Frente al fuego: comunidades de los Andes tropicales protegen la vida y el territorio
14/08/2025
En el corazón de los Andes Tropicales, el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico protege ecosistemas y comunidades en Ecuador y Perú. En 2024, este espacio natural, clave para el agua y la biodiversidad, enfrentó una de sus mayores amenazas: los incendios forestales.
El 2024, los incendios forestales nos tomaron desprevenidos. La sequía prolongada incrementó la magnitud y velocidad con la que se propagaron las llamas, superando cualquier preparación previa. Fueron días difíciles, marcados por la preocupación de cientos de comunidades locales que vieron comprometidos sus medios de vida, fuentes de agua y paisajes naturales.
Pero también fue un año de aprendizaje. “Desde Naturaleza y Cultura Internacional, comprendimos que las actividades de prevención, remediación o mitigación de incendios forestales solo pueden ser efectivas si se construyen colaborativamente, desde lo local.” Ángel Jaramillo, Coordinador de Proyectos.
Durante 2025, en coordinación con gobiernos subnacionales, entidades del Estado, academia y comunidades locales de Ecuador y Perú, hemos promovido acciones como la conformación de brigadas comunitarias, campañas de sensibilización y comunicación, y alternativas sostenibles para el manejo y uso integral del fuego, sentando las bases de modelos de gestión más resilientes, construidos a partir del conocimiento local y la colaboración interinstitucional.

Incendios forestales: una amenaza creciente para los Andes Tropicales
Según el World Resources Institute, en 2024 se perdieron 6,7 millones de hectáreas de bosque primario en los trópicos (una cifra récord), siendo el fuego responsable de casi la mitad de esta pérdida. Las consecuencias fueron devastadoras: emisión de miles de millones de toneladas de CO₂, erosión de suelos, reducción de la capacidad de los ecosistemas para regenerarse y aceleración de los efectos del cambio climático.
En los Andes Tropicales, la combinación de temporadas secas prolongadas, vegetación altamente inflamable, vientos fuertes y su topografía favorecen la propagación del fuego, convirtiendo a los incendios en una amenaza constante y creciente. Su frecuencia y severidad se han disparado en los últimos años, impulsadas por el cambio climático, las prácticas agropecuarias, y la presión demográfica sobre los territorios.



Como Naturaleza y Cultura Internacional sentimos las consecuencias de cerca: el Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico, una iniciativa de conservación que promovemos junto a instituciones gubernamentales, comunidades locales y otros actores de Ecuador y Perú, se vio afectado, poniendo en riesgo su biodiversidad, la conectividad ecológica que protege y los medios de vida de las comunidades que dependen de estos ecosistemas.
Ecuador: más de 83.000 hectáreas afectadas en 2024
En 2024, Ecuador registró un total de 5.815 incendios forestales, con una pérdida acumulada de más de 83.000 hectáreas de cobertura vegetal a nivel nacional. Entre las provincias más afectadas se encuentran Loja y Azuay, que forman parte del Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico. Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, la provincia de Loja registró más de 33.000 hectáreas afectadas, representando el 40,7 % del total nacional.
El área afectada alberga ecosistemas estratégicos de alto valor ambiental, incluyendo parques nacionales, áreas de conservación municipal (ACMUS) y zonas de recarga hídrica, esenciales para el suministro de agua, riego y la conservación ambiental. Esta emergencia evidenció la fragilidad del territorio frente al fuego y la urgencia de actuar con planificación estratégica, recursos sostenidos y articulación local.

Perú: ecosistemas fragmentados, comunidades bajo presión
La situación en Perú no fue distinta. Según un reciente reporte de MapBiomas, septiembre de 2024 registró el mayor número de incendios en el país desde 2015. Dos de cada tres incendios afectaron ecosistemas naturales, como bosques montanos y páramos, mientras que el tercio restante ocurrió en áreas agropecuarias. Entre julio y octubre se documentaron más de 220 incendios forestales en 20 regiones del país.
El Corredor de Conservación Andes del Norte, clave para la conectividad entre bosques húmedos tropicales y páramos altoandinos de Perú, fue de las zonas más impactadas. Según datos satelitales de Naturaleza y Cultura Internacional, al menos 419 hectáreas resultaron afectadas aquí, siendo el Área de Conservación Privada de San Juan de Sallique la más golpeada. Se reportaron desplazamientos de especies emblemáticas como el oso de anteojos y la muerte de felinos silvestres atrapados por el fuego.
Acciones locales para enfrentar los incendios forestales en el sur de Ecuador
La emergencia del 2024 también sirvió como punto de partida para la acción conjunta y prevención. Diversas instituciones hemos venido trabajando para que el sur del Ecuador no vuelva a vivir un escenario similar.


Colaboración interinstitucional para la acción
Conformamos mesas técnicas interinstitucionales en algunos cantones de la provincia de Loja (Quilanga, Espíndola, Catamayo y Loja). Estos espacios reúnen a actores clave como la Autoridad Ambiental, Programa Amazonía sin Fuegos (PASF), la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, gobiernos municipales y provinciales, colectivos ciudadanos, universidades, cuerpos de bomberos y la cooperación internacional. La apuesta ha sido clara: construir estrategias de prevención desde el territorio, con diálogo, corresponsabilidad y compromiso técnico.
Estas mesas han definido varias líneas estratégicas de trabajo:
- Fortalecimiento de al menos 3 brigadas comunitarias: Los cantones de Loja, Quilanga y Espíndola han conformado brigadas comunitarias (BRICOM) para fortalecer la prevención y el manejo integral del fuego. Sumando más de 100 brigadistas formados y equipados para la gestión del riesgo y atención de incendios.
- Prevención a través de sensibilización y comunicación: Desarrollo de una campaña de sensibilización y comunicación para la prevención de incendios forestales, que enfatiza los riesgos vinculados al uso inapropiado del fuego, fomenta prácticas agroecológicas sostenibles como alternativas y promueve la participación comunitaria mediante la implementación del Sistema de Alerta Temprana (SAT).
- Promoción de alternativas al uso del fuego: A través de Escuelas de Campo (ECAs), se impulsa el uso de prácticas agrícolas sostenibles en reemplazo del fuego como herramienta productiva.
Semaforización, ordenanzas y sistemas de alerta temprana
- Dos universidades locales han desarrollado mapas de vulnerabilidad a incendios forestales y un esquema de semaforización por cantón, que servirá como base para un Sistema de Alerta Temprana (SAT).
- Además, se están impulsando propuestas de ordenanzas municipales alineadas al futuro Plan Provincial Interinstitucional de Incendios Forestales, liderado por el Gobierno Provincial de Loja.
Andes del Norte también se organiza
Hacia una estrategia comunitaria de prevención y preparación
En el norte del Perú, las lecciones del 2024 han servido como base para construir un enfoque preventivo más sólido. En zonas como Sallique, San Felipe y Tabaconas, comunidades que ya habían iniciado procesos de organización hoy están liderando el fortalecimiento de capacidades locales para enfrentar el fuego con mayor preparación.

En 2025, Naturaleza y Cultura Internacional continúa acompañando estos esfuerzos, con énfasis en articular soluciones de largo plazo junto a comunidades, autoridades locales, SERFOR y cuerpos de bomberos. Algunas de las prioridades actuales incluyen:
- Consolidación y equipamiento de brigadas comunitarias para apagar incendios tempranamente, con acción local inmediata.
- Desarrollo de campañas de sensibilización adaptadas al contexto comunal, enfocadas en la prevención, el manejo y uso integral del fuego en la agricultura y la corresponsabilidad comunitaria.
- Fortalecimiento del monitoreo participativo y el uso de tecnología para reportar alertas tempranas, con el apoyo de herramientas satelitales y redes locales de conservación.
- Promoción de ordenanzas y políticas públicas locales, que reconozcan el rol activo de las comunidades en la prevención y respuesta ante incendios forestales.
El 2024 nos dejó aprendizajes valiosos: la organización comunitaria marca la diferencia
Lo vivido en 2024 nos dejó importantes lecciones aprendidas: “donde existen procesos comunitarios activos, organización local y articulación con autoridades, los incendios fueron más fáciles de contener y sus impactos, significativamente menores.” Auner Medina, Coordinador Mosaico Andes del Norte.
Desde el sur del Ecuador hasta el norte del Perú, las comunidades han demostrado que es posible pasar de la reacción a la prevención, y que estas estrategias son efectivas cuando parten del conocimiento local, el compromiso colectivo y la articulación interinstitucional.

El Corredor de Conservación Transfronterizo Andino Amazónico es un ejemplo de cómo la cooperación más allá de las fronteras y la articulación entre comunidades e instituciones pueden proteger territorios críticos. Cuidar su biodiversidad, fuentes de agua y medios de vida significa fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y de quienes dependen de ellos, recordándonos que la gestión conjunta y planificada es la mejor manera de enfrentar amenazas como los incendios forestales.
Más información:
Nora Sánchez Luzardo
Coordinadora de Comunicación para América Latina