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Conoce los Bosques Secos del Marañón, un lugar único en el mundo

29/01/2026

Area Estratégica: Bosques -
Tipo de Contenido: Blog
País: Perú -

En el norte del Perú, se extiende uno de los ecosistemas más singulares y menos conocidos del país, se trata de los Bosques Secos del Marañón. Estos bosques cubren una superficie aproximada de 22,936 km² y conforman un paisaje de contrastes, donde la aridez y la vida dan lugar a especies únicas en el mundo.

Bosques Secos del Marañón
Los Bosques Secos del Marañón son un paisaje singular

Un hotspot de biodiversidad y endemismo en el norte del Perú

La compleja fisiografía del valle, marcada por cañones profundos, pendientes escarpadas y bosques secos mezclados con matorral andino ha sido el escenario de procesos evolutivos únicos.

A lo largo de miles de años, estas condiciones han dado origen a una extraordinaria diversidad biológica, con especies que no existen en ningún otro lugar del planeta. Hoy, los Bosques Secos del Marañón albergan 143 especies endémicas de flora leñosa, 4 especies de anfibios, 28 de reptiles, 13 de aves y 5 de mamíferos, muchas de ellas restringidas a este territorio (Marcelo-Peña et al., 2016; Guzmán et al., 2021).

Esta riqueza biológica tiene un valor científico excepcional; también sostiene la vida de las poblaciones locales. Los bosques proveen bienes y servicios ecosistémicos esenciales, como regulación hídrica, provisión de recursos y soporte para actividades productivas tradicionales. Además, su conexión con la cuenca amazónica convierte al Marañón en un eslabón clave para el equilibrio ecológico a escala regional y continental (Rubio et al., 2017; Guzmán, 2023).

Conservación, desarrollo local y conectividad ecológica en el valle del Marañón

Desde el año 2012, Naturaleza y Cultura Internacional trabaja de manera sostenida en la conservación de los Bosques Secos del Marañón, en los departamentos de Cajamarca, Amazonas y La Libertad. Este esfuerzo se ha construido junto a aliados estratégicos, gobiernos regionales, municipalidades y, sobre todo, las poblaciones locales que habitan y cuidan el territorio. Como resultado, a junio de 2025 se han establecido tres áreas de conservación regional y tres áreas de conservación privada, que en conjunto protegen 65,609.37 hectáreas de esta ecorregión única.

Este avance ha permitido incrementar de manera significativa la representatividad de los Bosques Secos del Marañón dentro del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado. Mientras que en 2009 apenas el 0.1 % de la ecorregión contaba con algún tipo de protección, hoy esa cifra alcanza el 2.86 %, marcando un hito importante para la conservación de estos ecosistemas.

El valle del río Marañón no es solo un paisaje imponente; es un territorio donde la vida ha aprendido a adaptarse y persistir. Entre sus bosques secos habitan aves endémicas que representan uno de los mayores tesoros naturales del país. Cada una de estas especies es el resultado de una historia evolutiva íntimamente ligada al clima, al relieve y a la cultura del valle. Proteger su hábitat es, en esencia, proteger la singularidad del Marañón.

Con esta visión, el apoyo de principal de Andes Amazon Fund (AAF), Re:wild, la contribución de American Bird Conservancy (ABC), se fortalece la gestión de las áreas de conservación privada comunales Cujillo y Utco, así como del Área de Conservación Regional Bosques Interandinos de Cutervo. Paralelamente, con apoyo de AAF y la reciente contribución de ABC se avanza en el proceso para el establecimiento de una nueva área protegida: Bosques Interandinos del Marañón–Bolívar, una iniciativa clave para asegurar la conservación de los hábitats más frágiles y valiosos del valle.

La gestión integral del paisaje permite conservar la biodiversidad y mantener la conectividad natural de los ecosistemas, también impulsar actividades productivas sostenibles que mejoren la calidad de vida de las familias locales. En el Marañón, conservación y desarrollo son caminos complementarios.

Proteger los Bosques Secos del Marañón es mucho más que conservar aves.

Es resguardar identidad, memoria y esperanza. Es asumir un compromiso con las generaciones futuras, para que puedan seguir reconociendo este valle como un lugar vivo, donde el canto de aves únicas en el mundo continúe resonando entre cañones y laderas, recordándonos que cuidar la naturaleza es cuidar nuestro propio futuro.


Más información:

Gabriela Gives

Comunicación Perú

comunicacion.peru@naturalezaycultura.org