobiernos territoriales indígenas, promoviendo decisiones más legítimas, inclusivas y sostenibles para el futuro de la Amazonía.
Preguntas frecuentes
A pesar de la creciente inversión global para mitigar el cambio climático, conservar los bosques y proteger la biodiversidad amazónica, gran parte de estos recursos no llega a los pueblos indígenas, comunidades rurales ni a los gobiernos locales que sostienen la conservación en el territorio.
El Fondo Futuro Amazónico busca cerrar esta brecha mediante un financiamiento directo, transparente y de largo plazo, administrado por los principales actores en la protección y defensa del territorio.
Este mecanismo permitirá:
Articular esfuerzos entre múltiples actores para garantizar el manejo efectivo y la sostenibilidad de los territorios de vida y las áreas de conservación.
Gestionar y proteger recursos públicos destinados a la conservación.
Apalancar inversión privada y cooperación internacional, brindando confianza y transparencia.
Fortalecer la administración financiera de las nacionalidades indígenas.
Garantizar que los recursos lleguen de manera efectiva a comunidades indígenas y campesinas.
El Fondo contará con una estructura de gobernanza sólida y participativa que garantizará transparencia y corresponsabilidad en la toma de decisiones:
Una Junta integrada por gobiernos subnacionales, nacionalidades indígenas y ONG constituyentes.
Un Directorio responsable de la dirección estratégica.
Una Secretaría Técnica encargada de la gestión operativa.
Socios implementadores que ejecutarán las acciones en territorio.
Observadores, garantes de derechos y beneficiarios que fortalecerán la rendición de cuentas.
Naturaleza y Cultura Internacional cumple un rol estratégico en la creación y consolidación del Fondo Futuro Amazónico.
Como organización constituyente, Naturaleza y Cultura Internacional ha sido promotora del mecanismo y será aportante inicial, contribuyendo a sentar las bases para un financiamiento sostenible de la conservación en la Amazonía ecuatoriana.
Además, brinda apoyo en el levantamiento de fondos, acompaña técnicamente el diseño e implementación del fondo y formará parte de su Junta Directiva, fortaleciendo una gobernanza sólida, transparente y orientada a resultados de largo plazo.
El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) impulsa una red de Áreas de Protección Hídrica (APH) y otras figuras de conservación subnacional que identifican y protegen ecosistemas estratégicos para garantizar el abastecimiento de agua y conservar la biodiversidad en el Ecuador. Al conectar ecológica e interregionalmente la Costa, Sierra y Amazonía, el programa fortalece la integridad de los paisajes, la funcionalidad de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades, promoviendo territorios más resilientes y sostenibles.
El CFA es posible gracias a la participación activa de las comunidades locales, que se involucran en la conservación al reconocer el valor del agua como base de su soberanía alimentaria, salud y desarrollo sostenible. Este enfoque participativo fortalece la gobernanza territorial y asegura la sostenibilidad a largo plazo.
Invertir en el CFA es proteger el agua, conservar la vida y fortalecer territorios resilientes.
400.000 hectáreas
para 2030
Meta de protección
37 APH
establecidas
24 con el apoyo de Naturaleza y Cultura Internacional
Bosque nublado, Amazonía, páramo, lagos y humedales, bosque seco
Territorios prioritarios para la conservación
El Programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) trabaja de manera articulada con el Estado y con las comunidades locales, para la gestión integral de ecosistemas naturales clave que proveen agua y albergan una alta biodiversidad en el Ecuador.
Como resultado de un proceso conjunto de análisis y planificación, Naturaleza y Cultura Internacional y el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE) identificaron cerca de 7 millones de hectáreas de zonas de muy alta importancia hídrica, principalmente en páramos y bosques nublados, ecosistemas estratégicos para la regulación, almacenamiento y provisión de agua.
Sobre esta base, el CFA impulsa un plan nacional de protección hídrica que prioriza la creación de Áreas de Protección Hídrica (APH) como herramienta clave para garantizar la conservación y conectividad de estos territorios.
En aquellos lugares donde no es posible establecer APH, el programa promueve otras figuras de conservación subnacional, como las Áreas de Conservación y Uso Sostenible, adaptadas a los contextos locales, que permiten salvaguardar fuentes esenciales de agua y fortalecer la gobernanza territorial.
Atlas de Áreas de Protección Hídrica (APH)
Una herramienta científica que integra información geográfica y estadística para visibilizar cómo las Áreas de Protección Hídrica en Ecuador aseguran el agua para las personas y conservan la biodiversidad.
Conectividad ecológica para la resiliencia territorial
Las APH no son espacios aislados: actúan como nodos estratégicos que enlazan áreas protegidas nacionales e iniciativas de conservación subnacionales, consolidando bloques de conectividad que facilitan la movilidad de especies clave y el equilibrio ecosistémico a escala regional. De esta manera, el CFA contribuye directamente al fortalecimiento de corredores biológicos prioritarios y a la salud de paisajes completos.
Un ejemplo emblemático es el APH Runahurco, que conecta 2 áreas protegidas nacionales y algunas ACUS subnacionales, reforzando la protección del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus, parte de la iniciativa binacional CCTAA.
De igual forma, el APH del Sur establece un eje de conectividad que enlaza ecosistemas desde la Costa hasta la Sierra, asegurando la provisión y regulación del agua para miles de personas, al tiempo que fortalece la resiliencia climática y la conservación de la biodiversidad.
El agua: sustento de la biodiversidad
El agua no solo abastece a las comunidades; es el eje que sostiene la vida silvestre y el equilibrio de los ecosistemas. Los páramos, bosques nublados y otros ecosistemas estratégicos regulan el ciclo hídrico y crean las condiciones necesarias para la supervivencia de miles de especies de flora y fauna.
Al proteger las fuentes de agua, el programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) salvaguarda hábitats críticos, asegura la conectividad ecológica y permite la movilidad de especies clave. Ríos, humedales y microcuencas funcionan como corredores naturales que mantienen el flujo genético y la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
Preguntas frecuentes sobre el CFA
Las Áreas de Protección Hídrica (APH) son una figura legal de conservación reconocida a nivel nacional en Ecuador, diseñada específicamente para proteger las fuentes de agua que abastecen a poblaciones locales y sostienen la biodiversidad.
Son una herramienta innovadora ya que previenen la ocupación y actividades extractivas en ecosistemas estratégicos, y permiten la participación activa de las comunidades en su manejo y conservación.
El programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) es un eje estratégico dentro de la visión de Naturaleza y Cultura Internacional, ya que consolida la conectividad entre áreas protegidas nacionales e iniciativas subnacionales.
A través de las APH y otras figuras de conservación, el programa amplía y complementa la red nacional de áreas protegidas, garantizando protección legal a largo plazo para ecosistemas clave.
El programa de Conservación de Fuentes de Agua (CFA) fortalece y complementa iniciativas estratégicas como la Plataforma Amazónica y el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, al consolidar la base ecológica y legal necesaria para su sostenibilidad.
El CFA contribuye mediante:
La creación de Áreas de Protección Hídrica (APH) y Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS) en sitios estratégicos para la protección de la biodiversidad y las fuentes de agua, fortaleciendo la conectividad entre territorios priorizados por estos programas.
La integración de conservación, agua, biodiversidad y resiliencia climática en una sola estrategia territorial coherente.
De esta manera, el programa CFA no opera de forma aislada, sino que articula y potencia los esfuerzos de conservación a escala nacional y regional, fortaleciendo corredores ecológicos, asegurando gobernanza territorial y consolidando el impacto de Naturaleza y Cultura Internacional en el largo plazo.
Los ecosistemas que proveen agua, como páramos y bosques nublados, son también reguladores climáticos naturales.
Al conservar las fuentes de agua:
Se mantiene la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono.
Se regula la temperatura y la humedad a nivel regional.
Se reduce la vulnerabilidad frente a sequías e inundaciones.
Se protege la calidad del agua necesaria para la supervivencia de especies y comunidades.
El agua es un componente esencial para la resiliencia climática: sin ecosistemas saludables y con disponibilidad hídrica, no es posible sostener la biodiversidad ni garantizar el bienestar humano.
La protección a largo plazo se basa en un modelo de gobernanza compartida y corresponsabilidad territorial.
El Estado, en sus distintos niveles, garantiza el marco legal, la declaratoria oficial de las áreas y su supervisión. Las juntas de agua, comunidades locales y gobiernos autónomos descentralizados participan activamente en la gestión mediante planes de manejo, monitoreo y acuerdos de conservación.
En este proceso, Naturaleza y Cultura Internacional brinda acompañamiento técnico permanente, fortaleciendo capacidades locales, apoyando la planificación territorial, el diseño e implementación de planes de manejo.
Resultados hasta ahora
Aliados estratégicos del Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador, hemos consolidado un plan de trabajo hasta 2029
Hasta el 2026 hemos contribuido al establecimiento de 24 APH y 3 ACUS.
Hemos apoyado el diseño de herramientas de planificación como el mapa de identificación de APH potenciales para el país y el ATLAS de Áreas de Protección Hídrica.
En los Andes del sur del Ecuador, la ciencia sigue revelando los secretos de la evolución de algunas especies. Un reciente estudio científico documenta la descripción de tres nuevas ranas del género Pristimantis (Amphibia: Anura: Strabomantidae), especializadas en bambú andino, un hallazgo que aporta evidencia clave sobre los procesos de evolución paralela en ecosistemas andinos.
Pristimantis chusquea (Créditos: MUTPL)
Pristimantis oculolineatus (Créditos: MUTPL)
Pristimantis translucidus (Créditos: MUTPL)
Los registros de estas especies abarcan varias áreas protegidas del sur del país. Pristimantis chusquea fue registrada en el Abra de Zamora. Asimismo, Pristimantis oculolineatus se encontró en Cajanuma (Parque Nacional Podocarpus), la Reserva Numbala, de Naturaleza y Cultura Internacional, y el Parque Nacional Yacuri. Por su parte, Pristimantis translucidus incluye registros en la Reserva Tapichalaca, administrada por la Fundación Jocotoco.
Mapa de áreas y reservas naturales. Elaborado por: Naturaleza y Cultura Internacional
La descripción de las nuevas ranas del bambú andino fue publicada en el Zoological Journal of the Linnean Society, una de las revistas zoológicas más antiguas y prestigiosas del mundo, editada por Oxford University Press. El artículo, titulado “Three new bamboo-specialist frogs of the genus Pristimantis (Amphibia: Anura: Strabomantidae) from southern Ecuador reveal patterns of parallel evolution”, presenta los resultados de una investigación desarrollada por un equipo de científicos de la Universidad Técnica Particular de Loja, asociados también al Instituto Nacional de Biodiversidad y la Universidad Ovidius de Constanza.
Diego Armijos, Paul Székely, Diana Székely, Leornardo Ordóñez (Créditos: Fabián Carrión – Naturaleza y Cultura Internacional)
El estudio fue liderado por Paul Székely, junto a los investigadores Diego Armijos-Ojeda, Leonardo Ordóñez-Delgado y Diana Székely, y documenta evidencia científica sobre la evolución paralela de estas ranas en los ecosistemas andinos del sur del país.
La investigación fue posible gracias al apoyo financiero de Rainforest Trust y de Naturaleza y Cultura Internacional, así como al respaldo de la Fundación Jocotoco, que facilitó el trabajo de campo en la Reserva Tapichalaca.
Este esfuerzo conjunto demuestra cómo la cooperación entre ciencia, conservación y cooperación internacional es clave para generar conocimiento y proteger la biodiversidad en regiones prioritarias para el planeta.
Cómo se estudió la evolución de las ranas del bambú andino
La investigación se basó en un enfoque taxonómico integrador que combinó análisis de ADN, estudios detallados de la morfología externa y análisis bioacústicos, a partir del estudio de los cantos de los machos. Esta aproximación permite diferenciar especies que, a simple vista, pueden parecer muy similares, pero que en realidad representan linajes evolutivos distintos y únicos.
Estas ranas presentan una notable especialización ecológica, ya que habitan casi exclusivamente en bosques dominados por bambú andino. Sus cuerpos, colores y formas están finamente adaptados para camuflarse entre las hojas del bambú, lo que les permite evitar depredadores y desplazarse en un entorno vertical y dinámico.
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es la evidencia de evolución paralela. Las adaptaciones morfológicas similares observadas en dos especies previamente descritas y en estas nuevas ranas muestran que evolucionaron de manera independiente en distintos lugares, a ambos lados de la cordillera de los Andes. Este patrón demuestra cómo la selección natural puede conducir a soluciones semejantes frente a desafíos ambientales similares.
Bambú andino en el Parque Nacional Yacuri (Créditos: MUTPL)
Diego Armijos-Ojeda explica que el artículo documenta un total de cinco especies de ranas que viven de forma exclusiva en las hojas del bambú andino. Al respecto, señala:
“En diferentes lugares de la cordillera, estas especies enfrentaron condiciones ambientales similares y, de manera independiente, desarrollaron adaptaciones muy parecidas. Evolucionaron cuerpos, colores y formas que les permiten camuflarse entre las hojas del bambú y protegerse de los depredadores, como si cada una hubiera resuelto, de igual forma, el mismo problema evolutivo por su cuenta”.
El estudio también resalta la importancia de los bosques montanos y de la vegetación dominada por bambú como refugios naturales y escenarios clave para la evolución de nuevas especies. En esta región, los deslizamientos de tierra —una característica estructural común— generan mosaicos de hábitats donde el bambú se establece con facilidad, favoreciendo la especialización ecológica y la aparición de adaptaciones específicas.
Por su parte, Diana Székely destaca el valor integral de la investigación científica desarrollada en Ecuador y su relación directa con la conservación:
“La ciencia tiene un valor intrínseco, similar al arte: nos permite comprender mejor el mundo natural. Pero también tiene implicaciones prácticas. En la piel de algunas especies de ranas, por ejemplo, existen compuestos con potencial e interés para la salud pública. Cuando perdemos una especie, no solo desaparece un organismo, sino también todas las funciones y beneficios que podría aportar. Cada especie cumple un rol, y como sociedad debemos invertir en conservación y avanzar hacia un desarrollo que no vaya en contra de la naturaleza, sino que se construya junto a ella, protegiendo los ecosistemas que nos brindan agua, aire y bienestar”.
Ranas del bambú andino: claves para conservar agua y vida
La descripción de estas tres nuevas especies de ranas tiene importantes implicaciones para la conservación. Por ejemplo, estas ranas podrían actuar como especies paraguas, ya que su protección contribuiría al cuidado de otros organismos y de los hábitats donde viven.
En este contexto, su conservación permitiría resguardar ecosistemas dominados por bambú andino, fundamentales para la regulación y provisión de recursos hídricos en la región.
Las especies estudiadas habitan en el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA), una iniciativa binacional entre Ecuador y Perú que conecta más de 50 unidades de conservación y busca proteger ecosistemas estratégicos, así como garantizar la conectividad ecológica que sostiene la vida entre los Andes y la Amazonía.
Este relato fue escrito por Aida Maldonado, comunicadora de Naturaleza y Cultura Internacional en Ecuador, quien nos comparte su experiencia al presenciar el florecimiento de los guayacanes y su reflexión sobre la belleza, fragilidad y urgencia de conservar el bosque seco.
Esta es la segunda vez que presencio el florecimiento de los guayacanes y, sin duda, cada experiencia reafirma que este es un lugar mágico. Sin embargo, en esta ocasión lo que más me sorprendió fue comprender que este evento natural —que ocurre solo una vez al año— no es disfrutado únicamente por quienes lo visitamos, sino también por todas las especies que habitan y dependen de este ecosistema.
El cocodrilo americano (Crocodylus acutus), las aves que llenan el bosque con sus cantos, las ardillas, el mono aullador, el puma y muchas otras especies forman parte esencial de este acontecimiento natural. El florecimiento no es solo un espectáculo visual; es un momento clave para la vida del bosque seco, pues ofrece refugio, alimento y condiciones propicias para la regeneración de un ecosistema que ha aprendido a resistir.
Cocodrilo americano (Crocodylus acutus) (Créditos: Aida Maldonado)
Fue entonces cuando comprendí con mayor claridad que el florecimiento de los guayacanes ocurre en uno de los ecosistemas más frágiles y prioritarios para la conservación del Ecuador continental: el bosque seco. Mientras recorría el lugar, me encontraba con otros visitantes que, como yo, tenían mil preguntas sobre lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor. Caminábamos atentos, observando cómo el paisaje se transformaba en amarillo, mientras la lluvia empezaba a caer suavemente y nos arropaba en la noche, recordándonos que este fenómeno depende de un delicado equilibrio natural: las lluvias.
Cada temporada, el aumento de visitantes en estas zonas —sobre todo en la Reserva Natural Cazaderos— implica mayores presiones sobre el bosque seco. Por eso decidí recorrerlo con calma y en silencio, intentando observar sin alterar y escuchar sin interrumpir. Muchos de los impactos que generamos no siempre son evidentes, pero sí permanentes. Como turistas desinformados, a veces provocamos daños irreversibles: al salirnos de los senderos autorizados podemos destruir plántulas; el ruido excesivo altera el comportamiento de la fauna; extraer flores, semillas o ramas interrumpe procesos naturales fundamentales; e incluso alimentar a los animales silvestres afecta su salud y modifica sus hábitos. Respetar los senderos, no extraer elementos naturales y no alterar la flora ni la fauna es parte fundamental de una visita responsable.
Recorrido por el bosque seco (Créditos: Daniel Sanmartín)
La floración de los guayacanes nos transporta a un bosque amarillo y, por momentos, se siente como estar dentro de una película de Studio Ghibli. Es casi irreal. Solo en ese instante, al contemplar la belleza de las flores amarillas del guayacán, pienso que aún podemos y debemos seguir trabajando para proteger áreas como el Bosque Protector La Ceiba, la Reserva Natural Cazaderos y el Área Ecológica Municipal Los Guayacanes.
Para quienes aún no han podido disfrutar de este maravilloso evento natural, que se registra en el cantón Zapotillo, provincia de Loja, al sur del Ecuador —específicamente en las parroquias Bolaspamba, Mangahurco y Cazaderos—, los invito a recorrerlo a través de algunas fotografías que tomamos junto a Daniel Sanmartín, un biólogo apasionado que cuida y protege estas áreas. En ellas, el florecimiento refleja los resultados de los esfuerzos sostenidos que comunidades e instituciones han venido realizando durante los últimos años.
Foto: Daniel SanmartínFoto: Daniel SanmartínFoto: Aida MaldonadoFoto: Aida Maldonado
Es por todo esto que recientemente la UNESCO ratificó a esta zona —parte de la Reserva de Biosfera Bosque Seco— como uno de los sitios únicos del planeta, tanto por su riqueza natural como cultural.
Ser testigo de este florecimiento no solo es un privilegio, sino también una invitación a mirar el bosque seco con amor y respeto, y a entender que somos visitantes temporales en un territorio que sostiene mucha más vida de la que imaginamos.
Los presidentes Daniel Noboa y José Jerí suscribieron la declaración conjunta durante el Encuentro Presidencial y XVI Gabinete Binacional en Quito.
Quito/Lima, 15 de diciembre.– Los Gobiernos de Ecuador y Perú oficializaron este viernes el reconocimiento del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico (CCTAA), un espacio de más de 2 millones de hectáreas que conecta más de 50 unidades de conservación entre ambos países y que alberga algunos de los ecosistemas más biodiversos y estratégicos del planeta, como una iniciativa de integración binacional diseñada para la protección de ecosistemas clave. Con este acto, ambos Estados instruyeron a sus instituciones competentes a coordinar e implementar acciones permanentes de cooperación interinstitucional y bilateral que impulsen la investigación científica, la conectividad ecológica y el desarrollo armónico en beneficio de los habitantes de este territorio.
La declaración fue suscrita en el marco del Encuentro Presidencial y XVI Gabinete Binacional Ecuador-Perú, realizado el 12 de diciembre en la ciudad de Quito con la participación del presidente peruano José Jerí, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, ministros de Estado y altos representantes de ambos gobiernos.
Un paisaje vital para la biodiversidad y el desarrollo económico de las comunidades
El Corredor Transfronterizo es una estrategia de conservación promovida por los gobiernos de Ecuador y Perú, el Ministerio del Ambiente y Energía de Ecuador, el Ministerio del Ambiente del Perú, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) en Perú, los capítulos Ecuador y Perú de Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza, Naturaleza y Cultura Internacional, gobiernos subnacionales y varias organizaciones sociales.
El CCTAA se extiende desde el sur del Ecuador, entre las provincias de Azuay, Loja, Morona Santiago y Zamora Chinchipe, hasta el norte del Perú, entre las regiones de Piura y Cajamarca. Este paisaje protege las zonas altas de tres cuencas hidrográficas transfronterizas (Santiago, Mayo-Chinchipe y Catamayo-Chira), donde se generan recursos hídricos que alimentan ríos amazónicos y del Pacífico. Además, articula tres iniciativas nacionales interdependientes: el Corredor de Conectividad Sangay-Podocarpus, el Corredor de Conectividad Podocarpus-Yacuri y el Corredor de Conservación Andes del Norte; conformando mosaicos de ecosistemas, entre páramos, bosques montanos y bosques tropicales, que permiten el movimiento de especies, la provisión de agua y el mantenimiento de procesos ecológicos esenciales para la vida.
Colibrí de Neblina (Metallura odomae) Créditos: Elio NuñezJaguar (Panthera onca) Créditos: Fabián Rodas | Naturaleza y Cultura InternacionalOso de anteojos (Tremarctos ornatus)Tapir andino (Tapirus pinchaque)
Este amplio territorio forma parte del Hotspot Andes Tropicales, reconocido globalmente por su extraordinaria riqueza biológica y, a la vez, por su alta vulnerabilidad ante los cambios de origen humano. Es el hogar de fauna emblemática como el oso de anteojos, el tapir andino, el jaguar y numerosas aves migratorias que necesitan de espacios conectados para vivir. Asimismo, sostiene la vida y las actividades económicas de cientos de miles de personas en Ecuador y Perú a través de la regulación de los ciclos climático e hídrico para la provisión de agua y otros servicios ambientales clave para la agricultura, la energía y el bienestar humano.
La importancia de una visión compartida
Aunque ambos países cuentan con marcos normativos que permiten resguardar áreas de conservación, la sola existencia de estas zonas no garantiza su conectividad ecológica. El enfoque de corredor —basado en el manejo a escala de paisaje y la articulación suprarregional— constituye una estrategia esencial para asegurar que estas funciones ecosistémicas se mantengan en el largo plazo.
Andes del Norte en Perú (Mateo Tassara | Naturaleza y Cultura Internacional)
“El reconocimiento oficial del Corredor Transfronterizo refuerza un compromiso histórico entre ambos países para proteger su biodiversidad, promover la investigación científica y asegurar que las comunidades locales se beneficien de un desarrollo sostenible en estos ecosistemas compartidos, basado en la conservación y gobernanza de las cuencas transfronterizas”, señaló Fernando Iñiguez Celi, Director Ejecutivo del Capítulo Ecuador del Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza Ecuador – Perú.
Por su parte, el Embajador Javier Yépez Verdeguer, Director Ejecutivo del Capítulo Perú del Plan Binacional Perú-Ecuador destacó que «este corredor refleja la voluntad política de cooperación e integración entre Perú y Ecuador, conforme al espíritu recogido en el Acuerdo Amplio suscrito por ambos países en Brasil, en octubre de 1998, abriendo una oportunidad para fortalecer la gobernanza compartida, la gestión conjunta del agua y la conservación de ecosistemas que no conocen fronteras”.
Un esfuerzo colectivo sostenido
El expediente técnico del CCTAA advierte que la fragmentación de hábitats, la expansión de la frontera agropecuaria y la sobreexplotación de recursos continúan amenazando estos ecosistemas. La puesta en marcha del Corredor busca enfrentar estos retos mediante una gestión integrada del territorio que articule a gobiernos, comunidades, academia, sector productivo y organizaciones de conservación.
Con su reconocimiento oficial, el CCTAA se convierte en un referente regional de conservación transfronteriza, siendo el primer corredor binacional formalmente reconocido en América Latina por las máximas autoridades del Estado.
Andes ecuatorianos (Fabián Rodas | Naturaleza y Cultura Internacional)
“Contar con un reconocimiento binacional de este tipo —el primero en la historia de nuestra región— abre la puerta a una mayor colaboración y al aporte de la cooperación internacional comprometida con enfrentar el cambio climático y proteger la biodiversidad. Este proceso, además, cuenta con el financiamiento de la cooperación del Reino Unido a través del proyecto BLF Andes Amazónico”, señaló Fabián Rodas, coordinador de Naturaleza y Cultura Internacional para el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico.
Campaña binacional
Como parte del proceso de sensibilización pública, organizaciones aliadas impulsan la campaña binacional “Conectados por el corredor, unidos por la vida”, que pone a disposición del público información y contenido audiovisual sobre la relevancia ecológica, social y cultural del Corredor. El material incluye animaciones, videos informativos, reels, carruseles y un folleto ilustrado que explica de manera sencilla por qué este territorio es vital para ambos países.
Los materiales pueden explorarse en las redes sociales de las instituciones participantes y en el siguiente enlace: https://bit.ly/KitdeprensaCCTAA
La exposición fotográfica Narrativas Visuales de la Cuenca Mayo–Chinchipe es una muestra que invita a mirar la cuenca binacional desde la conexión profunda entre las personas y la naturaleza.
En los rostros de sus protagonistas —mujeres y hombres cuidadores del agua, del bosque y de la vida— se refleja una nueva forma de entender la conservación: una cosmología y antropología del cuidado, donde la naturaleza y los seres humanos conviven en reciprocidad, cooperación y amor por el agua.
Las fotografías retratan a quienes cultivan café y cacao libres de deforestación, protegen los bosques, impulsan escuelas del agua y lideran procesos comunitarios de conservación.
Así, esta exposición se convierte al mismo tiempo en un homenaje y un llamado a la acción, porque cuidar la cuenca binacional Mayo–Chinchipe es una misión compartida, profundamente arraigada en el compromiso con la vida de las presentes y futuras generaciones de las comunidades que la habitan.
En abril de 2022, con el respaldo del Gobierno de Bélgica, el Gobierno Flamenco y Join For Water, Protos Andes, en alianza con Naturaleza y Cultura Internacional (Ecuador y Perú), la Universidad Nacional de Loja y la Universidad Nacional de Jaén, inició la ejecución del proyecto CUIDAR: Derechos, Agua y Resiliencia, enfocado en la gestión sostenible de los recursos hídricos en la cuenca Mayo–Chinchipe.
Desde entonces, el proyecto CUIDAR ha desarrollado diversas estrategias orientadas a la conservación de los ecosistemas hídricos, con el propósito de fortalecer la resiliencia socioecológica de las comunidades locales y garantizar la disponibilidad de agua para el consumo humano.
Las abejas sin aguijón de la tribu Meliponini se distribuyen en los trópicos y subtrópicos del mundo. En Ecuador se han identificado más de 200 especies, y cumplen un rol clave en los ecosistemas tropicales como polinizadoras fundamentales en la reproducción de plantas silvestres y cultivadas.
A pesar de su importancia, sus poblaciones enfrentan crecientes amenazas: la deforestación, la expansión de la frontera agrícola, el uso de agroquímicos, la reforestación con especies no autóctonas y la introducción de abejas europeas y africanas (Apis mellifera).
En el 2015, tres parroquias rurales del cantón Puyango —Ciano, El Arenal y Vicentino— decidieron crear la Mancomunidad Las Meliponas (MLM) con el objetivo de establecer un modelo de gestión y fortalecimiento del manejo de las abejas sin aguijón, práctica conocida como meliponicultura, considerada además una actividad ancestral. Con este propósito, se han establecido acuerdos de conservación orientados a la protección de ecosistemas forestales y fuentes hídricas.
Hasta la fecha, se han implementado 64 acuerdos, que abarcan 285 hectáreas de bosque conservadas y 63 hectáreas bajo restauración ecológica y productiva. Entre 2022 y 2024, 93 meliponicultores han sido fortalecidos técnicamente dentro de la Mancomunidad. Actualmente, se han documentado alrededor de 89 especies en la zona, y en Puyango, dentro de la Mancomunidad Las Meliponas, se manejan 14 de ellas.
Entre 2022 y 2024, 93 meliponicultores han sido fortalecidos técnicamente dentro de la Mancomunidad.
Un diagnóstico realizado en 2021 por el Departamento de Economía de la UTPL, en convenio con Naturaleza y Cultura Internacional, identificó 326 hogares involucrados en la producción de miel de abejas sin aguijón en el territorio de la MLM: el 43 % en El Arenal (139 hogares), el 39 % en Ciano (126 hogares) y el 19 % en Vicentino (61 hogares). En total se registraron 5.013 cajas entre tradicionales, tecnificadas y troncos, estos últimos representando el conocimiento ancestral meliponícola.
La especie más común es la catana (Scaptotrigona vitorum), con 4.502 nidos, seguida por la pirunga (Paratrigona sp.), con 309 nidos, y el cananambo (Melipona indecisa), con 202 nidos, además de otras especies que se integran progresivamente a los procesos de investigación locales.
326 hogares involucrados en la producción de miel de abejas sin aguijón
En Puyango, la meliponicultura se ha articulado con cultivos de café y sistemas agroforestales propios de la región, lo cual ha generado mejoras en los ingresos familiares y en la productividad de las fincas. Este trabajo también ha promovido la participación de mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad, ampliando su rol en los espacios productivos y en la toma de decisiones comunitarias.
Como parte de su enfoque de conservación, Naturaleza y Cultura Internacional ha acompañado a los Gobiernos Autónomos Descentralizados municipales en la creación de Áreas de Conservación y Uso Sostenible Municipal (ACMUS). Un ejemplo emblemático es el ACMUS de Puyango, creado a finales de 2021, con 28.984,75 hectáreas, hoy parte del área núcleo de la Reserva de Biosfera del Bosque Seco (RBBS).
Sobre la importancia de recuperar prácticas nativas, Bruno Paladines, de Naturaleza y Cultura Internacional, señala:
«Uno de los errores recurrentes en el desarrollo rural y la gestión de recursos naturales en países tropicales ha sido priorizar alternativas foráneas en detrimento de las soluciones nativas. Hemos olvidado que las abejas sin aguijón, nativas de las regiones tropicales, y su manejo, han estado históricamente vinculados a la cultura de nuestros antepasados, a su cosmovisión y a su soberanía alimentaria. Recuperar esta práctica es fundamental para mantener viva una tradición milenaria de uso responsable y conservación del patrimonio natural.»
Desde 2016, Naturaleza y Cultura Internacional, con el apoyo financiero de la Cooperación Belga al Desarrollo (DGD) BOS+, trabaja junto a la Mancomunidad Las Meliponas y la Asociación de Meliponicultores de Puyango (ASOPROMELPUY) para conservar bosques e impulsar procesos de tecnificación e innovación que permitan una cosecha adecuada de miel y la protección de la vida de las abejas nativas sin aguijón.
Desde diciembre del 2022, se realiza el Festival Internacional de Abejas Nativas sin Aguijón en el cantón Puyango. Este evento fortalece la comercialización y las cadenas de valor con fines de conservación en la zona núcleo de la Reserva de Biosfera Bosque Seco, posicionando a Puyango como referente nacional en meliponicultura.
la meliponicultura no solo es una actividad productiva, sino también una estrategia de restauración ecológica
En el cantón la meliponicultura no solo es una actividad productiva, sino también una estrategia de restauración ecológica y un camino para fortalecer la conservación y la tradición vinculada a las abejas sin aguijón del bosque seco.
«En Puyango protegemos a las abejitas y a sus bosques, porque de ellos depende la vida de nuestras abejas y la deliciosa miel que producen.» — Diana Granda, meliponicultora.
La iniciativa “Miel por Bosque” refleja el compromiso de las comunidades de Ciano, Vicentino y El Arenal, que conforman la Mancomunidad Las Meliponas, para proteger a las abejas sin aguijón y los bosques que las sostienen.
En el cantón Gualaquiza, provincia de Morona Santiago, se ha establecido el Área de Protección Hídrica APH Runahurco, un territorio clave para la conservación de los ecosistemas andino-amazónicos y la seguridad hídrica local y nacional.
El APH Runahurco alberga una destacada biodiversidad y valiosos recursos hídricos. En esta área nacen los ríos Cuyes y Cuchipamba, que se unen para formar el río Bomboiza, cuyas aguas serán la base de cuatro futuros proyectos hidroeléctricos orientados a generar energía limpia y fortalecer la seguridad energética del país.
APH Runahurco
Con una extensión de 72.061 hectáreas, el área abarca las parroquias Gualaquiza (urbana), Nueva Tarqui, Chigüinda, San Miguel de Cuyes, Amazonas, Bermejos y Bomboiza. Por su tamaño y relevancia ecológica, el APH Runahurco se consolida como la segunda área de protección hídrica más grande del Ecuador, solo precedida por el APH Aguarico Chingual Cofanes, que cubre 101.017 hectáreas.
Comunidades conectadas con el APH Runahurco
El nombre del Runahurco, que en kichwa significa “Montaña del Runa”, evoca la relación ancestral entre el ser humano y la naturaleza. Representa al Runa, el ser que camina trabaja y vive en equilibrio con la naturaleza y el agua.
“Sentí una alegría inmensa cuando dijeron que el APH ya fue aprobada. Teníamos miedo por las amenazas, pero ahora sabemos que nuestras fuentes de agua estarán protegidas. El APH Runahurco es un lugar espectacular, con tanta fauna y flora que vale conservar hasta el último pedacito”, comenta Giomayra Lalvay Jarro, de la comunidad La Florida, parroquia Nueva Tarqui.
La historia del APH Runahurco comenzó con la iniciativa de las propias comunidades, que motivaron al Gobierno Municipal de Gualaquiza a iniciar los procesos para garantizar la protección de las fuentes hídricas. Con la orientación y directrices de la Autoridad Única del Agua, el apoyo técnico de Naturaleza y Cultura Internacional y el respaldo financiero de Re:wild, Andes Amazon Fund y the Stockel Family Foundation, se promovió la figura de Área de Protección Hídrica, una herramienta eficiente para articular la conservación con la gestión local del agua y las microcuencas.
La comunidad es el corazón del APH Runahurco. Su participación fue decisiva para impulsar el proceso de establecimiento y garantizar la protección legal de los ecosistemas.
“Hablar de Runahurco es hablar de agua, y hablar del agua es hablar de la continuidad de la vida”, destaca Patricio Guzmán, técnico de la zonal 10 del Ministerio del Ambiente y Energía.
El APH Runahurco protege las fuentes que abastecen a más de 14.200 personas del cantón Gualaquiza.
“Este ha sido un anhelo de todos los gualaquicenses. […] Nuestra gran preocupación era cómo cuidar el agua. Con el APH Runahurco garantizamos calidad de vida para nuestras ocho parroquias y aportamos también a toda la Amazonía, porque desde aquí nacen fuentes que alimentan grandes ríos y el sistema hidroeléctrico nacional”, afirma Francis Pavón, alcalde de Gualaquiza.
El reconocimiento del APH Runahurco ha renovado el sentido de pertenencia de las comunidades y su compromiso con la defensa del agua y los bosques. En esta área aún se conservan casi intactas más del 90 % de sus 72 mil hectáreas, un mosaico de páramos, bosques nublados y ríos que mantienen el equilibrio ecológico de toda la región.
“Las áreas de protección hídrica resguardan las fuentes que sostienen el agua, la agricultura y la seguridad alimentaria del país. Como organización hemos acompañado técnica y financieramente 24 de las 37 APH existentes en Ecuador”, destaca José Romero, coordinador del programa Conservación de Fuentes de Agua en Naturaleza y Cultura Internacional.
Desafíos y contexto ecológico
Los ecosistemas del APH Runahurco albergan especies emblemáticas como el oso andino (Tremarctos ornatus), el tapir amazónico de tierras bajas (Tapirus terrestres) y el águila andina (Spizaetus isidori), considerada en peligro crítico de extinción en Ecuador, donde se estima una población de apenas 200 individuos.
“El APH Runahurco es hoy uno de los refugios más importantes para el águila andina en el sur del Ecuador, eljaguar de los cielos. Su presencia confirma la calidad ecológica del área y su rol clave como corredor biológico entre los Andes y la Amazonía”, señala Nicolás Astudillo, de la Fundación Cóndor Andino.
“El APH Runahurco es hoy uno de los refugios más importantes para el águila andina en el sur del Ecuador, el jaguar de los cielos. Su presencia confirma la calidad ecológica del área y su rol clave como corredor biológico entre los Andes y la Amazonía”, señala Nicolás Astudillo, de la Fundación Cóndor Andino.
Asimismo, el APH Runahurco se configura como un área núcleo dentro del Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus, fundamental para mantener procesos ecológicos como el flujo genético y la movilidad de especies entre los andes y la Amazonía.
Importancia de las Áreas de Protección Hídrica
Las Áreas de Protección Hídrica (APH), establecidas por la Autoridad Única del Agua en cumplimiento del artículo 12 de la Ley de Recursos Hídricos, Usos y Aprovechamiento del Agua, otorgan un blindaje jurídico a las fuentes de agua declaradas de interés público y colectivo. Esta figura garantiza su conservación frente a actividades que puedan comprometer su integridad ecológica o su función como proveedoras del recurso vital para las comunidades.
Gualaquiza decidió asegurar la continuidad de los procesos hidrológicos que sostienen a los ecosistemas y a las comunidades. El APH Runahurco representa un compromiso permanente de las autoridades competentes para garantizar agua de calidad y en cantidad suficiente, asegurando el bienestar presente y futuro de toda la población.
En la COP30, que se celebrará en Belém, Naturaleza y Cultura Internacional compartirá cómo la acción climática liderada por comunidades locales está transformando el futuro de la conservación de los bosques y fortaleciendo la resiliencia frente al cambio climático.
A través delFondo Futuro Amazónico y la Plataforma Amazónica, trabajamos junto a pueblos indígenas y gobiernos locales para cuidar la salud de la Amazonía ecuatoriana, protegiendo más de 5 millones de hectáreas de bosque tropical que almacenan 2,8 mil millones de toneladas de carbono y sostienen el clima global, la biodiversidad y el bienestar de las personas.
Naturaleza y Cultura Internacional, Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB), SAMA Health In Harmony
Panel de Expertos
11 de noviembre, 4:30 pm | Casa Abema
De la Amazonía al Pacífico: protección de los bosques, participación comunitaria y gobernanza jurisdiccional en Colombia y Ecuador.
Tiyua Uyunkar se une a otros gobernadores y representantes del GCF para dialogar
sobre la protección de los bosques en Colombia y Ecuador.
GCF Task Force, Nature and Culture, Earth Innovation Institute
Panel de Expertos
12 de noviembre, 4:30 pm | Casa Abema
Impulsando la nueva economía forestal: mesa redonda de gobernadores sobre el fortalecimiento del liderazgo e inversión subnacional en los bosques tropicales.
Tiyua Uyunkar, junto a otros gobernadores dialoga sobre cómo están movilizando financiamiento para fortalecer los enfoques jurisdiccionales.
GCF Task Force, Regions
Panel de Expertos
13 de noviembre, 11:30 am | Zona Azul (Sala de Eventos 3)
Generando Impacto Climático desde la Base: Implementación de Nuevas Economías Forestales, Financiación Climática, Soberanía Digital Indígena y Comunicaciones Climáticas a Nivel Subnacional.
Tiyua Uyunkar, junto con otros gobernadores, discutirá bioeconomía y fondos territoriales.
La crisis climática también afecta a los bosques y al agua. Ambos sistemas guardan una relación estrecha: los bosques regulan el ciclo hídrico, mantienen caudales y protegen las fuentes hídricas; la disponibilidad de agua sostiene la vida en el bosque. Cuando uno de los sistemas pierde funciones, el otro también se deteriora, y las comunidades que dependen de ellos sufren impactos directos.
A partir de esta interdependencia, desde 2012 el Municipio de Paltas y la comunidad, en la provincia de Loja, establecieron dentro del Área de Conservación Municipal y Uso Sostenible (ACMUS Paltas) dos procesos centrales para recuperar las áreas degradadas: la restauración ecológica y los acuerdos de conservación.
Restauración ecológica en la Reserva Natural Pisaca
En la Reserva Natural Pisaca, que abarca 406 hectáreas y forma parte del ACMUS Paltas, las comunidades realizan cada año siembras de plantas. Este proceso de restauración activa ha permitido recuperar 35 hectáreas de zonas degradadas.
Reserva Natural Pisaca
Un reconocimiento fundamental llegó en 2018, cuando la UNESCO declaró a la Reserva Natural Pisaca como el primer sitio demostrativo de ecohidrología en Ecuador y destacó el valor de los saberes ancestrales del pueblo preincaico Paltas, originario de Loja, quienes desarrollaron prácticas de manejo del agua adaptadas al clima seco de la región.
En los inicios del proceso de restauración, la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha se sumó a la iniciativa: cada estudiante apadrinaba 20 plantas y realizaba al menos tres mantenimientos al año. De esta manera, la restauración se convirtió en una experiencia comunitaria que integró a docentes, familias y jóvenes. En 2025, como parte de la reposición anual, se sembraron 650 plantas en la reserva.
El modelo también ha requerido alianzas técnicas y financieras. Fundación Naturaleza y Cultura Ecuador y Naturaleza y Cultura Internacional, con apoyo de la Cooperación Belga al Desarrollo (DGD) y de BOS+, apoyaron desde enero de 2011 fecha en la que se inició la recuperación de las áreas degradadas en la Reserva Natural Pisaca.
En años recientes, Andes Amazon Fund se incorporó para consolidar la sostenibilidad mediante acuerdos de conservación con propietarios de predios asociados a fuentes hídricas. Recientemente, se integró a este esfuerzo comunitario el Fondo Ítalo Ecuatoriano (FIEDS) en el proyecto «Gobernanza Mancomunada para la construcción de territorios resilientes en paisajes forestales en los Andes occidentales del Ecuador», en consorcio con la Mancomunidad Bosque Seco, Naturaleza y Cultura Internacional, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP) y el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN).
Acuerdos de conservación para la restauración de bosques
Los acuerdos de conservación son compromisos voluntarios y no monetarios entre comunidades y gobierno local. Hasta la fecha, más de 200 familias de áreas rurales y urbanas de Paltas han recibido beneficios directos. Estos acuerdos parten de un diagnóstico técnico que incluye la zonificación del área, la identificación de remanentes de bosque y la localización de áreas degradadas. Con esa base, se aplican procesos de restauración activa y pasiva, además de sistemas agroforestales en zonas productivas.
¿Funciona este modelo? La evidencia indica que sí.
En los sitios con restauración pasiva*, el bosque ha comenzado a recuperar cobertura y funciones ecológicas sin necesidad de intervención. Esto permite mantener el ciclo del agua y asegura que las fuentes de agua continúen abasteciendo tanto a los ecosistemas, como a las comunidades locales.
La restauración activa** ha implicado la plantación de especies como arabisco (Jacaranda mimosifolia), guararo (Lafoensia acuminata), chachacomo (Escallonia sp.), higuerón (Ficus sp.) y sanguilamo (Styrax sp.), entre otras. Estas especies favorecen la retención de agua, protegen el suelo y contribuyen a que los bosques regenerados sean menos vulnerables a incendios forestales, una amenaza creciente bajo un clima más impredecible.
*La restauración pasiva se base en la capacidad de la naturaleza de recuperarse por si sola.
**En contraste, la restauración activa implica una intervención humana directa mediante acciones como la siembra de especies nativas y la revegetación.
Sistemas agroforestales: sembrando agua
Uno de los principales avances de los acuerdos de conservación ha sido la implementación de sistemas agroforestales. Un caso emblemático es el cultivo de vainillo o tara (Caesalpinia spinosa), que ha transformado el paisaje y fortalecido la economía local. Este cultivo mejora la fertilidad del suelo y, al mismo tiempo, constituye una fuente sostenible de ingresos para las familias rurales.
Vainillo o tara (Caesalpinia spinosa)
Dentro de este mismo proceso de restauración, el café asociado con especies frutales en sistemas diversificados ha mostrado alto potencial productivo y de calidad, además de aportar ingresos significativos a los agricultores locales
El valor de las plantas medicinales
Las plantas medicinales y flores se integran en sistemas agroforestales, generando valor agregado. En la parroquia Lauro Guerrero, mujeres mayores de 50 años revitalizaron sus huertas cultivando hierbas medicinales para producir la horchata “La Laureñita”, una infusión tradicional de Loja con propiedades digestivas y relajantes y color rosado. Este proyecto creó empleo local y fortaleció la economía familiar.
Este emprendimiento evidencia cómo la restauración forestal y la protección del agua se relacionan directamente con la resiliencia económica y social de las comunidades. Las mujeres que lideran el proyecto buscan expandir la producción y venta de la horchata, de modo que el crecimiento del emprendimiento esté ligado a la conservación de los bosques, demostrando que proteger los recursos naturales garantiza tanto el acceso al agua como el fortalecimiento económico de pequeños pueblos como Lauro Guerrero.
La importancia de la restauración en tiempos de crisis climática
En 2024, la región sur enfrentó intensas sequías y varios bosques cercanos fueron afectados por incendios forestales, lo que evidenció la urgencia de los acuerdos de conservación. Desde 2012, se han firmado acuerdos de conservación con Juntas de Agua Potable, y entre 2021 y 2024 se formalizaron 47 acuerdos para proteger bosques y fuentes hídricas en el ACMUS Paltas.
Voces de la conservación
Las palabras de los firmantes de los acuerdos de conservación permiten apreciar directamente cómo estos proyectos impactan tanto la vida de las personas como la protección de los recursos naturales
Jorge Francisco GallegosJaime Orlando DíazJuan YanangomezSegundo Ludeña
Jorge Francisco Gallegos, uno de los protectores del bosque, destacó lo esencial de su labor: «Estamos protegiendo seis hectáreas de bosque. Allí nace el agua, y no podemos detenernos, debemos seguir protegiendo nuestras vertientes. Además, hemos recibido apoyo con el cultivo de vainillo, por eso es crucial que esta labor de conservación continúe.»
Jaime Orlando Díaz señaló que el trabajo comunitario es crucial: «Trabajar con las ONG ha sido muy positivo. Hemos trabajado de la mano, y eso nos ha beneficiado. Hoy estamos aquí para reafirmar que debemos seguir protegiendo el agua y los bosques, esto es lo que nos convoca.»
Juan Yanangomez, subrayó la importancia cultural y comunitaria de la conservación: «El agua es vida. El bosque es vida. Por eso continuaremos cuidando la montaña. Soy parte de una comuna, soy descendiente de los Paltas. Soy Palta, y me considero un protector de la montaña.»
Segundo Ludeña, presidente de la Asociación de Producción Agropecuaria Pisaca, ASOAGROPISA, destacó los retos futuros: «El tema del agua es hoy un problema a nivel mundial. Conservar los bosques es la única esperanza que nos queda para ofrecerles a las futuras generaciones. Cada día se nos pone más difícil cuidar el agua. Si no la protegemos, tendremos que emigrar y dejar estas hermosas tierras.» Ludeña también enfatizó la importancia de la cooperación entre el Municipio del cantón Paltas, la cooperación internacional y las comunidades, recordando que la conservación es una responsabilidad compartida.
En el Área de Conservación Municipal y Uso Sostenible se observa que el vínculo entre comunidades, bosque y agua es sólido. Frente a la crisis climática, las comunidades de Paltas han encontrado en la conservación forestal una estrategia efectiva para proteger recursos hídricos y restaurar ecosistemas degradados.
El Corredor de Conectividad Podocarpus Yacuri fue reconocido por el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica el29 de agosto de 2025. Este hito marca un avance significativo en la consolidación del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, un esfuerzo binacional para la protección de un espacio clave del Hotspot Andes Tropicales.
Con una superficie de 738,296.50 hectáreas, el Corredor de Conectividad Podocarpus Yacuri (CCPY) es el más grande del Ecuador. Se extiende por la provincia de Zamora Chinchipe (80.27%) y la provincia de Loja (19.73%), reforzando la conectividad ecológica entre los ecosistemas de Ecuador y Perú.
Un ecosistema clave para la conservación
El Podocarpus Yacuri alberga 28 ecosistemas naturales, esenciales para la disponibilidad de agua, el mantenimiento de la biodiversidad y la captura de carbono, desempeñando un papel crucial en la mitigación del cambio climático.
Su conservación impacta directamente en la vida de aproximadamente 304,017 habitantes, quienes dependen de los recursos naturales que este territorio provee. La variación altitudinal, que oscila entre los 680 m s.n.m. en Zamora Chinchipe y los 3,880 m s.n.m. en Loja, genera una diversidad de climas y ecosistemas únicos, reforzando la riqueza biológica de la región y su valor para la conservación.
El Podocarpus Yacuri alberga 28 ecosistemas naturales, esenciales para la disponibilidad de agua, el mantenimiento de la biodiversidad y la captura de carbono.
El Corredor de Conectividad Podocarpus Yacuri: hogar de especies emblemáticas
El CCPY es un santuario para una rica variedad de especies, muchas de ellas amenazadas o endémicas, lo que resalta su importancia en la preservación de la biodiversidad. Algunas de las especies más emblemáticas incluyen:
Oso andino (Tremarctos ornatus), Tapir andino (Tapirus pinchaque), Pudu del norte (Pudella mephistophila), Puma (Puma concolor), Hormiguero jocotoco (Grallaria ridgelyi), Colibrí negro real (Heliangelus regalis), Rana de torrente del Cóndor (Hyloscirtus condor)
Cada una de estas especies cumple un papel vital en el equilibrio de los ecosistemas, actuando como indicadores clave de la salud ambiental del corredor. Su protección no solo asegura su supervivencia, sino que también mantiene la funcionalidad ecológica del paisaje.
Un esfuerzo de conservación regional
Actualmente, el 73.51% del CCPY se encuentra bajo alguna categoría de conservación, reflejando un compromiso significativo con la protección del entorno natural. Dentro de sus límites se encuentran 3 áreas núcleos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Parque Nacional Podocarpus, Parque Nacional Yacuri y Reserva Biologica Cerro Plateado), ademas de 9 Áreas de Conservación Sostenible.
Su ubicación estratégica lo convierte en un eslabón clave dentro de una red de áreas protegidas que fortalece la conectividad ecológica en la región. Este corredor limita con los bosques montanos y páramos del Corredor Sangay Podocarpus al norte y con el Corredor de Conservación Andes del Norte en Perú. La conexión natural de 2 millones de hectáreas entre ambos países amplía el territorio disponible para el libre desplazamiento de especies, refuerza los compromisos de conservación transfronteriza y asegura la protección de fuentes de agua que benefician tanto a Perú como a Ecuador.
Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico representa un esfuerzo conjunto para salvaguardar más de 2 millones de hectáreas de ecosistemas estratégicos. Ubicado entre el sur de Ecuador y el norte de Perú, este corredor protege ecosistemas diversos como páramo, bosque nublado y bosque amazónico, todos ellos parte del Hotspot Andes Tropicales, el más biodiverso del mundo.
Su protección es esencial para garantizar la supervivencia de especies icónicas como el oso de anteojos, el cóndor andino, el tapir de montaña y el jaguar, así como para mantener el flujo de servicios ecosistémicos críticos, incluyendo la provisión de agua para más de 1.5 millones de personas y el funcionamiento de sistemas hidroenergéticos fundamentales para el desarrollo.
Así, el Corredor de Conservación Podocarpus-Yacuri no solo es un espacio natural, sino un puente de vida que conecta paisajes, especies y comunidades, demostrando la importancia de conservar nuestros territorios para las generaciones presentes y futuras.
El reconocimiento del Corredor de Conservación Podocarpus-Yacuri fue posible gracias a la voluntad de múltiples actores locales, en especial los GAD provinciales de Loja y Zamora Chinchipe, Federación de la Nacionalidad Shuar de Zamora Chinchipe (FEPNASH ZCh), comunidades campesinas, municipios, Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y ONG, con el apoyo técnico Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), el respaldo del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), y el apoyo financiero del proyecto BLF Andes Amazónico y la Fundación Weeden. Este esfuerzo también fue posible gracias a Re:wild y su apoyo al fortalecimiento técnico e institucional del MAATE en su compromiso frente a la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad.
Acerca del proyecto BLF Andes Amazónico
El Proyecto BLF Andes Amazónico busca contribuir a la transformación de los sistemas actuales en el Paisaje Andes Amazónico, un territorio transfronterizo (Perú-Ecuador) de gran biodiversidad y riqueza cultural. El proyecto realizará intervenciones estratégicas en conservación de la biodiversidad, gobernanza, género, financiamiento climático, fortalecimiento de cadenas de valor con el fin de impulsar medios de vida sostenibles, frenar la deforestación y la pérdida de biodiversidad y favorecer la adaptación y mitigación del cambio climático.
BLF Andes Amazónico es financiado por Desarrollo Internacional del Reino Unido, a través del Fondo de Paisaje Biodiversos y es implementado por un consorcio conformado Naturaleza y Cultura Internacional, AIDESEP, WWF, TERRA NUOVA y COSPE, liderado por Practical Action.
En el corazón de los Andes Tropicales, el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico protege ecosistemas y comunidades en Ecuador y Perú. En 2024, este espacio natural, clave para el agua y la biodiversidad, enfrentó una de sus mayores amenazas: los incendios forestales.
El 2024, los incendios forestales nos tomaron desprevenidos. La sequía prolongada incrementó la magnitud y velocidad con la que se propagaron las llamas, superando cualquier preparación previa. Fueron días difíciles, marcados por la preocupación de cientos de comunidades locales que vieron comprometidos sus medios de vida, fuentes de agua y paisajes naturales.
Pero también fue un año de aprendizaje. “Desde Naturaleza y Cultura Internacional, comprendimos que las actividades de prevención, remediación o mitigación de incendios forestales solo pueden ser efectivas si se construyen colaborativamente, desde lo local.” Ángel Jaramillo, Coordinador de Proyectos.
Durante 2025, en coordinación con gobiernos subnacionales, entidades del Estado, academia y comunidades locales de Ecuador y Perú, hemos promovido acciones como la conformación de brigadas comunitarias, campañas de sensibilización y comunicación, y alternativas sostenibles para el manejo y uso integral del fuego, sentando las bases de modelos de gestión más resilientes, construidos a partir del conocimiento local y la colaboración interinstitucional.
Créditos: Daniel Sanmartín
Incendios forestales: una amenaza creciente para los Andes Tropicales
Según el World Resources Institute, en 2024 se perdieron 6,7 millones de hectáreas de bosque primario en los trópicos (una cifra récord), siendo el fuego responsable de casi la mitad de esta pérdida. Las consecuencias fueron devastadoras: emisión de miles de millones de toneladas de CO₂, erosión de suelos, reducción de la capacidad de los ecosistemas para regenerarse y aceleración de los efectos del cambio climático.
En los Andes Tropicales, la combinación de temporadas secas prolongadas, vegetación altamente inflamable, vientos fuertes y su topografía favorecen la propagación del fuego, convirtiendo a los incendios en una amenaza constante y creciente. Su frecuencia y severidad se han disparado en los últimos años, impulsadas por el cambio climático, las prácticas agropecuarias, y la presión demográfica sobre los territorios.
Créditos: Daniel Sanmartín
Como Naturaleza y Cultura Internacional sentimos las consecuencias de cerca: el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una iniciativa de conservación que promovemos junto a instituciones gubernamentales, comunidades locales y otros actores de Ecuador y Perú, se vio afectado, poniendo en riesgo su biodiversidad, la conectividad ecológica que protege y los medios de vida de las comunidades que dependen de estos ecosistemas.
Ecuador: más de 83.000 hectáreas afectadas en 2024
En 2024, Ecuador registró un total de 5.815 incendios forestales, con una pérdida acumulada de más de 83.000 hectáreas de cobertura vegetal a nivel nacional. Entre las provincias más afectadas se encuentran Loja y Azuay, que forman parte del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico. Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, la provincia de Loja registró más de 33.000 hectáreas afectadas, representando el 40,7 % del total nacional.
El área afectada alberga ecosistemas estratégicos de alto valor ambiental, incluyendo parques nacionales, áreas de conservación municipal (ACMUS) y zonas de recarga hídrica, esenciales para el suministro de agua, riego y la conservación ambiental. Esta emergencia evidenció la fragilidad del territorio frente al fuego y la urgencia de actuar con planificación estratégica, recursos sostenidos y articulación local.
Créditos: Daniel Sanmartín
Perú: ecosistemas fragmentados, comunidades bajo presión
La situación en Perú no fue distinta. Según un reciente reporte de MapBiomas, septiembre de 2024 registró el mayor número de incendios en el país desde 2015. Dos de cada tres incendios afectaron ecosistemas naturales, como bosques montanos y páramos, mientras que el tercio restante ocurrió en áreas agropecuarias. Entre julio y octubre se documentaron más de 220 incendios forestales en 20 regiones del país.
El Corredor de Conservación Andes del Norte, clave para la conectividad entre bosques húmedos tropicales y páramos altoandinos de Perú, fue de las zonas más impactadas. Según datos satelitales de Naturaleza y Cultura Internacional, al menos 419 hectáreas resultaron afectadas aquí, siendo el Área de Conservación Privada de San Juan de Sallique la más golpeada. Se reportaron desplazamientos de especies emblemáticas como el oso de anteojos y la muerte de felinos silvestres atrapados por el fuego.
Acciones locales para enfrentar los incendios forestales en el sur de Ecuador
La emergencia del 2024 también sirvió como punto de partida para la acción conjunta y prevención. Diversas instituciones hemos venido trabajando para que el sur del Ecuador no vuelva a vivir un escenario similar.
Colaboración interinstitucional para la acción
Conformamos mesas técnicas interinstitucionales en algunos cantones de la provincia de Loja (Quilanga, Espíndola, Catamayo y Loja). Estos espacios reúnen a actores clave como la Autoridad Ambiental, Programa Amazonía sin Fuegos (PASF), la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, gobiernos municipales y provinciales, colectivos ciudadanos, universidades, cuerpos de bomberos y la cooperación internacional. La apuesta ha sido clara: construir estrategias de prevención desde el territorio, con diálogo, corresponsabilidad y compromiso técnico.
Estas mesas han definido varias líneas estratégicas de trabajo:
Fortalecimiento de al menos 3 brigadas comunitarias: Los cantones de Loja, Quilanga y Espíndola han conformado brigadas comunitarias (BRICOM) para fortalecer la prevención y el manejo integral del fuego. Sumando más de 100 brigadistas formados y equipados para la gestión del riesgo y atención de incendios.
Prevención a través de sensibilización y comunicación: Desarrollo de una campaña de sensibilización y comunicación para la prevención de incendios forestales, que enfatiza los riesgos vinculados al uso inapropiado del fuego, fomenta prácticas agroecológicas sostenibles como alternativas y promueve la participación comunitaria mediante la implementación del Sistema de Alerta Temprana (SAT).
Promoción de alternativas al uso del fuego: A través de Escuelas de Campo (ECAs), se impulsa el uso de prácticas agrícolas sostenibles en reemplazo del fuego como herramienta productiva.
Semaforización, ordenanzas y sistemas de alerta temprana
Dos universidades locales han desarrollado mapas de vulnerabilidad a incendios forestales y un esquema de semaforización por cantón, que servirá como base para un Sistema de Alerta Temprana (SAT).
Además, se están impulsando propuestas de ordenanzas municipales alineadas al futuro Plan Provincial Interinstitucional de Incendios Forestales, liderado por el Gobierno Provincial de Loja.
Andes del Norte también se organiza
Hacia una estrategia comunitaria de prevención y preparación
En el norte del Perú, las lecciones del 2024 han servido como base para construir un enfoque preventivo más sólido. En zonas como Sallique, San Felipe y Tabaconas, comunidades que ya habían iniciado procesos de organización hoy están liderando el fortalecimiento de capacidades locales para enfrentar el fuego con mayor preparación.
Créditos: Naturaleza y Cultura Internacionales
En 2025, Naturaleza y Cultura Internacional continúa acompañando estos esfuerzos, con énfasis en articular soluciones de largo plazo junto a comunidades, autoridades locales, SERFOR y cuerpos de bomberos. Algunas de las prioridades actuales incluyen:
Consolidación y equipamiento de brigadas comunitarias para apagar incendios tempranamente, con acción local inmediata.
Desarrollo de campañas de sensibilización adaptadas al contexto comunal, enfocadas en la prevención, el manejo y uso integral del fuego en la agricultura y la corresponsabilidad comunitaria.
Fortalecimiento del monitoreo participativo y el uso de tecnología para reportar alertas tempranas, con el apoyo de herramientas satelitales y redes locales de conservación.
Promoción de ordenanzas y políticas públicas locales, que reconozcan el rol activo de las comunidades en la prevención y respuesta ante incendios forestales.
El 2024 nos dejó aprendizajes valiosos: la organización comunitaria marca la diferencia
Lo vivido en 2024 nos dejó importantes lecciones aprendidas: “donde existen procesos comunitarios activos, organización local y articulación con autoridades, los incendios fueron más fáciles de contener y sus impactos, significativamente menores.” Auner Medina, Coordinador Mosaico Andes del Norte.
Desde el sur del Ecuador hasta el norte del Perú, las comunidades han demostrado que es posible pasar de la reacción a la prevención, y que estas estrategias son efectivas cuando parten del conocimiento local, el compromiso colectivo y la articulación interinstitucional.
Créditos: Daniel Sanmartín
El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico es un ejemplo de cómo la cooperación más allá de las fronteras y la articulación entre comunidades e instituciones pueden proteger territorios críticos. Cuidar su biodiversidad, fuentes de agua y medios de vida significa fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y de quienes dependen de ellos, recordándonos que la gestión conjunta y planificada es la mejor manera de enfrentar amenazas como los incendios forestales.