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Siguiendo el rastro del jaguar 

19/11/2025

Area Estratégica: Biodiversidad -
Tipo de Contenido: Blog
País: México -

Naturaleza y Cultura participa en el Tercer Censo Nacional del Jaguar en México 

En el corazón del sur de Sonora, entre la Sierra Madre Occidental y las selvas bajas caducifolias, un rugido silencioso advierte sobre la presencia de uno de los grandes felinos de América: el jaguar. 

Seguirlo y rastrear sus huellas es clave para protegerlo. Por eso, este símbolo de fuerza y equilibrio ecológico es el protagonista del Censo Nacional del Jaguar, un esfuerzo científico y comunitario realizado anteriormente en 2010 y 2018 en México, con el fin de conocer cuántos jaguares quedan, dónde habitan y cómo asegurar su futuro. 

Desde Naturaleza y Cultura Sierra Madre (NCSM) nos sumamos a este esfuerzo nacional, coordinado por la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ), que se considera el ejercicio de monitoreo de fauna más ambicioso del continente americano. 

El guardián del ecosistema 

El jaguar es más que un símbolo de fuerza y belleza. Es el depredador tope de los ecosistemas tropicales y subtropicales del continente, su presencia refleja la salud de los bosques donde habita y una de sus funciones es mantener el equilibrio. Para sobrevivir necesita grandes extensiones de bosque bien conservado, abundancia de presas y fuentes de agua limpias; por eso, cuando un jaguar prospera, también lo hace todo el ecosistema que lo rodea. Sin embargo, su supervivencia sigue amenazada por la pérdida de hábitat, la cacería furtiva y los conflictos humano-vida silvestre (HWC, por sus siglas en inglés). 

Contar para conservar 

El Tercer Censo Nacional del Jaguar se realizó en 15 estados del país, con la participación de instituciones académicas, organizaciones civiles y comunidades locales. Sonora destacó como uno de los territorios clave dentro de este esfuerzo nacional de monitoreo. 

Desde Naturaleza y Cultura, participamos a través de la Reserva Monte Mojino, administrada por nuestra organización y ubicada dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Sierra de Álamos–Río Cuchujaqui (APFF-SARC), la cual alberga una de las poblaciones de jaguar más norteñas del continente americano.  

Desde hace varios años, Naturaleza y Cultura ha contribuido a la protección del jaguar y de sus presas naturales, y ahora, de la mano con organizaciones de investigación, aporta información científica que fortalece la comprensión de la especie y orienta las estrategias de conservación a largo plazo.  

Nuestra trayectoria nos permitió ser parte del Tercer Censo Nacional del Jaguar, poniendo en el mapa el trabajo que realizamos en la Reserva Monte Mojino y la Cuenca del Río Mayo. Este esfuerzo se construyó de manera colaborativa junto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Naturalia A.C., vecinos propietarios de ranchos ganaderos y el equipo de la Reserva Monte Mojino y nos abrió la puerta para integrarnos a la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar desde agosto de 2025. 

“Participar en el censo nacional fue una oportunidad para mostrar que la conservación del jaguar tiene mayores frutos cuando unimos esfuerzos, desde las comunidades locales y las organizaciones civiles, hasta las instituciones nacionales”, destacó Miguel Ángel Ayala, Director de Naturaleza y Cultura en Sonora. 

Entre julio de 2023 y julio de 2024, los equipos en territorio, realizaron cuatro periodos de muestreo, con la instalación de 40 estaciones de fototrampeo en distintos puntos de la Sierra de Álamos. Las cámaras captaron 40 registros de jaguares, identificando posiblemente seis individuos diferentes (tres hembras y tres machos), además de numerosos registros de pumas, ocelotes y tigrillos. 

jaguar
Individuo de jaguar captado en cámara trampa

Los resultados muestran una densidad promedio de 1.83 jaguares por cada 100 km², la más alta registrada hasta ahora para el estado de Sonora. Casi el 90 % de los registros se localizaron en selva baja caducifolia, un ecosistema clave que conecta las regiones Neártica y Neotropical, y que también alberga especies amenazadas como la guacamaya verde (Ara militaris) y la tortuga sinaloense de matorral (Gopherus evgoodei). 

Más allá del jaguar: un ecosistema vibrante 

Las cámaras trampa registraron más de 20 especies de fauna silvestre, desde grandes carnívoros hasta pequeños mamíferos y aves terrestres. Entre ellas destacan el puma (Puma concolor), el ocelote (Leopardus pardalis), el tigrillo (Leopardus wiedii), el gato montés (Lynx rufus) y la chachalaca vientre castaño (Ortalis wagleri) todas indicadoras de un ecosistema saludable donde los depredadores mantienen el equilibrio de las poblaciones. 

También se observaron especies presa, como el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), el pecarí de collar (Pecari tajacu) y el guajolote silvestre (Melagris gallopavo), que reflejan la funcionalidad ecológica y el buen estado de conservación del hábitat.  

Su presencia revela que la Sierra de Álamos–Río Cuchujaqui sigue siendo un refugio vital para la biodiversidad del noroeste de México. 

La Reserva Monte Mojino: espacio clave para el jaguar 

Gran parte de este esfuerzo se desarrolló en la Reserva Monte Mojino, un espacio privado de conservación administrado por Naturaleza y Cultura. Este sitio constituye una pieza fundamental para la conectividad ecológica del jaguar y otras especies, al funcionar como un puente entre distintos hábitats dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Sierra de Álamos–Río Cuchujaqui. 

Deciduous Forests - Alamos
La Reserva Monte Mojino

En Monte Mojino y en los ranchos vecinos en los que colaboramos, el monitoreo de fauna va de la mano de buenas prácticas ganaderas, restauración ecológica, vigilancia comunitaria y concientización ambiental, que promueven la convivencia entre las comunidades locales y la vida silvestre. Los resultados del censo demuestran que estas acciones están funcionando: los felinos y sus presas habitan la región y conviven con los medios de vida de los pobladores locales. 

“Nuestra trayectoria en Monte Mojino nos ha mostrado que la conservación del jaguar no se logra desde un solo lugar, sino desde la colaboración entre quienes comparten el territorio. Ser parte de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar reafirma nuestro compromiso de seguir trabajando de manera colectiva para que esta especie y sus paisajes sigan vivos”, agregó Miguel Ángel Ayala, Director de Naturaleza y Cultura en Sonora. 

Un esfuerzo nacional sin precedentes 

El Tercer Censo Nacional del Jaguar es el ejercicio de monitoreo de fauna más grande en la historia de México y Latinoamérica. En él participaron más de 49 investigadores, 23 sitios de muestreo y 920 cámaras trampa, cubriendo más de 400 mil hectáreas en 15 estados del país. 

Los resultados nacionales estiman una población total de 5326 jaguares, lo que representa un incremento del 10 % respecto a 2018. Las regiones con mayor número de individuos son la Península de Yucatán (1,699) y el Pacífico Sur (1,541), seguidas por el Noreste y Centro (813) y el Pacífico Norte (733), donde se ubica el estado de Sonora. 

A pesar del evidente crecimiento poblacional, el jaguar sigue en peligro de extinción, lo que subraya la necesidad de fortalecer los corredores biológicos, consolidar las áreas protegidas y profundizar la colaboración con las comunidades locales, tal como se ha hecho en la Reserva Monte Mojino y el APFF Sierra de Álamos y Río Cuchujaqui. 

Un futuro que camina sobre huellas firmes 

“Contar jaguares es mucho más que un ejercicio científico: es una manera de asegurar que las selvas, los ríos y las comunidades que dependen de ellos sigan prosperando”, comenta Adriana Álvarez, del equipo de Naturaleza y Cultura. 

Los hallazgos del estudio son una señal esperanzadora: las poblaciones de jaguar parecen mantenerse estables e incluso mostrar signos de recuperación, gracias al trabajo conjunto entre comunidades, instituciones y organizaciones locales. Con cada imagen captada por las cámaras y con cada comunidad que se suma al esfuerzo, el jaguar, y todo el ecosistema que lo acompaña, encuentra un aliado más en su camino hacia la supervivencia.  

“Cada registro, cada huella y cada imagen del jaguar nos recuerdan por qué vale la pena proteger estos paisajes: porque en ellos se entrelazan la vida silvestre, la cultura y la esperanza de un futuro más equilibrado”, finaliza Miguel Ángel Ayala, Director de Naturaleza y Cultura en Sonora. 


Más información:

Nora Sánchez Luzardo

Coordinadora de Comunicación para América Latina

nsanchez@naturalezaycultura.org