De los bosques de Tabaconas al corazón de los Andes del Norte
17/12/2025
Conoce a Lideimer Flores, colaborador de Naturaleza y Cultura Internacional, y su vocación con la protección de los Andes del Norte de Perú.
En la comunidad campesina de San Miguel de Tabaconas, en la provincia de San Ignacio, Cajamarca, creció Lideimer Flores Flores, rodeado entre imponentes y fuertes árboles del bosque, que crecieron durante años, junto a él.
Desde pequeño, su vida estuvo entrelazada con los árboles, los ríos y la fauna que habita en los ecosistemas andinos. “Desde niño aprendí a querer el bosque junto a mi familia. Era parte de nuestro día a día, lo respetábamos y cuidábamos como algo propio”, recuerda Lideimer.
A medida que crecía, esa conexión con la naturaleza se convirtió en un propósito. “Me di cuenta de que quería hacer algo diferente, algo que contribuyera a conservar ese bosque que tanto quería desde niño”, cuenta. Fue así como decidió estudiar Ingeniería Forestal en la Universidad Nacional de Cajamarca, convencido de que la ciencia y la educación son caminos para proteger los ecosistemas que lo habían visto crecer.

Su primera experiencia en el campo llegó en 2019, cuando realizó sus prácticas preprofesionales en el proyecto de Conservación de los Ecosistemas Andinos de Piura y Cajamarca. “Fue una etapa muy importante, porque aprendí a trabajar directamente con las comunidades y comprendí que la conservación permite mejorar la vida de las personas que viven cerca del bosque”, explica.
Poco después, se integró como voluntario en el mismo proyecto y su entusiasmo lo llevó a asumir nuevos retos. Su dedicación fue reconocida, y pronto se convirtió en guardaparque oficial del Área de Conservación Regional Bosques El Chaupe, Cunía y Chinchiquilla, la primera ACR de Cajamarca. Durante más de tres años, Lideimer fortaleció sus conocimientos en vigilancia y control, apoyó la implementación del plan maestro del área, lideró el manejo de viveros forestales para la producción de plantas nativas y participó en el monitoreo de fauna y flora silvestre.
“Ser guardaparque me permitió entender el valor del trabajo en equipo y del compromiso con la naturaleza. Cada día en el campo era una oportunidad para aprender, servir y entender que cada ser vivo tiene un rol crucial en el planeta”, afirma con orgullo.
Su vocación y liderazgo lo llevaron a un nuevo desafío profesional. Naturaleza y Cultura Internacional lo acogió como parte del equipo del proyecto Cuidar: Derechos, Agua y Resiliencia. Desde allí, trabaja de cerca con las poblaciones locales, promoviendo la conservación, la gestión sostenible de los recursos naturales y la equidad de género. “Creo firmemente que el involucramiento de la mujer es indispensable para la conservación. Cuando las mujeres participan, las comunidades se fortalecen y las acciones son más sostenibles”, sostiene.
Hoy, Lideimer continúa su labor en las áreas de conservación regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabaconas, y en los Bosques El Chaupe, Cunía y Chinchiquilla. Este territorio forma parte del Corredor de Conservación Andes del Norte, que a su vez se integra al Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una de las iniciativas más importantes para la protección de la biodiversidad entre Perú y Ecuador.
Conoce más del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico aquí

La historia de Lideimer Flores es un ejemplo de cómo el amor por la naturaleza puede transformarse en una carrera y una misión de vida. Desde los bosques que lo vieron crecer, hoy inspira a nuevas generaciones a cuidar la tierra que les da sustento. “Quien nace junto a la naturaleza, aprende a quererla y respetarla. Esa es una lección que nunca se olvida”, dice con una sonrisa, mientras sigue caminando los mismos senderos que lo formaron, pero ahora con una visión más grande: la de conservarlos para el futuro.
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Gabriela Gives
Comunicación Perú